Con apenas 19 años, Juan Pablo Pastori se llevó ayer el título del Turismo Pista Clase 2, en una definición infartante que tuvo con Martín Badaracco.

Juan Pablo lleva un apellido ilustre. El posadeño hizo honor a los Pastori , al consagrarse campeón del Turismo Pista Clase 2, en la novena y última fecha del campeonato Misionero de Pista, que se corrió en el Autódromo de Posadas.
Con tan solo 19 años, es uno de los campeones más jóvenes de la historia del automovilismo provincial. Bajo presión y luchando contra el campeón, Juan Pablo Pastori se consagró como el nuevo ídolo del automovilismo misionero.
En la primera final terminó segundo -la prueba fue ganada por Matías Garavano- y salió a correr la última carrera desde la décima posición y con tan solo cuatro puntos de ventaja sobre Martín Badaracco (VW Gol), que largaba quinto.
En el arranque de la prueba el campeón era Badaracco, ya que se colocaba segundo y Pastori marchaba octava. El posadeño empezó a encontrar ritmo y empezó a avanzar, hasta que se ubicó tercero. Iban nueve vueltas y festejaba Pastori por un punto. Pero en la décima Badaracco pasó a Gastón Galfrascoli (Renault Clio), saltó a la punta y daba vuelta el campeonato a su favor por un punto. Bajo la presión de saber que si su rival ganaba la carrera perdía el campeonato, Pastori empezó a presionar, primero a Galfrascoli y luego al mismísimo Badaracco, a quien pasó en el curvón sur, luego de una gran maniobra para saltar a la punta de la carrera. Iban quince vueltas y volvía a cambiar de manos el campeonato.
Pero como fue una carrera vibrante faltaba una alternativa más. A tres vueltas del final, Pastori erró un cambio cuando empezaba a subir en la recta opuesta, Badaracco lo aprovechó, se puso a la par y en el curvón sur se vivió el momento de mayor tensión de la tarde, los dos fueron al roce y terminaron fuera de la pista. Matías Garavano (Renault Clío) salió adelante de todos en la recta principal y los corazones se paralizaron. Luego vino Gastón Galfrascoli y tercero apareció Pastori, para que explote la tribuna.
Badaracco se retrasaba hasta el quinto lugar y el campeón era Pastori, quien sobre el final pudo con Galfrascoli, terminó segundo detrás de Garavano y desató el festejo.
El Mosquita llegó a los boxes en medio de un carnaval desatado por su familia.
Juan Pablo lloró desconsoladamente, como un niño, como un hombre, que a los 19 años puede llevar sin pesar el apellido Pastori, familia que sigue agrandando su leyenda en el automovilismo provincial.
Miguel Ángel, papá de Juan Pablo, se consagró en el TC del Nordeste en cinco oportunidades (1985, 86, 89, 91 y 92). Además fue subcampeón en 1990. Mientras que Humberto Pastori fue subcampeón en 1985 en el TC del Nordeste.
Fuente: El Territorio.




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