Los amigos y el pueblo de Montecarlo quieren rendirles un merecido homenaje a Bodo Janssen Harms y su hijo Haraldo, fallecidos trágicamente el sábado por la noche en un accidente de tránsito.
El creador del Bodo Competición nació el 1 de septiembre de 1955 y tenía 55 años cuando la muerte lo encontró en la ruta nacional 12, junto a su hijo.
El taller mecánico de Bodo es un lugar obligado para los amantes de los fierros de Montecarlo, donde siempre se dedicó a reparar los vehículos de la ciudad y despuntar el vicio de la preparación en los autos de competición. Era muy querido y la comunidad montecarlense todavía llora su desaparición.
En la década del 80 llegó como mecánico al Misionero de Pista y siempre se dedicó a preparar Fiat 600 para la Promocional Misionera, desde donde promovió valores del Alto Paraná.
Uno de los gestos que marcó la humildad que siempre tuvo Bodo durante toda su carrera deportiva fue lo que hizo con Miguel Arrúa, uno de sus primeros pilotos. “Al principio se hizo muy difícil empezar porque Miguel (Arrúa) no tenía dinero y yo tampoco, entonces comprar las cosas se hacía difícil. Aquel auto se lo adquirimos a Fiti Kruse y tenía una particularidad, el motor con el que corrió Miguel era de mi auto que estaba preparado, yo lo sacaba de mi auto y lo ponía al de carrera y así corría”, recordaba Bodo cuando Acelerandoweb le realizó una nota por los 30 años de preparador.
Heredó el oficio de su padre, que arreglaba autos y máquinas agrícolas en el Alto Paraná desde la década del 40. De joven siempre le gustaron los autos y la preparación de motores.
“Al principio mi viejo no quería que me acerque al taller porque el quería que yo trabaje en el campo”, recordaba Bodo sobre sus inicios. 
De sangre alemana, siempre estuvo dispuesto a aprender y crecer: “A mí me gustaba, me fui a Buenos Aires para aprender alineación y a la vuelta comencé con el taller. Me gustaba y le di para adelante. Hubo mucha gente que me ayudó y esa era la única manera de aprender”. Hoy esa gente lo sigue recordando y extrañando.
Preparó autos para los campeonatos de Pista, Picadas, Rally y hasta motor para los Jeep 4×4 y siempre obtuvo buenos logros y títulos.
Su hijo Haraldo (nació el 29 de abril de1983) lo acompañaba en el taller mecánico y era su mano derecha en el Bodo Competición, el equipo que fundó para la atención de los autos.
“Él se enganchó rápido, le gusta y tiene mucha capacidad para aprender y va más rápido que nosotros porque nació acá en el taller», recordaba en aquella entrevista dada en el 2007 donde se le homenajeaba por sus 30 años de trayectoria. En el taller trabaja toda la familia.
Algunos de sus pilotos en el Misionero de Pista fueron: Jorge Comel, Miguel Arrúa, Rolando Knott, Walterio Bochert, Rudy Müller, Gerardo Reckziegel, Hugo “El Mono” Stanganelli, Claudio Knott, Carlos Kunzi, Héctor Alenka, Luis “Tito” Seleski, Carlos Yambrina, Cristian Rosiak, Javier Febre, Mustafá, Guillermo Monzón, “Piston” Hüberald, Mario Villalba, Gerardo Martin, Néstor Sharp, Juan Serrano, Ernesto Reis, Claudio Sell, Santiago Pavón, Roger Crispin, Hermanos Walko, Ricardo Encina, Sergio Zamparo, Carlos Bravo, Carlos Kibicz, Crispin Beitia, Alejandro Loprete, Pachón Valenzuela, Fabián Galarza, Ronaldo Janssen Harms, Marcelo Sandrin, René Giménez, Jorge Feldman, David Aponte, Aponte Racing, Alan Bochert y también a su hijo Haraldo “Puby” Janssen Harms.
