
Francisco Galeano se apoya en el acompañamiento de su papá y entrenador, Víctor Galeano, y confía en llegar lo más lejos posible (Foto: Facundo Correa, El Territorio)
“Fue una experiencia muy buena, con judocas con experiencia olímpica ya que en países europeos y los Estados Unidos los atletas de alto rendimiento representan a las universidades; por lo que el nivel es de lo mejor”, reflexionó Francisco, acompañado por su orgulloso padre, entrenador y presidente de la Federación Misionera de Judo, Víctor Galeano.
El misionero cursa el primer año de la carrera de Contador Público en la Universidad Nacional de Misiones y dejó bien representada a la provincia ante grandes atletas de todo el mundo ya que regresó con un preciado diploma olímpico que lo anima a soñar.
Justamente esta motivación en tierra coreana la volcó casi inmediatamente, debido a que -de regreso al país- el 11 de julio la selección argentina de judo lo convocó para sumarse al Panamericano Juvenil desarrollado en Costa Rica, de 16 al 22 de julio.
Con sus 19 años, Francisco extendió su excelente momento deportivo y logró dar un gran batacazo al terminar como subcampeón panamericano, llegando a la gran final en la que cayó estoicamente ante un rival brasileño que se encuentra cuarto en el ranking mundial.
El posadeño formó parte de una delegación de 21 atletas argentinos y tuvo el tercer mejor resultado del equipo albiceleste en la cita continental.
Con una sonrisa en su cara, Francisco recuerda su esfuerzo en estos diez años en la práctica del judo, que hoy lo tienen en un lugar de privilegio y lo acercan a la meta de todo atleta, que es poder decir presente en un Juego Olímpico; su nombre va tomando fuerza en torneos internacionales y por la cercanía espera poder hacerlo en Río 2016.
“Ahora ya paran la oreja cuando se dice ‘Francisco Galeano’ es una promesa para el país y ojalá todo vaya como se planea y pueda clasificar a los Juegos de Río”, expresó su padre.
Desafío clave para Río
En este contexto y dando un paso más para acortar el camino olímpico, Francisco no tiene tiempo para que la adrenalina baje ya que en octubre tiene el Mundial en Abu Dabi, en los Emiratos Árabes, una competencia clave para las aspiraciones de los Juegos de Río.
“Lo que hoy vive es producto de un trabajo en equipo, con su mamá que lo cuida con las comidas, conmigo entrena y lo llevo a todos lados; y con amigos que se van sumando como psicólogos, nutricionistas, Carlos Godoy -profesor de alto rendimiento deportivo- que nos dan una mano grande, Carlos Sánchez, el vicepresidente del Club Centro de Cazadores y en la oportunidad a los directivos de la Unam”, destacó Galeano padre.
Con esta actualidad prometedora, Francisco tiene motivos para creer que sus sueños pueden hacerse realidad y su entorno acompaña para que, al subirse al tatami, en cada segundo sienta que mucha gente está en la lucha con él.
Fuente: El Territorio.



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