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Juan Pablo Urrutia, el heredero

A veces ser el portador de un apellido ilustre es complicado en el ámbito deportivo. Puede jugar a favor o en contra, pero eso depende de la personalidad del deportista, pues la gente siempre tiende a comparar y más cuando se comparte la misma pasión. Este puede ser el caso de Juan Pablo Urrutia, quien decidió incursionar en el automovilismo, el mismo deporte donde brilló su padre Quique.
Juan Pablo arrancó de grande en el automovilismo de la tierra colorada, pero tuvo una destacada actuación porque en poco tiempo se consagró campeón de la Clase 2 del Misionero de Pista, en el 2018.
Los buenos resultados en la tierra colorada lo impulsaron a caminar los primeros pasos a nivel nacional, por eso no extraño su debut, en marzo de 2019, en la categoría Turismo Pista (TP) en el autódromo Hermanos Emiliozzi de Olavarría.

En la actualidad es uno de los representantes en la máxima divisional del TP en la Clase 3, pero esta vez a bordo de un Etios del Cano Racing. No obstante, su vida también se reparte en el ámbito empresarial, trabajando en la planta fabril de la familia.

El mes pasado volvió a una pista luego de cumplir con 96 días de inactividad por la cuarentena para prevenir el COVID- 19. Lo hizo junto con Carlitos Okulovich, quien también ya retomó las prácticas.

Luego de las pruebas, Urrutia comentó su satisfacción porque fueron “más que positivas, ya que pudimos mejorar los últimos tiempos que teníamos en este trazado”. El Deportivo se contactó con Juan Pablo, quien en una entrevista comentó que este parate deportivo lo tomó como una oportunidad para seguir conociendo los circuitos y aprendiendo detalles del automovilismo en general para mejorar de cara al futuro deportivo.

¿Qué balance haces de las primeras fechas en el TP?

En las pruebas en Buenos Aires nos fue bien, bastante mejor a lo imaginado, pero en la carrera el motor nos jugó una mala pasada y no pude repetir los tiempos de la clasificación. Si mantenía el ritmo hubiera terminado entre los mejores, sin dudas.

Mientras que en el circuito de Alta Gracia (Córdoba) nos fue mal, estuvimos muy lejos de los primeros puestos. Pero, lo tomo como parte del aprendizaje, ya que era una pista desconocida para mí y eso se notó contra pilotos de mayor rodaje.

¿Cómo te preparas para una competencia?

El trabajo en equipo es fundamental para encarar cada fin de semana de carrera. En mi caso estoy en un proceso de aprender, por eso cada vez que voy a un circuito salgo a caminar toda la pista, por lo general me acompaña una persona que ya la conozca así me va contando la característica de cada sector. Si bien no es lo mismo que transitarlo con el auto, al menos las curvas ya las conozco de antemano y sé con qué velocidad entrar a cada una.

¿Cómo combinas tu trabajo y el automovilismo?

Durante este tiempo de aislamiento obligatorio seguí trabajando igual porque la fábrica es considerada esencial, entonces para mí no cambió mucho el día a día, con la excepción que me faltó el fin de semana de carrera y la planificación de las fechas. Sin embargo, sé que hay familias que dependen de la empresa y tenemos que seguir activos.

¿Por qué empezaste a correr a los 23 años?

Existe un mandato familiar que dice: primero hay que estudiar, recibirnos y luego el deporte. Mi papá siempre me repitió que la profesión es algo eterno, que vamos a llevar toda la vida y tenemos que estar preparados con formación académica. En lo deportivo quizás se nota porque empezar en el karting es distinto, es la escuela de todos los pilotos, pero todo es parte del aprendizaje.

El simulador se volvió un amigo ¿Cuántas horas diarias le dedicas?

Alrededor de dos horas por día, generalmente a la noche luego de la jornada laboral. Es importante y sirve para entrenar la vista, conocer los autódromos a los cuales aún no he ido y trato de hacer la puesta a punto del automóvil en algunos sentidos, lo cual podemos hacerlo gracias a la tecnología.

Lo trato de aprovechar cada vez que puedo, por eso estuve presente en las fechas virtuales que se corrieron en la categoría.JP sigue firme con la herencia familiar, esa de la pasión por el deporte motor. Pero quiere escribir su propia historia dentro del automovilismo nacional.

¿Cuáles son tus objetivos?

A corto plazo quiere ser competitivo, terminar lo más arriba posible y pelear el campeonato. Mientras que, si miro más allá, me gustaría seguir creciendo en el automovilismo nacional, competir en otras categorías más importantes.

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son los días que estuvo fuera de las pistas el obereño. Su regreso fue en compañía de Carlitos Okulovich, en el autódromo de la Ciudad de Oberá.

En ascenso

JP debutó en el 2017 en el automovilismo misionero y su crecimiento fue meteórico. Este año comenzó su segunda temporada en el Turismo Pista, con un auto totalmente nuevo y con las ilusiones renovadas.

Fuente: Primera Edición.

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