Los valores nunca se venden

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Hay momentos en que las injusticias son más tangibles, más obvias. Eso pasó ayer en el Clemente Argentino Fernández de Oliveira. Sergio Pérez, el árbitro correntino, fue el gran protagonista. Inclinó la cancha para Central Norte, que aprovechó el gesto y se llevó un inmenso 1-0 a Salta de cara a la revancha por el ascenso al torneo Federal A.

Es cierto también que la Franja no hizo el juego que tenía que hacer, porque cuando intentó siempre se encontró con faltas mal cobradas y con decisiones arbitrales inentendibles. Pero más allá de eso, el equipo de Manuel Dutto siempre buscó jugar al fútbol y defendió de la mejor manera la camiseta franjeada.

Empezó mejor el local. Richard Rodríguez apareció solo por el fondo, conectó de cabeza y en la línea el otro Rodríguez, el de Central Norte, la sacó. Al menos eso entendió el árbitro, mientras todo el estadio casi cantaba el 1-0.

La Franja se mantuvo fiel a su juego. Al de poner la pelota contra el piso, soltar los laterales y llegar con Klyniauk y Ferreira por las bandas. A Young le tocó cortar el juego de Fileppi, en un duelo que no tuvo un claro ganador entre los dos experimentados.

Pegini se quiso pasar de vivo, le tiró un pelotazo a Guido Da Silva. Y la pelota se metió en el arco, pero Sergio Pérez, de mal arbitraje en Villa Sarita, anuló la jugada. El delantero estaba fuera del área y no obstruyó la salida del arquero. Pésima decisión.

Por momentos el nerviosismo se apoderó de la Franja y eso le sentó muy bien a Central Norte, que con Figueroa y Young apeló a la experiencia para manejar la redonda. El déficit de Guaraní durante esos minutos fue la falta de juego. Un poco porque Troche y Fileppi no se encontraban y otro poco porque el mediocampo del Cuervo cortó ese circuito.En la previa de la primera final se habló y mucho de cierto favoritismo hacia Central Norte por parte de los árbitros. Sergio Pérez no hizo nada para despejar esas dudas. Es más, el pésimo rendimiento del correntino solamente aumentó esas suspicacias, sobre todo de cara a la revancha.

Esa falta de juego, la Franja la compensó con mucho sacrificio. Klyniauk y Ferreira bajaron para ayudar a Domínguez y Díaz en las bandas. Comes fue el que tuvo que bailar con la más fea y marcar a Valsagna, el distinto del conjunto salteño.

En una se durmió la Franja y pagó caro. Federico Rodríguez ganó en un córner y por detrás de todos apareció Diego Núñez, quien le cambió el palo a Flores para el 1-0 de la visita. Núñez apareció muy solo porque estaba adelantado. Otro error y siguieron sumando.

Sería muy fácil echarle la culpa al árbitro por el 1-0 al final del primer tiempo, pero lo cierto es que poco a poco fue poniendo nervioso a Guaraní, que entró en el juego que propuso el correntino Pérez. Una paradoja. Central Norte se mantuvo al margen y cuando pudo sacó provecho.

Contra la corriente

La bronca le ganó a la razón en el inicio del complemento. La Franja estuvo imprecisa y encima Pérez permitió que los salteños peguen una y otra vez. Young fue vital en el mediocampo del Cuervo, pero tuvo licencia para atacar sin problemas los tobillos de Fileppi y Comes. Pérez, bien gracias.

Por suerte, Guaraní se juró ir por todo. Apuró, presionó arriba y empezó a llegar con más frecuencia al arco de Pegini. La hinchada también entendió que, más allá de lo lamentable del árbitro, había que contagiar al equipo.

Central Norte quiso hacer tiempo y Pérez lo dejó. Quiso pegar y Pérez lo dejó. Pero Guaraní fue con ganas, porque la actitud no se negocia. Nunca. Porque al fútbol se juega con la pelota en los pies y porque cuando te cruzas con personajes nefastos como Sergio Pérez tenés que ser mejor. Volver a intentar y seguir peleando.

Claro que da bronca y que genera mucha impotencia, porque es el trabajo de meses embarrado por una persona que no debería dirigir más en el fútbol argentino.Cuando una injusticia es tan grande hay dos opciones: dejarse llevar por la bronca y ser violento o demostrar altura y buscar el objetivo por el lado que tiene que ser. La Franja hizo lo segundo. Intentó, con algunas limitaciones, encontrar su juego, ese que lo trajo hasta esta final.

Todos se animaron a pedir la pelota y dársela siempre a un compañero. No la rifaron nunca y dejaron en claro que no van a negociar con el poder. Por eso la gente aplaudió, porque nunca se rindieron y fueron siempre al frente.

Quedan 90 minutos, en Salta, para definir el ascenso al Federal A y todo hace pensar que el arbitraje será, nuevamente, un aliciente fundamental. Pero Guaraní sabe de hazañas, de sufrir y de ir contra la corriente. Queda un partido, una final más y los valores de este equipo están intactos. 

Fuente: Diego Vain, El Territorio.

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