Ariel Jeleñ y su experiencia en el Dakar

Ariel Jeleñ y su experiencia en el Dakar “Jamás se borrará de mis retinas haber participado en esta edición del Dakar -1 al 17 de enero- como navegante de uno de los camiones de apoyo técnico de Renault Trucks”, mencionó el misionero Ariel Ricardo Jeleñ (28), ingeniero electromecánico que a pesar de su corta edad acumuló vasta experiencia conduciendo “camiones básicamente similares”, trabajando para la empresa familiar.
Jeleñ, oriundo de Wanda -Capital de las Piedras Preciosas- y descendiente de pioneros polacos del lugar, fue seleccionado para estar en el rally mediante un exigente casting en diciembre de 2009, organizado por la red de concesionarios Renault en la Argentina.
Entonces, de los más de dos centenares de inscriptos originalmente, 12 llegaron a las pruebas finales en los médanos de Villa Gesell, en la costa atlántica argentina. Allí, nuevamente el misionero del Norte hizo valer su pericia y experiencia, clasificándose en el primer lugar, mientras que el segundo puesto fue para el porteño Martín Luzardo, ambos orgullosos y únicos argentinos que iban a vivir esa experiencia soñada.

Hasta el desierto de Atacama
Ariel compartió el Dakar con el otro argentino haciendo la mitad de la prueba, esto es desde el 1 al 9 de enero. “Tuve la suerte de conocer y disfrutar de todos los paisajes de nuestra increíble Argentina y del hermano país Chile; incluyendo por supuesto las altas cumbres de los Andes, el temible desierto de Atacama y el Océano Pacífico”, relató con entusiasmo Ariel.
La más grande aventura motor sobre la tierra, como denominan al Dakar sus organizadores, contó en esta edición con la participación de 45 tripulaciones, que superaron ampliamente la cantidad de inscriptos de la edición 2009, que también se realizó entre Argentina y Chile. Fueron 15 motos, 13 cuatriciclos y 17 autos en manos argentinas.
Ariel Jeleñ y su experiencia en el Dakar
Siguiendo con el relato de Ariel Jeleñ a El Territorio, mencionó que “la historia de la Renault Trucks y el Dakar data del año 1979, cuando se realizó la primera edición del Rally París-Dakar y un camión Saviem de la firma se inscribió en la famosísima competencia.
En esta edición 2010, Renault Trucks tuvo la presencia de dos equipos de competición, uno proveniente de Francia y otro de Bélgica. “Fueron dos los camiones (Kerax) de asistencia técnica de Renault Trukcs”, agregó.
Jeleñ se mostró feliz en su vuelta y, sentado en el living de su residencia, exhibió centenares de fotografías tomadas en esos nueve días que le tocó convivir con “los más grandes del rally más famoso”.
“Uno de ellos, en el que me tocó ser uno de los navegantes, acompañó toda la carrera y estaba preparado para ayudar a los equipos de competición; así como otro vehículo (Sherpa), que se encargó de transportar a un grupo de periodistas especializados y medios de comunicación durante toda la aventura. Nosotros, durante el transcurso del Dakar, enviábamos crónicas diarias mediante textos y videos que iban siendo publicados en la web (www.rally-renault-trucks.com)”.

Diario de ruta
Acerca de los vivacs, Jeleñ expresó que “eran los parques cerrados que se encontraban al final de cada etapa. Se los denominaba ciudades móviles. Allí estábamos en determinado momento más de dos mil personas. Mientras que los competidores intentaban dormir, algo casi imposible por el ruido de mecánicos y gomeros, que virtualmente hacían a nuevo cada vehículo, otros desayunaban, almorzaban, cenaban o se duchaban, ya que había en cada parque cerrado con una superficie no menor a cuatro hectáreas, unas 20 duchas comunitarias para tamaña cantidad de personas; una docena para hombres y ocho para mujeres”.
Mientras que la comida para Jeleñ también era de primer nivel: “excelente y abundante; en el caso del almuerzo y la cena: entrada, plato principal y postre, café, agua mineral y gaseosa a toda hora”.
Otro punto que destacó el misionero fue el público: “Increíble el acompañamiento y el afecto de la gente; ya sea en los solitarios caminos, como en los pequeños poblados y las ciudades. Todo el mundo alentando y pidiendo sacarse fotos”.

De campamento en campamento
“Nuestra rutina como asistentes técnicos era salir entre las 7 y las 9 con los camiones hasta el próximo campamento, a donde llegábamos alrededor de las 19 y 20. Inmediatamente nos preparábamos para recibir a los vehículos, los que llegaban a partir de las 22, y en algunos casos, hasta las 3 ó 4 de la madrugada”, expresó Jeleñ.
El acompañante de la tierra roja también se refirió a los caminos alternativos que tuvo esta difícil prueba: “Los vehículos de asistencia técnica como los nuestros usaban rutas alternativas a los competidores; en algunos casos más largas y dificultosas. Se debía respetar las velocidades máximas también en el caso nuestro 50 km/hora en zona urbana y 120 km/hora en el resto del trayecto. En el caso de los camiones que competían, podían llegar a una velocidad de 180 km/hora”.
Sobre la supremacía rusa y de otros equipos, Jeleñ comentó que “esto se debe fundamentalmente a dos factores; uno al apoyo oficial a algunos equipos, como el ruso y otro, en este caso por ejemplo Renault Trucks, donde participaban equipos independientes, por ser vehículos 6×4 (3 ejes) y no 4×4 (2 ejes). Estos últimos, por cierto infinitamente más livianos. Algunas marcas participantes fueron Kamaz, Tatra, MAM, Mercedes Benz y Scania”.
Por otra parte, la cordillera tuvo parte importante en el relato de Jeleñ, tramo que lo impactó: “El cruce de los Andes merece un párrafo especial. Imposible -al menos por mí- poder contar el paisaje que nos une a Chile, y por donde cruzó el Libertador de América, en condiciones por supuesto más que precarias, de ahí la hazaña. Las cumbres nevadas, un lago de increíble color verde esmeralda en lo más alto de los Andes y posteriormente la magnificencia del Océano Pacífico, con su oleaje bañando los riscos, y la imponencia del desierto de Atacama, creo que me marcaron para siempre”.

Fuente: territoriodigital.com

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