Martín Badaracco ya se ganó un lugar

Martín Badaracco ya se ganó un lugarSi bien hubo buenas finales en Oberá, Martín Badaracco se llevó el mérito al improvisado título de mejor ganador.
Con su Gacel, barrió de la pista a pilotos conocedores tanto del circuito como del roce y, con paciencia y grandes maniobras, se convirtió en un nuevo ganador de la Clase 2 del Misionero de Pista.
En la segunda final, Badaracco ocupó uno de los últimos lugares de la grilla de partida, pero vuelta tras vuelta, aprovechó cada succión disponible para pasar en la primera curva, lugar que eligió para estirar la frenada y realizar la “tijera” tan efectiva.
“Tengo que agradecer a todos los que me acompañan en esto. Me entregaron un auto que anduvo perfecto y yo de esta carrera no me olvido nunca más. Se nos dio una final espectacular; es un gusto correr con gente que sabe cuidar a los contrincantes como Juampy (Koch) y el Negro Míguez”, detalló Martín tras la segunda final de la Clase 2, que lo tuvo como ganador, seguido por Juan Pablo Koch y Carlos Míguez.
Acerca del buen andar de su Gacel, explicó que “salgo a la pista sabiendo que tengo un buen auto, por eso cuido siempre al principio y por ahí arriesgo cuando hay otros autos más desgastados. En la final de hoy (por ayer), arriesgué en toda la final y por suerte me fue bien”.
Lauri Viana también fue ganador de la Clase 2, pero se llevó la primera final. Con el abandono en la segunda competencia, el piloto de Puerto Iguazú contó cómo fue la primera competencia: “Tuve un gran auto, más cuando estaba peleando con Possiel, que se terminó quedando. Yo estoy muy cargado y sin la desgracia de él (se quedó por rotura de bomba de nafta), todo hubiera sido mucho más difícil. Pero así son las carreras y por suerte se ganó para volver a pelear en lo alto”.
Al ser uno de los más experimentados dentro del Misionero de Pista, Lauri opinó acerca de la nueva modalidad de disputa de las carreras especiales. Antes era con invitados, ahora con régimen de Endurance.
“Correr dos finales es bastante complicado, nosotros corremos con fierros y es difícil saber si los autos van a aguantar las 36 vueltas”, se preocupó.
Pocas, si es que existieron, habrán sido las carreras que terminaron sin toques. Esas chapas dobladas brindan espectáculo, aunque ayer calentó los ánimos de parte de los pilotos del TC 4000 Misionero.
Eduardo Rogaczewski no soportó los roces que tuvo con Omar Grygorszyn en el inicio de la segunda final y cuando la competencia terminó, bajó de su Chevrolet con irreproducibles palabras hacia el clan Grygorszyn.
Cristian, ganador de las dos finales, pero sancionado en la primera, no quiso entrar en polémicas y sólo se refirió a las sanciones: “Hay que acatar las decisiones. Hay que demostrar dentro de la pista las capacidades de cada uno y dejar todo en la pista”, contó el líder del TC 4000 Misionero, mientras a sus espaldas, los gritos de un bando a otro eran el blanco de la atención.

Fuente: territoriodigital.com

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