La alegría de un título nacional es para pocos y dichosos. Hoy, Misiones y Oberá tienen a una de esas personas capaces de materializar el sueño de cada piloto.
Carlitos Okulovich hizo las cosas bien y hoy tendrá su primer día como monarca nacional. Ayer, en diálogo con Más Deportivo, el obereño se mostró feliz por lo logrado y contó cómo será su primer día como campeón del Turismo Nacional.
“Vuelvo a Buenos Aires y me quedo, ya tengo los compromisos para ir a los programas (Carburando, Campeones y otros tantos) y después sí me vuelvo para Oberá”, confió.
Pero lo importante de la charla fue conocer sus sensaciones a lo largo del pasado fin de semana. “Traté de estar tranquilo, llegué el jueves a la noche y el viernes me fui a hacer las compras al supermercado, jugué al golf. La idea era no ir al autódromo y recién el sábado entré al circuito. Nos enfocamos en la clasificación, en hacer todo bien. La serie, la final, paso a paso, sacando cuentas y números”.
La final no mostró riesgos para el obereño, quien también dio detalles de esas largas 24 vueltas, “no forzamos, fuimos tranquilos y rezando para que no se rompa el auto, que siempre es un factor a tener en cuenta, porque por más que vayas tranquilo siempre puede haber un inconveniente mecánico. Fui tranquilo, tratando de mantener una luz de ventaja con Canela que venía atrás y un espacio con el de adelante para que no pase nada. Tomé todos los cuidados posibles. Si el que iba adelante tenía algún problema, yo quería tener el margen para poder esquivar y seguir corriendo”, detalló.
El Honda, en la final de ayer, no mostró inconveniente alguno pero tampoco se vieron exigencias, algo que también argumentó Okulovich. “El auto daba para ir para adelante, en otra situación podría haber avanzado algunas posiciones, pero no había necesidad. Mantuve el contacto con la gente del equipo y los cálculos daban perfectos. Entonces aguantamos y salió todo bien”.
El cartel de última vuelta salió y quedaban sólo 3.324 metros para estar en lo más alto, “en ese momento no quería enloquecerme, se me vino a la cabeza el campeonato de (Esteban) Tuero que se quedó a tres curvas del final y entonces cuidé por demás el auto, me felicitaban por la radio pero yo quería cruzar la línea. Es un momento único, que se haya cumplido el objetivo me da una felicidad enorme”.
Buena compañía
Carlitos no estuvo solo en Bahía Blanca, junto a él llegaron varios misioneros que lo alentaron en cada vuelta. “Fueron muchos, hay gente que apareció de sorpresa y la verdad que el hecho de que hayan viajado tantos kilómetros desde Misiones es un gusto y me puso muy contento. Por suerte hicimos las cosas bien y festejamos todos juntos. Valió la pena”, expresó.
El 2011 se perfila como un año en donde las cosas hasta podrían mejorar; Okulovich ya confirmó que correrá en el Turismo Carretera y también defenderá el “1” en el Turismo Nacional, pero tendrá grandes rivales de peso.
Los Seat se perfilan como grandes candidatos teniendo en cuenta las últimas dos fechas del recién concluido campeonato pero, según Carlitos, deberán remitirse a un reglamento que los igualará con el resto.
“La diferencia que hicieron estas dos últimas fechas fue grande, pero seguramente pasarán por la revisión técnica y se pondrán a nivel del resto. Como es una marca nueva se le dieron algunas ventajas, pero de igual manera va a ser un lindo campeonato”, pronosticó.
El Negro Míguez, el adelantado
Carlos Marcelo Míguez fue el primer campeón que tuvo Misiones en el Turismo Nacional. El obereño se consagró en la Clase 2 en 1995 con un Ford Escort preparado por el Tano Gava y con los motores de Rafael Balestrini.
Míguez se impuso en la última fecha disputada en el Autódromo de Rosario el 17 de septiembre de 1995 y con eso llegó a los 122 puntos, dejando en el segundo lugar a Antonio Carbone y tercero finalizó Ricardo Joseph.
“Lo había soñado. Sólo pude dormir tres horas y se lo dedico a todos los misioneros que me apoyaron”, dijo el obereño a El Territorio en aquella oportunidad.
Antes, en 1985, otro obereño, Enrique “Quique” Urrutia había alcanzado el subcampeonato de la Clase 2 con un Fiat 128 preparado por el Tano Piatti. En aquella ocasión Quique no pudo con Ernesto Bessone (Padre), quien en la última fecha en Buenos Aires fue tercero.
El obereño llegó sexto y en el torneo quedaron: Bessone 160 y Urrutia 146.
“No pudimos cumplir una actuación como se merecían los misioneros”, reflexionó Urrutia en aquella noche de 1985.
Fuente: territoriodigital.com




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