Con calculadora, presión, reglamento e ilusiones, Luciano Viana consiguió este domingo su primer campeonato en la Clase 2 del Misionero de Pista, que vio también cómo Nicolás Panasiuk se consagró bicampeón (tri si se cuenta el título que logró en la PM 850cc.) en la Promocional Misionera 1400cc.
En un domingo que terminó junto con la claridad del día, que fue largo y que completó todos los puntos del cronograma, la final de la Clase 2 entregó otro capítulo digno de emociones y festejos.
Adelante, Jorge Possiel tomó la posta hasta que el asedio de Martín Badaracco se hizo insostenible y, atrás, Lauri Viana aprovechó la oportunidad para quedarse con la punta cuando la definición llevaba sólo seis vueltas.
Justo en esa vuelta, la sexta, Luciano Viana empezó con sus problemas. A la final salió sabiendo que debía sumar sólo un punto para ser campeón, teniendo en cuenta que fue el mejor de las clasificaciones y se llevó la primera serie de ayer. Pero todo empezó a ponerse oscuro, la temperatura del motor subió y eso motivó dos entradas más al sector de boxes. Por eso, los nervios se hicieron presente y los reglamentos fueron desempolvados para su inmediata revisión. Allí se detalló bien: con salir a pista, cada piloto es acreedor de un punto. Entonces el campeonato estaba listo y el sol volvió a salir. El 10º puesto de la final poco importó.
De igual manera, Lauri Viana se entregó al máximo para ganar la final, lo que logró luego de una intensa lucha con Badaracco, quien quiso reeditar su primera victoria en la Clase 2, justo en ese trazado. El podio, gracias a la sanción de Gastón Galfrascoli por adelantarse con auto de seguridad en pista, lo completó Jorge Possiel.
Antes, y en la apertura de las finales, la Promocional Misionera 1400cc. también usó la calculadora. Nicolás Panasiuk corrió desde atrás a su inmediato perseguidor en el campeonato: Enzo Cabral. En la final todo fue difícil para el ahora bicampeón. Es que el ritmo de la definición se tornó muy complejo y adelante se iba realmente rápido. José Luis De Lima alcanzó la punta y la sostuvo hasta la última curva, cuando Carlos De Ley se la robó y vio la bandera a cuadros en la primera posición.
A pesar de ello, el piloto de Colonia Guaraní no pudo ser el campeón, pero cerró un campeonato por demás digno. Panasiuk, con su 5º puesto, se volvió a quedar con el certamen y lo festejó en su casa.
Para completar la tarde de títulos, Eduardo Rogaczewski sólo se tuvo que presentar en la grilla de la final y se alzó con el bicampeonato en el TC 4000 Misionero, en el que Cristian Grygorszyn fue el flamante subcampeón, que en definitiva terminó siendo la lucha del fin de semana en la categoría. La final terminó en poder de Walter Rodríguez, seguido por Cristian y Héctor Grygorszyn, quien corrió con Ford, dejando de lado el Chevrolet 400.
El Misionero de Pista cerró un año regular, con festejos gracias al sacrificio de cada piloto. Lo que viene deja un solo panorama: mucho trabajo.
Fuente: Emiliano Andreoli, territoriodigital.com




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