Misión imposible

Misión imposible

Dicen que al que madruga Dios lo ayuda. Pero al que se duerme evidentemente lo castiga. En su despedida de la B Nacional en este 2016, Crucero perdió por 2-1 con Juventud Unida en Gualeguaychú, cerró el año sin victorias como visitante y deberá reacomodar sus ideas para afrontar la segunda parte del torneo.
Crucero madrugó a su rival en medio de un fuerte temporal que dijo presente en el inicio del juego. Nicolás Castro presionó en la salida rival, se la robó a Martinich y desde afuera del área sacó un preciso remate bajo que se metió contra un palo de Pedrozo cuando apenas se cumplían 4 minutos.

El conjunto entrerriano de a poco se fue acomodando a la propuesta que tenía enfrente y no tardó en darse cuenta por dónde estaba el negocio para llegar a la paridad. Alfredo Ramírez, por quien apostó el técnico Broggi, comenzó a agigantar su figura. El diestro carrilero jugó a las espaldas de Ruggeri y por ahí el local empezó a marcar la cancha a su favor.
Claro, con Sotelo más inclinado a la tarea ofensiva, y con un Dujaut que no se destaca precisamente por su compromiso a la marca, al hijo del Cabezón se le complicó a la hora de taponar su sector. Arévalos quedó flotando solo en la zona media y entonces el partido se hizo de ida y vuelta. Los dos buscaron el arco de enfrente con mucha gente, descuidaron la zona media y el desarrollo fue vertiginoso en la visión de los neutrales
En este contexto de desequilibrios compartidos, Juventud encontró la paridad a los 24’, cuando Prost capitalizó un largo envío por derecha, mandó el centro pasado al segundo palo y Julio Illanes definió de frente al arco para el 1-1. A Ruggeri lo dejaron solo con la marca, nunca llegó el retroceso defensivo y Crucero lo pagó de la peor manera.
Recién entonces el partido bajó en intensidad. De ahí al final del primer tiempo, lo más importante fue la lesión de Ojeda, que le dejó su puesto a Lechner.
Cuando el entrenador Rivoira hizo su lectura del juego, Crucero logró acomodar sus ideas. Ingresó Lucas Caballero para acompañar a Arévalos en la recuperación y Sotelo retrocedió unos metros para ocupar el lugar de un ‘perdido’ Ruggeri.
Hasta que Tesuri frotó la lámpara a los 22’, dibujó una verdadera obra de arte y con una definición magistral de afuera del área la puso en un ángulo.
El Chulo arriesgó lo que tenía, armó un 4-3-1-2 con Iriberri en cancha y buscó a puro desborde. Juventud aguantó con carácter y sumó valiosos puntos en su lucha por no bajar. Para Crucero será descansar, brindar en las fiestas y preparar con otras perspectivas el 2017.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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