Silvina es de profesión farmacéutica, ama de casa y mamá de Delfina y Alejo, quienes justamente ayudaron a su madre, que comenzó con la práctica del taekwondo para hacer algo físico y desconectarse un poco del estrés diario.
Delfina hoy tiene 14 años, es cinto punta negra y estudiante ‘diez’ en el Storni; y Alejo tiene 11 años, es cinto rojo, y sigue los pasos de su madre.
“Silvina es un ejemplo de madre que no solamente los acompaña en sus estudios y quehaceres diarios, sino también en el deporte que eligieron, como una forma de vida, basado en la disciplina, el respeto y el autocontrol”, señalaron lo sabunines Nilda Ibáñez y Rubén Cerdán.
En el Centro Español hay muchos padres que también practican para acompañar a sus hijos y varios de ellos ya son cintos negros y comparten la pasión en familia.
Fuente: El Territorio.




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