Gran marco de público, sol, roces, discusiones y velocidad fueron las palabras comunes en el autódromo Ciudad de Oberá. La jornada de ayer comenzó con todo y ya en las clasificaciones se avisoraban los primeros puestos de las finales, sin importar la rotación en los punteros.
Como en la primera fecha, la Promocional 850 y 1.4 cc fue la primera en clasificar, y los resultados arrojaron a Enzo Cabral como número 1 en la grilla de partida, seguido por el campeón Jorge Ruff y Nicolás Panasiuk que se ubicó tercero.
La final prometía lucha, buscaba emular lo que había sido en la primera del año. Enzo Cabral aguantó sólo las dos primeras curvas y Ruff tomó la posta, se floreaba por delante de Panasiuk y el propio Cabral. Pero el joven piloto de Oberá no se iba a quedar tranquilo en la segunda posición y fue en busca de la punta de la final. La consiguió apenas en la segunda vuelta, cuando a Ruff se le hizo muy larga la tercera curva y Panasiuk se adueñó de la punta, lo que hizo soñar con otra lucha entre estos dos candidatos al campeonato.
Poco duró la esperanza de ver sobrepasos y toques. Al campeón se le abrió el capot en la tercera vuelta y puso fin a sus esperanzas de lograr al menos pelear los primeros puestos. Fue entonces cuando el líder del campeonato se escapó y Alan Bochert (luego excluido por no pasar la técnica) lo siguió desde lejos en la segunda posición. Cabral nunca estuvo a la altura de los punteros y terminó retrasado, pero finalmente se quedó con la segunda posición.
Para destacar en la más chica de las categorías del Misionero de Pista, la lucha que prometen en cada una de las fechas los dos pilotos con los autos más preparados. Aunque Jorge Ruff todavía no pudo con Nicolás Panasiuk, la pelea genera aplausos y el respeto que se tiene el uno por el otro hace que el show sea realmente completo.
Presente diferente para la Promocional 1.4 cc, que aún no completó los giros en las dos finales disputadas.
El TCM fue el gran protagonista
En las clasifiaciones había sido parejo: Carlos Okulovich (p) (Ford) estuvo cerca de lograr el primer puesto y Eduardo Rogaszewski (Chevy) se quedó con la pole, por lo cual largó primero en la final.
Fue una largada en la que el puntero mantuvo la posición pero seguido de cerca por Okulovich; más atrás estaba nada más que el campeón, Jorge Báez, que en esta segunda fecha se encontró con rivales de peso como Okulovich y Rafa Morgenstern (Chevy), que volvió para correr con el auto de Héctor Grygorszyn.
La punta de Rogaszewski duró un suspiro, al igual que su final. En la tercera curva (la más difícil del circuito obereño) de la primera vuelta, el mayor de los Okulovich se metió por adentro y lo desplazó en una acción que fue la más cuestionada en la jornada de ayer y por ende, la polémica de la fecha (ver aparte).
Con el poleman afuera, Báez quedó como escolta y amenazó tan solo en los primeros giros con pelear el primer lugar, pero el Falcon del local estaba firme y su capacidad de ir al frente también. No largó nunca la punta y terminó llevándose la victoria sin tapujos.
El primer lugar no fue lo único vistoso, el segundo puesto fue peleado por Báez y Damián Steffen (Ford), que aparecía en escena luego de su frustrado intento de victoria en la primera fecha. Más atrás podía verse a un Rafael Morgenstern que junto a los hermanos Grygorszyn dieron momentos de gran espectáculo, con toques y mordidas de banquinas incluidas.
Finalmente fue Steffen el que pudo sobrepasar a Báez y así “cobrarse” el despiste en la primera fecha. El campeón aguantó unas vueltas el tercer lugar hasta que Omar Grygorszyn lo superó con toque incluido y lo sacó de la lucha por los primeros lugares, relegándolo al octavo.
La Clase 2 quedó Polaca
La clasificación fue un calco del sábado, Polaquito Litwiñiuk (Clio) peleó los tiempos con Carlitos Okulovich (VW Gol), hasta que éste rompió su auto y quedó afuera de la serie, por lo que el posadeño no tuvo más que llevarse el primer puesto en las clasificaciones.
Aquel primer puesto lo relegó al cuarto en la grilla de partida, debido a las modificaciones de los puestos en el 40% de los pilotos que completan las clasificaciones. La largada de la final entonces quedó en manos de Alejandro Basterra (VW Gol), seguido por Cristian Mattive (VW Gol) y Miguel Zuk (VW Gol).
En la carrera definitoria, accidentada por cierto, Basterra tuvo que soportar a un Litwiñiuk que durante todo el fin de semana se mostró con un Clio totalmente preparado, puesto a punto para el trazado obereño y a pedir del piloto posadeño.
A partir de la segunda vuelta, la final de la categoría más numerosa pasó a manos del auto de seguridad, las distancias se achicaron y Polaquito ya saboreaba el primer lugar.
Esperó tranquilo y en la reanudación sacó a relucir el buen funcionamiento de su auto. Pasó a todo aquel que tenía por delante y una vez puntero, fue el más rápido en la pista.
Más atrás se venía un penalizado Lauri Viana (VW Gol), que sabiendo que la sanción era justa (tocó a Míguez), intentó descontar algunos segundos, que finalmente lo trasladaron al tercer lugar en la final (llegó quinto), teniendo en cuenta las exclusiones de Basterra y Garay por cuestiones técnicas. Segundo fue Luciano Viana (VW Gol) que había largado sexto.
Poco y nada en el TC 4000
Julio “Bananita” Benítez fue el dueño absoluto del fin de semana. No tuvo a las contras de Ariel Seidel y los demás estuvieron lejos del rendimiento de su Chevy. La final la ganó de punta a punta y es más líder que nunca, aunque el campeón Seidel lo sigue desde cerca, ya que remontó desde atrás en la final y pudo subirse al podio.
Fuente: territoriodigital.com




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