Caras nuevas en los podios, mucho público disfrutando del día y un autódromo impecablemente presentado, fueron algunos condimentos que le dieron un sabor distinto a una fecha que, como contracara, presentó poco parque automovilístico y sólo seis máquinas en el TC Misionero: preocupante.
Fue la tercera fecha del campeonato misionero de automovilismo en pista en el autódromo de la ciudad de Apóstoles, con pocos autos, pero con carreras luchadas, lo que salvó el espectáculo gracias al buen estado de la pista (fue la primera en tierra).
En la Clase 2 Luis Garay puso su nombre bien alto, a pesar de haber cometido un error en la largada que pagó con una penalización de diez segundos de recargo en su tiempo final. Lo curioso fue que Alejandro Basterra, segundo ubicado, se adelantó en la largada al igual que Garay y también sufrió un recargo en su tiempo. Favorecidos por el retraso de Lauri Viana y la lucha que se generó por los puestos de atrás, el tercero del podio fue Crispín Beitía.
Velocísimo
Tenía con qué hacerlo, eso quedó en claro, pero nadie puede negar que Luis Garay pagó caro el adelantamiento en la largada de la final de la Clase 2. Porque desde el momento en que supo que tendría 10 segundos de recargo, el obereño tuvo que hacer una carrera de 18 vueltas a puro ritmo de clasificación, y así logró limar esos diez segundos e incluso logró ampliarlo con respecto a su escolta.
El piloto apadrinado por “Rafa” Morgenstern aprovechó muy bien las circunstancias de carrera que se fueron dando con el correr de las vueltas y los incidentes de los rivales que pretendían el primer lugar. Crispín Beitía, que algún momento estuvo al frente del clasificador, enredó al inicio de la carrera y tuvo que remontar desde mitad de pelotón. Por otro lado, “Juampy” Koch sufrió la rotura de un neumático en un roce con Litwiniuk que lo retrasó bastante, mientras que Lauri Viana no pudo concretar el podio que venía ostentando en los últimos giros.
Lo concreto es que Garay se equivocó y lo pagó. Pero lo que no se iba a imaginar el obereño es que el premio iba a llegar tan rápido, en la misma carrera: con la victoria.
Sobrevivió y ganó
Jorge Ruff estuvo a un pasito de sumar el puntaje ideal en un circuito de tierra para la Promocional Misionera. Solamente en un momento del fin de semana fue derrotado por Carlos De Ley, pero igualmente el de Panambí se fue de Apóstoles con los bolsillos repletos de puntos para el campeonato.
El que sorprendió, y mucho, fue el joven piloto de Campo Grande, Enzo Cabral, que no sólo llevó el ritmo necesario para hacer una carrera veloz, sino que también tuvo la muñeca y frialdad necesarias para batir a pilotos de renombre en excelentes maniobras durante la carrera.
Al final, el gran perdedor aquí fue Panasiuk, que abandonó luego de generar un múltiple accidente en la primera vuelta, donde abandonaron también Antonio Codermatz y Claudio Galarza, obligando a detener la carrera con bandera roja y largar nuevamente la final.
Al menos la hicieron buena
A pesar de que el público empezó a darle la espalda a la salida de los, apenas, seis TCM a pista, el espectáculo fue bueno. Jorge Báez hizo un trompo al inicio de la carrera, sorprendido por la potencia de frenado en el tren trasero, y se rompió así la monotonía. La entretenida definición quedó entre Damián Steffen y Christian Grygorszyn, que en la última vuelta logró meterle el auto por dentro en “el Tacuaral” para sellar la victoria ante su gente.
Por el lado del TC 4000, el ganador fue otra vez Julio César Benítez con su Chevrolet. Si bien todo el fin de semana tuvo como sombra a Ariel Seidel, “Bananita” se las arregló para ganar la tercera final consecutiva, escapándose en la punta del torneo.
Fuente: Primera Edición.




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