Lamentando la ausencia de Ginóbili, y ante un serio y contundente equipo brasileño comandado por el cordobés Rubén Magnano, Argentina se quedó mascullando la bronca en tierra brasileñas y cayó sin atenuantes en la final del Súper 4 jugado en Foz de Iguazú con el local 91-75.
Una primera mitad con colorido y calor dentro y fuera del rectángulo. Caldeada por el honor y los colores de ambas camiseta.
Los quintetos de Julio Lamas y Rubén Magnano, no cedieron un milímetro en sus propias defensas, el lugar que en el básquetbol moderno se juega el mayor porcentaje de posibilidades de quedarse con el partido.
Hubo mucha presencia misionera en las tribunas brasileñas, incluyendo la del gobernador Maurice Closs, quien participó de la ceremonia de premiación.
Luis Scola, con 11 puntos, se erigió como el capitán desde el arranque, en un duelo que Varejao y Spliter se sumaron con cinco puntos cada uno, pero donde el base Huertas sumó siete tantos, para sostener una diferencia, que el ala pivote argentino de los Houston Rockets, no logró contrarrestar, como tampoco el ímpetu que Leo Gutiérrez le puso a los roces, hasta irse descalificado junto a Marcelinho Machado.
Los incidentes se iniciaron a los 20 segundos, con una falta sobre el santafesino Andrés Nocioni, que Lamas protestó dentro de la cancha hasta recibir la falta antideportiva.
“De amistoso nada”, fue el comentario en el entretiempo, con Brasil marcando la diferencia de diez puntos arriba 47 a 37.
En el tercer cuarto, Argentina ilusionó con la sociedad Prigioni-Scola, durante los primeros cinco minutos y en dos pelotas clave, el ala pivote tuvo la chance de igualar en 57 en tablero, pero el tiro restante a una falta no ingresó. Desde ese momento hasta el final del cuarto, Magnano intercaló sus centros volviéndolo a la cancha a Spliter para contener el envión argentino.
La etapa final se inició con Argentina cinco puntos abajo (61-66), y con dos pitazos altamente cuestionables de la terna arbitral brasileña, las chances parecieron acabarse, pese a la voluntad de Prigioni, y a los relámpagos de Paolo Quinteros, con dos triples.
Sin tiempo ni fuerzas, sumado al dolor en la rodilla derecha de Scola, que debió salir a dos minutos del final, Magnano realizó la rotación final de su banco y el base Raulzinho, puso el moño con dos robos, para cerrar el 91 a 75.
Apostillas
Las entradas para ver anoche Argentina-Brasil tenían un costo de 15 reales anticipadas, mientras que en el estadio se vendían a 30. Teniendo en cuenta que se trata de un evento de primer nivel, es un precio moderado (33 y 66 pesos, respectivamente). Los brasileños, en este caso, usaron el sentido común y no se aprovecharon de la gente, como sí sucedió en el Luna Park la semana pasada en el marco del Súper 4 versión argentina, donde las entradas tuvieron un costo de 200 pesos.
La diferencia entre una organización y otra estuvo también para con el trato hacia la prensa. Los diferentes medios argentinos encontraron todas las facilidades para moverse dentro del estadio con total libertad, siempre respetando las exigencias locales.
Un ensayo para armar el equipo
El técnico Julio Lamas utilizó estas pruebas para ir definiendo los 12 jugadores que llevará a Londres. Por tal motivo, el entrenador pudo analizar en estos últimos amistosos los rendimientos de los bases Nicolás Laprovíttola y Facundo Campazzo, quienes parecen disputarse el lugar de suplente del cordobés Pablo Prigioni.
El plantel argentino regresará a Buenos Aires hoy y allí el técnico brindaría la lista definitiva del equipo que irá a Londres, con los dos cortes incluidos.
En la competencia olímpica, Argentina integrará el grupo A y debutará el domingo 29 ante Lituania. Luego se cruzará con Francia (martes 31), Túnez (jueves 2 de agosto), Nigeria (sábado 4) y Estados Unidos (lunes 6).
España, con el tercer puesto
El elenco español fue ayer sumamente mejor a su par chileno y se quedó con el tercer lugar del cuadrangular al ganar por 103 a 71.
El elenco europeo desplegó mayores armas, en el partido previo a la gran final, ante un rival que brindó poca resistencia y le dio fogueo a sus jugadores.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




Comentarios recientes