De la aldea a los Juegos Evita, con el taekwondo

Pionera. Remigia Méndez conquistó el oro y será la primera mbya en representar a Misiones (Foto: Marcos Otaño, El Territorio)

Pionera. Remigia Méndez conquistó el oro y será la primera mbya en representar a Misiones (Foto: Marcos Otaño, El Territorio)

Remigia Méndez, de la Aldea Chafaris de El Soberbio, es la primera mbya en clasificar a la final de los Juegos Evita a realizarse en Mar del Plata, en noviembre venidero, representando a Misiones.
Para el que no está acostumbrado a realizar varios kilómetros diarios a pie rumbo a un destino, caminar por un sendero entoscado, en el cual hay que subir y bajar por trillos inaccesibles, es una travesía y un desafío duro. Pero si todavía hay que pasar un arroyo, sobre todo en el crudo invierno, esto toma otra dimensión.
Remigia Méndez y sus pares recorren 8 kilómetros, entre ida y vuelta, para llegar todos los días a la Escuela Nº 905 de El Soberbio. Pero recientemente este empuje por salir a delante, educarse y progresar tuvo un plus extra para toda la comunidad de la aldea mbya Chafaris.
La pequeña Remigia, de 13 años, logró algo inesperado y que marcará un hito en la provincia y el país. Logró clasificarse campeona en la etapa provincial de los Juegos Evita en taekwondo WTF y estará en los Nacionales de esta competencia, que ahora será más inclusiva que nunca.

En la piel de Remigia
Encontrar a la campeona no fue tarea fácil. Junto a su entrenador Luis Alberto Rosinski y el presidente de la Federación Misionera de taekwondo WTF, Juan González, se emprendió viaje desde la ruta provincial 13 adentrándose en un camino que parecía de nunca acabar. Se pasó la escuela donde estaba el humilde lugar de entrenamiento hecho de madera, pero Remigia aún no aparecía.
“Ahora hay que seguir hasta la aldea”, afirmó el entrenador Rosinski y el viaje continuó.
Los kilómetros pasaron y llegó el momento en que el auto que marcaba el rumbo apagó el motor y las emociones crecían, pero faltaba más…
“Lleven agua”, dijo González y las expresiones cambiaron. “Ahora hay que seguir a pie hasta la aldea, no está tan lejos” agregó. Y fue así que la caminata comenzó con charlas efusivas, pero esto fue decrecienco por la falta de aire.
Después de tanto andar se vieron unas casitas sencillas a lo lejos. “Allá queda”, apuntaron los profes, pero tras caminar unos mil metros el cerro se terminó y dio paso a un curso de agua. Un arroyo ancho y con agua cristalina fue el desafío más importante que fue superado pero no sin antes trastabillar varias veces por las piedras resbalosas. Los estallidos de risa hicieron que se acercaran las primeras caras de la comunidad mbya.
La aldea ya era palpable. Mojados hasta más arriba de la rodilla, se llegó hasta una especie de tranquera que marcaba el comienzo de la aldea y apareció el cacique, que dio la bienvenida y abrió las puertas a de su comunidad compuesta por 23 familias.
Sentados en un salón comunitario, unas 30 almas maravillosas saludaron con besos y abrazos a los profesores y los enviados de El Territorio, totalmente desconocidos, como si fueran familiares directos. Hubo mucho cariño y afecto.
Y al fin, ahí estaba ella, sentada en el costado del salón con ojos brillantes y una sonrisa tímida. Era la gran Remigia.
“Ella es la campeona”, la presentó su entrenador. Sus padres emocionados y conteniendo las lágrimas festejaban con risas cada palabra de Rosinski, que alabó las condiciones naturales de Remigia y también de su hermana Josefina y de Gregoria Duarte, la hija del cacique, ya que las tres compitieron en el clasificatorio provincial, realizado semanas atrás en Puerto Rico, en el que resultó vencedora Remigia.
De esta manera, esta niña mbya, que no habla por su timidez, irá a Mar del Plata en noviembre y conocerá algo que le da adrenalina tanto como la competencia: el mar.

