La historia de Nahuel Acosta es la de esos campeones que se hacen bien de abajo. Su contextura física es pequeña, pero su capacidad y talento son gigante.
Este adolescente obereño que nació y se crió en una precaria casa de madera del barrio Villa Cristem, tiene todas las condiciones para llegar bien alto y aspirar a un futuro mucho mejor.
Con sólo 13 años, Nahuel ya cuenta con una experiencia a nivel nacional y sudamericano. Este es su segundo año en los Evita y el mes que viene estará en Perú para el Sudamericano, competencia en la cual ya estuvo presente cuando se hizo en México.
“El año pasado en Mar del Plata terminé segundo y este año tengo ganas de hacer podio de nuevo para dejar bien alto a la provincia”, dijo Nahuel confiado de sus condiciones. Aunque enseguida manifestó que lo importante, más allá de ganar, pasa por otro lado. “Lo bueno de estar acá es que conocemos muchas personas de otros lugares, además, reforzamos la amistad con los chicos de Misiones”, aseguró.
A diferencia de Belén Vera, la familia de Nahuel, cuyo padre es chapista y su madre maestra jardinera, sí pudo recaudar los fondos para su segundo viaje al exterior. Una posibilidad que podría resultar imposible si se tiene en cuenta en el contexto del cual salió, pero que gracias a su amor por el judo se pudo hacer realidad.
“A mí el judo me permitió viajar y conocer otros lugares. El mes que viene me voy a Perú, mi papá juntó algo de plata y la Municipalidad también nos ayudó con dinero para completar el monto que necesitaba. Yo entreno martes y jueves tres horas en el dojo y los lunes, miércoles y viernes me preparo con un profesor particular. Mi gran objetivo es salir primero en el Sudamericano”, finalizó Nahuel, quien además de practicar, competir y entrenar, realiza tareas comunitarias junto a su profesor cuando salen por los barrios más humildes de Oberá y realizan demostraciones y juegos para incentivar a otros chicos como él para que se acerquen al deporte.
Fuente: El Territorio.




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