Un grupo de seis judocas ciegos oriundos de distintos lugares de la provincia de Misiones fueron preseleccionados por el equipo técnico de la selección nacional de judo para rendir una serie de exámenes deportivos para el posible ingreso al plantel del seleccionado nacional.
Los seis deportistas misioneros forman parte de un plantel de 15 judocas de distintas provincias que fueron elegidos por los técnicos nacionales Luis Benítez y Guillermo Traba en un encuentro que se hizo en febrero de este año en Posadas, al que concurrieron más de cien luchadores ciegos de todo el país.
“Ese campeonato formó parte de los preselectivos que queremos realizar en todo el interior argentino para reforzar los lazos con todas las entidades que desarrollan deportes para ciegos y tratar de convocar a los mejores para un entrenamiento superior”, explicó el presidente de la Federación Argentina de Deportes para Ciegos (Fadec), Domingo Latela.
Los judocas misioneros ya tienen abiertas las puertas del Centro de Entrenamiento Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) que es donde tiene su sede física la Fadec. “Aún no tenemos la fecha exacta de las pruebas, pero es cuestión de ponernos de acuerdo con ellos. Creo que sería en los meses de julio o agosto”, adelantó Latela.
La semana pasada, la selección nacional de judocas ciegos participó en Turquía del mundial de esa disciplina. Allí dejaron muy bien posicionado al país y regresaron con dos trofeos mundiales. Una medalla de plata ganada por el cordobés Jorge Lencina (30) en la categoría de 90 kilos y una medalla de bronce obtenida por el riojano José Effron (20) en la categoría de hasta 80 kilos.
Latela destacó el desempeño del equipo argentino. “Allí compitieron cerca de 170 judocas de todo el mundo. Haber logrado un segundo y un tercer puesto es algo que nos llena de orgullo”, señaló.
Durante la entrevista, el dirigente deportivo destacó que “a fin de año tenemos planeado viajar a Puerto Iguazú, donde se va a organizar otro encuentro de judocas ciegos similar al que en febrero se hizo en Posadas. Sin dudas ese será otro buen momento para seguir convocando a deportistas talentosos de todo el Interior de nuestro país”.
Los murciélagos, orgullo nacional
El equipo más conocido de la Federación Argentina de Deportes para Ciegos (Fadec) es Los Murciélagos, el seleccionado nacional de fútbol que ya logró consagrarse campeón en los mundiales de los años 2002 y del 2006.
“Los Murciélagos ya son un verdadero orgullo nacional, pero también hay otros muchos deportistas ciegos que en distintas disciplinas están trabajando muy duro para representar bien a nuestro país”, destacó Latela.
Además de fútbol, en el Cenard también se entrenan los equipos de ciegos que integran las selecciones nacionales de torball, que es un fútbol específico para ciegos que se juega tres contra tres, natación, judo, básquet y atletismo.
El Cenard recibe deportistas ciegos de todo el país que vienen a perfeccionarse. Generalmente reciben becas de ayuda económica que les permite costear su estadía en esta ciudad durante el entrenamiento específico.
“Para los judocas misioneros seguramente buscaremos algún sistema de becas que les garantice poder trasladarse hasta Buenos Aires y permanecer aquí en caso de ser elegidos para la selección nacional. Eso en su momento ya lo hablamos con el intendente de Posadas, Orlando Franco que se comprometió a ayudar a estos jóvenes”, anadió.
Encender la luz interior
El presidente de la Federación Argentina de Deportes para Ciegos, Domingo Latela perdió la vista a los doce años como consecuencia de una mala práctica médica. “De repente se apagó la luz y nunca más volvió a prenderse. Fueron tiempos de mucha oscuridad y tristeza. Pero felizmente con el apoyo de la familia volví a encender mi propia luz interior”.
Cuando Domingo quedó ciego, su hermana Juana lo ayudó a continuar sus estudios: “Ella fue mi gran compañera. Me ayudó a terminar el colegio secundario gravando y leyéndome todo lo que se dictaba en el aula”. Luego, Domingo ingresó a la carrera de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (Uba) y se graduó de abogado en el ‘81.
“En esa época había muy pocos libros en sistema braille. En cambio ahora ya hay sistemas tecnológicos que a través de un scanner te permiten leer todo con la computadora, desde el diario, una factura de teléfono o lo que quieras. Felizmente se avanzó mucho en esta materia”, destacó.
Al recordar aquellos años, Domingo dijo que “logré superar el abismo de la oscuridad que significa quedarse ciego y continuar todos los estudios que alguna vez había soñado de chico, gracias al apoyo de mi familia. Para cualquier tipo de discapacidad es fundamental la contención familiar y de los amigos. Por eso siempre pido que no nos dejen solos a las personas con capacidades disminuidas. A nadie le gusta que lo marginen o le tengan miedo”, concluyó.
Fuente: territoriodigital.com



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