Desde ahora será el Doctor Ernesto Gehrmann

Desde ahora será el Doctor Ernesto GehrmannLa Universidad Nacional de Misiones (UNaM) estableció la entrega del título de Doctor Honoris Causa a Ernesto ‘Finito’ Gehrmann por su trayectoria deportiva, siendo una de las figuras del deporte misionero con mayor reconocimiento a nivel nacional e internacional.
La ceremonia de entrega del respectivo diploma se concretará este jueves a las 18, en el marco de la apertura de los Juegos Universitarios Regionales (JUR) que tendrán por primera vez como sede a la UNaM.
La decisión de otorgar la máxima distinción de la universidad se materializó a pedido de la Secretaría General de Asuntos Estudiantiles, reconociendo la destacada trayectoria de esta figura en el ámbito deportivo. “Este reconocimiento implica distinguir a este pivote misionero que marcó una época en el básquetbol nacional, estableciendo un récord de 331 puntos vistiendo la casaca argentina en mundiales”, sostiene la Resolución 081/17 de la casa de estudios. La decisión fue aprobada por unanimidad el miércoles 4 de octubre por el Consejo Superior de la UNaM en su quinta sesión ordinaria.

En una entrevista reciente con El Territorio, Ernesto ‘Finito’ Gehrmann recordó cómo vivió el Campeonato Argentino de Básquet en 1962 en la ciudad de Posadas, cuando aún era una incipiente promesa del deporte de la pelota naranja. “En ese tiempo los campeonatos argentinos eran lo máximo que tenía el básquet. Participaban las 24 provincias y venían con todo su potencial. Yo era pibe y estaba muy entusiasmado con el básquet porque me había sacado el complejo que tenía cuando vine del interior por mi altura. Todos se reían por mi altura y el básquet fue mi refugio. Un vecino me llevó a jugar al Tokio y me quedé ahí. Todo el día estábamos jugando. Iba a la Industrial y cuando salía del colegio me quedaba jugando al básquet en el Tokio en lugar de ir a comer”.
Este hijo de padre y madre alemanes, de Hamburgo, nació en Oberá, el 7 de mayo de 1945, e hizo sus balbuceos basquetbolísticos en el club Tokio de Posadas. “Me reclutó Pelozzo, un correntino que trabajaba en las menores y me dio las primeras nociones. Luego tuve muchos entrenadores pero fue un brasileño, Damaseno Lopes, -que después dirigió a River y a Paz Juniors- del que más aprendí, fundamentalmente en la parte psicológica, anímica, porque yo sufría mucho complejo con mi altura. Además, fue el que perfeccionó mis lanzamientos al cesto”, recordó en una de las tantas declaraciones periodísticas que dio.
Llegar al plantel superior de su club e incorporarse a la selección misionera fue automático. “Disfruté defendiendo los colores de mi provincia. Teníamos un equipo más que aceptable, con un base muy habilidoso, Ratier, que me daba muchas asistencias. También el Tupy Varela”. En los argentinos de selecciones comenzó a toparse con los dueños de la zona pintada.
Pero Gehrmann alcanzó dimensión nacional cuando llegó a La Plata para incorporarse al poderoso Gimnasia y Esgrima de Rolando Sfeir, Adolfo Perazzo, Antonio Arnal, Héctor Galliadi, Carlos González, Carlos Ratier, Jorge Martín y Orlando Butta orientados por el Bala Ripullone.
En total Ernesto Gehrmann, que pisó canchas de 24 países, jugó seis Sudamericanos, tres Panamericanos y dos mundiales (más uno Extra) en los que, en 16 partidos, tuvo una media de 20.5. Tras un paso por Palmeiras de Brasil regresó a Gimnasia La Plata para ser bicampeón en el torneo de Capital Federal. Se retiró en el club platense a principios de los 80.
Hoy vive en Posadas y sigue siendo una referencia viviente dentro del deporte misionero. Es común verlo por las calles de la ciudad caminando y sigue despertando las mismas miradas de admiración a su paso, como cuando era un joven. Sus 2,11 metros de altura se imponen.

Ceremonia
El acto de entrega de la distinción ‘Doctor Honoris Causa’ de la UNaM será este jueves a las 18 en el Polideportivo Finito Gehrmann, ubicado en avenidas Comandante Rosales y Rademacher.

Fuente: El Territorio.

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