Ver el campeonato de la Clase 2 en la previa a la última fecha era algo esperanzador. Cuatro pilotos tenían chances y los cuatro anduvieron bien el sábado, aunque «Polaquito» Litwiñiuk contaba con una ventaja un tanto importante de cara a la final.
La jornada empezó con sol, luego se nubló y nada hacía pensar que el agua llegaría. Pero llegó. Se corrían 12 vueltas de la final de la categoría con mayor parque durante todo el 2010 y la cosa se puso seria.
En pista dominaba Lauri Viana, pero las calculadoras eran las protagonistas de la tarde. Es que Polaquito no andaba entre los primeros, sino que corría sexto, por detrás de pilotos realmente difíciles de sobrepasar. Si la carrera hubiese terminado ahí, Viana y Litwiñiuk empataban en puntos, pero la cantidad de victorias del de Iguazú lo coronaba como campeón.
Pero no, la lluvia dijo presente y el auto de seguridad salió a apaciguar, justamente, las aguas. Tres vueltas con el pace car llenaron de incertidumbre a propios y extraños en la Capital del Monte, y las autoridades decidieron sacar la bandera roja para que la prueba sea relargada, dando diez minutos de tiempo para que cambien las cubiertas lisas por las de lluvia.
A todo esto, sólo once máquinas quedaban en pista y cuando se relargó (casi una hora después), la lluvia seguía protagonizando la final de la Clase 2. Lauri Viana no varió el ritmo, pero sí lo hizo Litwiñiuk, que aprovechó el abandono de Juampy Koch y llegó a la quinta ubicación, con lo que se coronaba sin importar la victoria del Gol número 7.
Tres vueltas más tarde, Luciano Viana, segundo hasta ese momento, empezó a presionar a su hermano, y, aunque Lauri no titubeó, la palanca de cambios lo dejó en punto muerto, regalando así la esperanza de volver a lo más alto de la categoría.
Luciano se hizo dueño de la primera posición, Luis Garay (que después sería protagonista) ocupó la segunda y Polaquito era el tercero. El Gol del menor de los hermanos Viana no contaba con la luz de seguridad y las autoridades mostraron la bandera de reparación, algo que ignoró y continuó con su marcha, sabiendo que después se vendría la bandera negra de exclusión, algo a lo que también hizo caso omiso.
Con ese panorama, la victoria quedó en manos de Luis Garay y el campeonato, a priori, en las de Polaquito Litwiñiuk. Pero Garay denunció irregularidades en el portamasas de Litwiñiuk y todo quedó en veremos.
Descartes o no, esa es la cuestión
El final del TC 4000 mostró a «Bananita» Benítez como ganador y campeón y, más allá de las revisiones en cuanto a las bielas de los tres primeros, el tema más hablado ayer fue el descarte o no de dos fechas por parte de cada corredor.
El presidente de la Federación Misionera de Automovilismo Deportivo (Femad), Eliseo Sinsolo, negó rotundamente que los pilotos puedan borrar dos fechas.
Ante la consulta sobre el reglamento propuesto por la Amppac (Asociación Misionera de Pilotos y Propietarios de Autos de Competición), Sinsolo afirmó que las cinco categorías del automovilismo en pista misionero corren bajo el reglamento de la Federación, por lo que en caso de pasar la técnica, Bananita sería el campeón.
Carlos Echenique, titular de la Amppac, también mostró su veredicto acerca de la situación que se vivió ayer. “Nosotros tenemos un reglamento firmado por todos los corredores del TC 4000. Esta es una categoría de los pilotos, pero el jueves nos vamos a reunir para ver a qué conclusión llegamos”, dijo. Lo cierto es que en pista, la categoría mostró un claro dominador, pero en el reglamento de la Amppac figura el sello de la Femad, que avala lo ahí estipulado.
Fuente: territoriodigital.com



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