Sus títulos
En 1989 logró el primer título como preparador al salir campeón de la Clase 2 del Misionero de Rally con Juan Serrano.
“Lo de Juan tiene un valor especial porque fue el primero que logramos y cuando llegamos a la ciudad me tiraron a la fuente”.
Pero su mayor alegría como mecánico fue en el 2005 cuando logró el primer título de Ford en el TC Misionero (TCM), de la mano de Hugo Stanganelli, uno de los pilotos con los que más trabajó. Bodo era el copiloto cuando los TCM todavía llevaban acompañantes.
“No hay palabras para esta emoción, trabajamos mucho, estábamos conformes con el segundo puesto, pero estamos muy contentos, la verdad es que no puedo explicar lo que siento”, dijo en el 2005 cuando logró aquella anhelada conquista.
“Es interminable lo que trabajamos para esto. Hace rato que no ganaba un Ford así que estoy muy emocionado”, indicó Bodo.
Bodo era un gran hincha de Ford y aquella conquista fue histórica para la ciudad. Su hijo Haraldo fue un gran hincha de Chevrolet y pese a las diferencias siempre trabajaron por el bien del automovilismo.
En el 2005 fue destacado en la Fiesta del Deporte en Montecarlo, por sus logros y su trayectoria. Pero más allá de los premios, todos lo recordarán por su humildad, su predisposición para aprender y su solidaridad con los otros mecánicos del ambiente.
Algunos de los amigos del taller Bodo Competición y de los fierros, y que siempre los llevarán en el corazón y que nunca olvidarán a Bodo y Haraldo Janssen Harms son: Pulita y Alan Bochert, Juan Pedro Martofleak, José Heuer, Jorge Adrián Cerruto, Claudio Sell, Ernesto Geisert, Rubén Schindler, Silvio Beloso, Ernesto Paredes, Aureliano Aquino, Chachy, Horacio y Faby Descamps, Ernesto Kimmich, Carlos Godoy.
Miguel Ángel Arrúa, Juan Ramón Molina, Marcelo Vázquez, Gareca, Gustavo y José Galarza, René y Sergio Giménez, Jorge Benítez, Jorge Enciso, Alejandro Costa, Alo Espínola, Ricardo Beleni, Pablo Sequeira, Roly Höge, Alfredo Olmos, Gerardo Martín, Rolando y Víctor Fröschke, David Aponte, Eriberto “Buby” Dörper, César Encina, Rolando y Fernanda Scheiber, Victor “Tapiti” Viedel, Roberto y René Rinsfleich, Santiago Pavón, Rolando Knott, Gerardo Reckziegel, Luis Alderette, Hugo “El Mono” Stanganelli, Lito y Raulito Radtke, entre otros.
Se fue Bodo, un amante de los fierros, el mecánico del pueblo y por sobre todo un tipo muy querido.
Fuente: territoriodigital.com



3 comentarios
A Bodo y su Hijo.
Creo que se fué , simplemente un GRANDE , en todo , como persona, como padre …… y como Amigo.Tuve la suerte de aprender con él a Esquiar en nuestro río , que tambien tanto le gustaba.
A Bodo y su Hijo que tengan un descanso en paz y hasta siempre …
muy emotivo,pero que pena se olvidaron que en la ruta» no hay que correr» entiendo que fue un accidente un error humano que se llevo con ellos 3 vidas mas inocentes ………
Sr. anónimo uno, lamento tenga esa imaginación, Ud. no sabía que el Bodo que conocí desde mi infancia y su hijo no se dedicaban a correr en la ruta. También me duele la dasaparición de otras personas en ese accidente. Resumiendo, si no sabe, no opine, lastima a personas que además de apreciar a Bodo y Harald, anduvieron en ruta con ellos, no me cabe duda que distinguían perfectamente entre pista y ruta, lo hace Ud. colocando esas palabras que escribió al respecto???. Un abrazo a todos aquellos que hoy día todavía recuerdan algún instante de ambos.