Esta historia se remonta a 40 años atrás y relata parte de la vida y obra del hoy Sahyun Nim Carlos Méndez (VII Dan), misionero -posadeño de 55 años, para ser más preciso-, cuya existencia está muy ligada al taekwon-do y la misma fue transmitida a toda su familia. Como así también a un innumerable grupo de alumnos y amigos que hicieron que este deporte se masificara en toda la tierra colorada y se transformara en uno de los más practicados de los últimos 20 años. Herencia de una pasión transmitida de generación en generación, por un maestro que trascendió las fronteras del taekwon-do. Pero volvamos atrás en el tiempo, más precisamente al año 1972, cuando el joven Carlos Méndez, viajó a Resistencia (Chaco), para seguir sus estudios universitarios y encontrar su lugar en el mundo. Allí, la vida le depararía otra vocación unida al deporte. Carlos, además de los estudios, desde chico se sintió atraído por las artes marciales. Es así que cuando llegó a suelo chaqueño leyó un artículo donde decía que el profesor Javier Dacak (hoy IX Dan) dictaba clases de taekwon-do. Sin dudarlo se presentó y comenzó a practicar este deporte poco conocido por aquel entonces.
Dos títulos traídos bajo el brazo
Durante su estadía en Chaco mientras avanzó en sus estudios, también lo hizo con el taekwon-do, tal es así que cuando se recibió de contador, rindió para cinturón negro I Dan en forma satisfactoria y regresó a su Misiones natal.
“Desde chico me gustaron las artes marciales practiqué judo con el maestro Yoshihiro Matsumura y también hice karate con el hermano de Atilio Acosta y en Resistencia me volqué al taekwon-do”, relató Carlos Méndez.
En 1979 su maestro y amigo hasta hoy, Javier Dacak, le dio el impulso y fuerzas para abrir la Academia Internacional de Taekwon-do (AIT) en Posadas y comenzar a enseñar este deporte a un reducido grupo de personas, el cual de a poco se fue incrementando con el pasar del tiempo.
Secretaria, esposa y amiga
Durante esos años de enseñanza, Carlos contrató a Graciela Yung -de Jardín América- como su secretaria. Años más tarde se transformaría en su esposa y en la madre de sus hijos. El maestro hace una pausa y recuerda con nostalgia: “Graciela comenzó como mi secretaria, luego por problemas familiares se fue un año a Jardín América y luego cuando volvió nos pusimos de novios, ya no la quería perder más y tiempo después nos casamos”.
A lo que rápidamente añadió: “Hace 17 años que estamos juntos, tenemos cuatro hijos, Matías de 16; Tomás de 14 y las mellizas de 7 años Chelsea e Irina”.
De generación en generación
Mientras el taekwon-do se expandía y crecía, al igual que los hijos de Carlos, comenzó a darse algo muy particular. Graciela y de a poco uno a uno de sus pequeños comenzaron a volcarse de lleno también al mismo deporte que practicaba papá, casi por inercia.
Crecer a pasos agigantados
En 1987 egresan los primeros cintos negros, dándose la posibilidad de extender la enseñanza a otros puntos de Misiones y de la misma ciudad capital. Un año más tarde comienza a gestarse la Federación Misionera de este deporte y la activa participación de los alumnos de la Academia Internacional de Taekwon-Do en el plano competitivo local, nacional, internacional y en los Mundiales (Juveniles y Mayores), siendo Mauro Curto el primer representante misionero en el Mundial de Adultos realizado en abril de 1988 en Budapest (Hungría). En 1992 María Virginia Dionisi se presentaría también en el Mundial de Adultos de Pyong Yang (Corea del Norte) y Roque Melgarejo en Varsovia (Polonia) en 1995 sería uno de los primeros en el Mundial Juvenil, junto a Lorena Cerdán en Praga (República Checa) en 1996 también presente en el Mundial Juvenil (hasta hoy Misiones continua aportando valores a los Mundiales).
Méndez se perfeccionaba, transmitía sus conocimientos a sus alumnos y también a sus hijos. “Nosotros tuvimos mucha suerte porque nuestros hijos se volcaron de lleno al taekwon-do y se transformó en un bien familiar. Lo importante de este deporte para nosotros es darle una buena crianza, enseñanza y una estricta disciplina en todos los ámbitos de la vida. Ellos prácticamente nacieron acá, en referencia al gimnasio, mi esposa es secretaria y su padre dicta clases en el mismo lugar y ellos estaban entremezclados con los alumnos y en las instalaciones, tomaban la teta en el gimnasio”, rememoró.
