Sobre su problema de adicciones, confiesa sin tapujos que hace casi dos años «está limpio», sin consumir ningún tipo de sustancias. «Gracias a Dios», exclama.
En cada charla, no pierde la oportunidad de señalar su cariño por Tucumán y admite sus deseos de integrar el seleccionado provincial. «Si me convocan jugaría encantado. Tucumán es mi segunda casa. Me hizo conocido en todo el país y me dio la oportunidad de jugar la Liga Nacional. Allí disfruté los mejores momentos de mi carrera deportiva. Sería un orgullo vestir la camiseta para devolverle algo de lo que esa gran provincia me dio», resalta.
El valor que tuvo para no ocultar su problema juega a su favor. «Reconocer la enfermedad es el primer paso si querés recuperarte. Curarte es un paso mucho más largo, pero uno con el tiempo se da cuenta de que al tener una enfermedad y asumirla se ayuda a sí mismo y a las personas que lo rodean. Un adicto tiene que reconocer, por sobre todas las cosas, la buena educación que recibió de sus padres para seguir el buen camino», expresa sin remilgos.
Siempre verborrágico, «El Loco» no se guarda nada: «lamentablemente tuve problemas, como los podemos tener todos, aunque muchos no lo reconocen. Tuve la suerte y la valentía de hacerlo, enfrentarlo, recuperarme y hoy verlo como algo del pasado. Este es un gran momento de mi vida: no uso el celular, que siempre queda en casa y tampoco llevo dinero conmigo, para no tentarme como en otros momentos. Creo que eso ya forma parte del pasado y estoy en un proceso de recuperación que gracias a Dios ya lleva dos años».
Recibió emocionado un ejemplar del libro «El Señor de los Éxitos», que refleja la tarea dirigencial de Horacio Muratore, vicepresidente 1º de FIBA. Y recuerda, con nostalgia, su estancia en Tucumán. «Para mí no pasaron los años. Yo soy un agradecido de Tucumán y de su gente por todo el cariño y el amor que me dieron», dice antes de mandar saludos a una extensa lista de personas a las que conoció en aquellos tiempos.
Fuente: La Gaceta.





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