El año que estamos a punto de terminar, no será muy recordado como de los mejores para el baloncesto misionero, pese a los vientos de cambio que generó el traumático cambio de conducción de la Federación Misionera, de Sergio Matos a Rubén Martínez y a algunas buenas actuaciones de seleccionados provinciales en torneos Regionales y Argentinos.
Para peor de males, se descendió en Salta en el torneo de Mayores y la realidad nos golpeó muy duro: no estamos en un buen nivel con relación a otras provincias.
Pero lo que nunca imaginamos es que los episodios de violencia, dentro y fuera del rectángulo de juego, pudiera superar a los del fútbol doméstico, como estamos casi seguro que ha sucedido esta temporada.
Aquellas imágenes del partido que jugaron en octubre pasado Brown y Racing, por la Liga Provincial de Mayores, fue solo “un botón de muestra”, ya que se han producido un sinnúmero de episodios parecidos.
Todo ello, sin contar la elevada cantidad de insultos y agravios que se pueden escuchar entre los propios protagonistas y hacia los árbitros, que concluyen en sanciones leves.
No haremos un raconto minucioso de cada uno, pero sí nos referiremos a los últimos, porque son los que están más en la memoria.
El domingo, jugaban Racing y Cataratas y al término del cotejo, que finalizó con el triunfo de los del Alto Paraná, allegados y parciales posadeños agredieron a los árbitros Ángel y Pablo Villar (los mismos del escándalo Brown-Racing), quienes elevaron un informe que –seguramente- concluirá con duras sanciones, como las anteriores.
Un día después, el lunes en Tokio, jugaban por el certamen posadeño los locales y Brown “A” y, de nuevo, la violencia se hizo presente.
Primero entre los jugadores, con agresiones (Fulquet a Maximiliano Acosta y entre Paredes y Víctor Abraham, éstos con lucha incluída), que fueron penadas por los árbitros con la exclusión de los protagonistas.
Pero, la cosa no concluyó ahí, ya que varios simpatizantes locales reclamaron más justicia ingresando al campo de juego durante la pelea entre Abraham y Paredes, entre los que habría sido identificado un legislador provincial, Mariano Díaz, ex jugador y reconocido simpatizante de Tokio, quien saltó la baranda que separa la tribuna del campo de juego y lo increpó duramente al jugador de Brown.
Por esta actitud, Díaz y otros parciales que fueron identificados por los árbitros y los directivos de la Asociación Posadeña, fueron informados y recibirían sanciones por parte del tribunal de penas.
Otro detalle que pinta el mal momento: Ricardo Caferatta, jugador de Brown, recibió una sanción de 7 años por agredir a un árbitro, estando como espectador, en Brown-Racing, pero jugó este miércoles por su equipo en la segunda semifinal del Clausura de Posadas, porque la Federación no notificó a la Asociación las sanciones impuestas.
Quienes seguimos el básquetbol como periodistas, vemos con mucha preocupación el futuro de la actividad, porque es demasiada la violencia que observamos (en todas sus formas) para la poca cantidad de seguidores que acude a los estadios.
No es posible que este deporte sea más noticia por episodios que rayan con lo policial que por logros puramente deportivos.
Dic 10




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