“El taekwon-do fue algo natural para ellos, Matías fue el primero en unirse a las prácticas, luego lo siguieron sus hermanos, al igual que su mamá Graciela. El apoyo familiar para una actividad que consume mucho tiempo es realmente importante porque estamos todos juntos”, añadió.
Padre e hijos juntos
En la actualidad, dos los de los hijos de Méndez clasificaron al Mundial de Nueva Zelanda de 2011. El maestro resaltó con orgullo: “Es un sueño hecho realidad. Es un orgullo. Esto se da muy pocas veces en la vida que después de casi cuarenta años junto al taekwon-do y viendo pasar a varias excelentes generaciones que estuvieron en mundiales, poder enseñar, preparar y perfeccionar a mis dos hijos para que esten presentes en el mundial del año que viene representando a la Argentina y vivirlo junto a ellos, no tiene precio”.
Misiones va a tener un total de seis representantes en el Mundial y por estos días entrenan todos juntos, mientras que Méndez trata de no hacer ninguna excepción.
Mientras se emociona con el inminente Mundial, a la vez que remomora y relata: “Mi hijo mayor Matías hace doce años que practica y se perfecciona y Tomás hace diez años que está con el taekwon-do jugaron conmigo, crecieron, entrenaron. Pero recuerdo que el profesor Eugenio Seró me dijo no mezcles tu rol de padre con el de maestro. Seguí su consejo y a mis dos hijos mayores los entrena hasta hoy Alicia Zalesak. Mientras que las más chiquitas aún están conmigo, pero también quiero colocarlas con otro profesor para que no confundan los roles sean excelentes taekwondistas y disfruten de su papá”.
Así es Carlos…
Una eterna compañera, esposa, madre y amiga para Carlos Méndez es Graciela Yung, quién también practica este arte marcial como un legado familiar y conoce como nadie a Carlos Méndez. Por lo que De Primera, le consultó como es el profesor, padre y amigo que nosotros no coocemos.
“Primero que nada es un buen padre, producto creo yo de estar acostumbrado a tratar con chicos. Los supo llevar de la mejor manera en las distintas etapas”.
A lo que agregó, en el gimnasio él es la autoridad, pero en casa asume el papel que le corresponde de padre, esposo y compañero. Nunca hubo una confusión de roles y nos llevamos muy bien”.
Además resaltó, “es un muy buen maestro, pero además de la parte educativa e instructiva en sí con este deporte también se cumple un rol social y a mí me gusta acompañarlo en forma total”.
“Aprendí muchas cosas al lado de él en incontables ocasiones como una alumna más. En cuanto a convivencia, relacionarse con la gente, darle tiempo a sus alumnos en los distintos aspectos. Lo respeto mucho, pero nuestra convicencia se hace mucho más llevadera porque a los dos nos gusta lo mismo, el taekwon-do.”, señaló Graciela.
Por otra parte, agregó: “No solemos mezclar las cosas en el gimnasio es nuestro lugar de trabajo y en casa estamos al pendiente de la familia. Siempre dividimos las cosas y no tenemos problemas”.
En tanto Graciela reseñó, que vio con sus propios ojos como este deporte le hizo muy bien a varias personas y las hizo crecer en distintos áspectos de la vida y Carlos fue un punto importante en ese crecimiento es todo un material de consulta para grandes y chicos. Toda su familia está orgullosa de él y lo tratan con sumo respeto, cariño y comprensión.
Una explosión en la práctica deportiva
En la Argentina el taekwon-do es un arte marcial muy practicado por casi todas las edades y en ambos sexos. En Misiones, en especial, ha tenido un boom de practicantes en estos últimos 20 años y quismos saber de la mano de uno de los pioneros de este deporte en la provincia a que se debe dicho suceso. A lo que Carlos Méndez contestó: “El no solo apuntar al aspecto físico y técnico, sino también a tratar de aprender principios básicos como cortesía, integridad, autocontrol, perseverancia, principios del taekwon-do hacen que la gente se interese mucho y se sume a este deporte, para que los principios ante mencionados los utilice y aplique en distintos aspectos de la vida en su vida particular, sobre todo los jóvenes. El mayor éxito del taekwon-do se base en el respeto, la disciplina. Este es un arte marcial que no solo apunta a la competencia. Aunque dicho deporte sea muy conocido por los distintos torneos, esa faceta es una parte mínima del taekwon-do en sí, lo que se busca con mayor enfásis es la práctica, la superación y que se tenga pasión por lo que hace”.
Fuente: Primera Edición.




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