Para Ariel Seidel el deporte es parte fundamental en su vida. El muchacho, nacido en Puerto Rico, pasa sus días entre los “fierros” del Chevrolet que lo tiene como piloto del TC 4000 del Campeonato Misionero de Automovilismo en Pista y la indumentaria deportiva de Siglo XXI en la Liga Provincial de clubes de básquet.
Una historia muy particular dentro del deporte misionero, que él mismo se encarga de contarla.
¿Cómo complementas las dos actividades?
No se me hace fácil, es un poco complicado, pero cuando a uno le gusta, con un poco de esfuerzo se puede llegar a cumplir en los dos deportes.
¿Cómo te organizás en el día a día?
Arranco ayudando a papá todo el día en el taller mecánico de la familia y cuando tengo un espacio paso por el taller de Cabaleiro, donde preparan mi auto para el TC 4000. Ahí si tengo que hacer algo en el auto o comprar algún repuesto lo hago. Y a la noche voy al entrenamiento con Siglo. Termino el día bastante cansado, así que por eso siempre me acuesto temprano.
¿Siempre fueron tus dos pasiones?
Sí, el básquet empecé a jugarlo desde chico, cuando tenía seis o siete años; y el automovilismo empezó a justarme desde chico, porque acompañaba a mi papá cuando corría en la Promocional.
Pero recién de grande, a los 16, empecé a correr y a meterme de lleno cuando me armaron la Chevy para el TC Misionero.
Y si algún fin de semana coincide una carrera con una fecha de la Liga, ¿cuál de las dos priorizás?
Trato de acomodar los tiempos para cumplir con las dos. Me ha pasado de correr el domingo y a la noche tener partido. En ese caso trato de volver lo más rápido a mi casa después de correr, así descanso un poco y puedo estar a disposición del entrenador para el partido.
¿Hay algún antecedente familiar en el básquet?
Creo que algunos tíos jugaban, pero mucho más amateur, no llegaron a jugar competencias oficiales. A mí me gusta mucho porque lo juego desde chico, y siempre traté de jugar y hacerlo de la mejor manera posible. Pase por todas las categorías de Siglo y ahora estoy ayudando en primera, aunque sea a pasar el agua… (dice con ironía y larga una carcajada).
¿Y la “sangre” tuerca viene como herencia de tu papá?
Sí, desde chico, porque lo acompañaba a las carreras, un poco escondido de mi hermanito porque también quería ir, pero no lo llevaban porque era muy chiquito.
Y dónde te sentís más cómodo, ¿manejando o jugando al básquet?
Creo que manejo mejor de lo que juego al básquet (risas…). Y los resultados me avalan, porque tengo un campeonato en autos y en el básquet con el equipo logramos un subcampeonato. Pero en esta Liga con Siglo queremos entrenar duro para intentar ganar el título.
Fuente: Primera Edición.



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