Un logro gigante
Para dimensionar esta histórica clasificación de un mbya a un Nacional de los Juegos Evita, hay un contexto duro y difícil que viven actualmente las comunidades originarias de estas tierras.
El viaje para encontrar a Remigia fue muy trabajoso, aunque los 25 alumnos que van a la escuela por la mañana -de lunes a viernes- y los martes y jueves a taekwondo, lo hacen en compañía de la crudeza del clima característico que tiene la provincia.
“Es todo un logro que hayan ido siquiera a participar de un Provincial”, destacó González, el presidente de la Federación.
Y la cruda realidad apoyaban sus palabras. Viviendo en casas sumamente precarias, sin luz y con agua de pozo, las cabezas de familias se las arreglan para mandar a sus hijos a la escuela y desde febrero también toman clases de taekwondo y fútbol, en un lugar recóndito de nuestra provincia.
Pero también hay un “héroe” en esto. El profesor Rosinski, que los martes y jueves de 13 a 15 tiene una fila de 25 alumnos, desde niños a adultos, que lo esperan impacientes para comenzar con la jornada deportiva.
“Yo hago más de 100 kilómetros esos días para dictar las clases, pero estoy contentísimo. Ellos me aceptaron muy bien y yo a ellos. Son iguales a todos pero especiales, son disciplinados, lo que es la base de este arte marcial”, señaló el entrenador que vive en Dos de Mayo y recorre esos kilómetros que le llevan más de una hora para llegar a El Soberbio.

¿Cómo comenzó la idea de dar clases de taekwondo olímpico?
De la mano del director de la Escuela 905, Hugo Carballo, que se interesó en este deporte y me convocó. Esta escuela trabaja en conjunto con la Fundación Solidaria Misiones y a través de la comisión se decidieron por el taekwondo y fútbol.

¿Cómo son como taekwondistas?
Son muy técnicos y tienen cualidades naturales, son espectaculares. Yo tengo 25 alumnos de la aldea Chafaris y si los comparo con los otros que tengo en mis institutos privados no hay diferencia. Incluso en el tema de disciplina me costó menos con ellos y eso es una gran ventaja. El problema que tenemos siempre en los institutos justamente es ese: los chicos son terribles y por eso los padres los mandan. La disciplina es la base y ellos son un excelente 10 (risas).

Seguro fue un gran desafío aceptar las clases…
Uno muy grande. Tres veces nos reunimos porque ellos estaban inseguros de mí y yo de ellos pero porque era algo nuevo y antes me habían dicho que iba a ser difícil trabajar con ellos; entonces hablé con los auxiliares Marcos y Vicente (son de la aldea y hacen de traductores). Y le planteé cómo soy, soy muy marcial y cumplidor, algo que le gustó al cacique y me aceptó, nos entendimos bien.
Fue así que empezamos a trabajar y con su evolución les dije que podíamos ir a un torneo para que sigan creciendo, entonces pasaron a la Federación y conocieron lo que era el arte en sí.
Y lo que puedo decir ahora es que eso me que señalaron ‘que me iba a resultar difícil’ jamás sucedió, para mí es tan fácil estar y trabajar con ellos. Era temor nomás.

¿Tienen actualmente la indumentaria para entrenar?
La fundación nos compró la indumentaria y las protecciones tenemos un par (las pecheras); desde ahí todo se volvió más fuerte y estamos enganchadísimos, tanto ellos como yo. Ahora faltaría movilidad y además otra cosa importante es que no tenemos el piso oficial, el de goma encastrable y no es lo mismo practicar en el piso duro que pasar al de goma eva. Pero más allá de la indumentaria está el tema de la alimentación, que sería bueno que alguien viniera y viera lo que necesitan los chicos, primero para estar bien y segundo para comer más equilibrado ahora que van a competir; y la realización de un puente para ellos sería un paso muy importante.

¿Qué sentiste en el Provincial cuando Remigia clasificó?
Para mí es algo que salió de lo común, ella resaltó mi trabajo y el público también nos apoyó. Fue una emoción inmensa, una mezcla de sensaciones de muchas cosas. Es la primera vez a nivel país que va una niña de una aldea guaraní, justamnete a estos Juegos Evita, que son de inclusión social así que es muy bueno. Me siento satisfecho porque cumplí.
Los ojos del entrenador se llenaron de lágrimas y las emociones fluyeron en el ambiente para dar con la última pregunta que la contestó el González, el presidente de la FMT.

¿Cómo llegan a noviembre y cuáles con las expectativas?
El punto fuerte es trabajar duro de acá a noviembre para que llegue de la mejor manera. Remigia va a tener concentraciones junto a todos los clasificados para ir conociéndose y preparándose para que ellos vayan como equipo a Mar del Plata. Ellos (la comunidad de la aldea Chafaris) estaban sabiendo todo como era y que si llegaba a clasificar iba a ir sola a Mar del Plata y ese va a ser todo un desafío histórico para todo Misiones y tenemos que estar orgullosos.

Fuente: El Territorio.

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