Con cánticos, aplausos y papelitos, ayer al mediodía los hinchas del Oberá Tenis Club (OTC) tributaron una cálida recepción al equipo que el domingo derrotó como visitante ante Echagüe de Paraná y logró la tan ansiada permanencia en su primera temporada dentro del Torneo Nacional de Ascenso (TNA).
Ya en la rotonda del kilómetro 8, en el ingreso a esta localidad, una caravana acompañó al micro que trasladó al plantel y las bocinas anunciaron el retorno de los héroes. El recorrido por avenida Libertad no pasó desapercibido y el arribo a plazoleta Güemes fue una fiesta.
“Dale campeón… dale campeón…”, cantaron los hinchas. Y si bien el Celeste no ganó un título, lo hecho en Paraná valió el festejo, porque el representante misionero ganó una final durísima, de visitante y ante un rival con historia en la Liga Nacional y peso en la Asociación de Clubes (AdC).
Pero OTC se olvidó del marco, dejó sus complejos de lado (hacía seis meses que no ganaba fuera de casa) y logró un triunfo contundente, inobjetable. Como inobjetable fue su superioridad sobre Echagüe durante toda la temporada, al punto que se enfrentaron en nueve ocasiones, con seis triunfos del Celeste.
Incluso, las únicas dos victorias que logró como visitante en toda la temporada fueron sobre el mismo rival. Es más, el destino o vaya uno a saber qué, incluyó un dato curioso: tanto el primero como el último partido que jugó fuera de casa fueron ante Echagüe y OTC se impuso en ambos.
“Cuesta un poco caer, más que nada porque se levantó una serie adversa y una temporada muy cuesta arriba. Por eso siento mucha felicidad y alegría”, subrayó el técnico José Luis Pisani de vuelta en Oberá.
De menor a mayor
Exhausto pero feliz, el entrenador reconoció que “hasta las seis de la mañana estuvimos festejando y hablando de lo que fue la temporada”, y sobre el último partido destacó: “Dejamos lo mejor de nosotros e hicimos un gran sacrificio para ganar”.
Sin dudas, lo hecho el domingo en la cancha fue una síntesis del real potencial del equipo, que por una u otra cuestión recién pudo explotar sobre el final del certamen y en el momento justo.
“Estoy feliz porque jugamos a otro nivel”, reconoció el DT, y enumeró las claves: “Concentración en la táctica planteada, la actitud y el corazón, y la defensa”.
El Celeste cumplió con creces estas pautas, fue un equipo intenso, solidario y efectivo, al punto que dominó el juego de punta a punta.
Pisani también se refirió a las dificultades que tuvo el equipo para hacer pie en el TNA.
“No me canso de decir que esta temporada fue como si me hubieran dado un cuaderno en blanco y una birome, y era llenarlo todos los días porque sólo nosotros sabemos lo que sufrimos”, subrayó.
Sin vueltas, reconoció que “fue una temporada durísima. Llegar a los entrenamientos y no tener diez jugadores para entrenar porque levantábamos un lesionado y se nos caía otro. También nos costó encontrar al extranjero”.
Precisamente, las lesiones acosaron al Celeste desde la pretemporada misma y condicionaron su rendimiento. Pero tras una floja primera fase y algunos recambios, el equipo fue madurando, se afianzó de local y llegó bien a los playoffs.
Repasando lo hecho, el DT ponderó la unión del grupo y el respaldo de la dirigencia para bancar el proyecto.
“Con mucho huevo, corazón y sentido de pertenencia apagamos esas velas que prendieron aquellos que querían que nos vaya mal”, se descargó. Y con relación a lo que viene fue contundente: “Tengo contrato por una temporada más y mi idea es respetarlo. Ni hablar que me quiero quedar en Oberá porque soy feliz acá”.
Hincha y referente
El triunfo del domingo ante Echagüe por 92 a 83, en el quinto y decisivo juego por la permanencia, se sustentó en lo grupal, pero también hubo individualidades que sobresalieron, tal el caso del norteamericano Rashad West (goleador con 29 tantos) y de los pivotes Pablo Rizzo (20) y José Fabio (17).
“Jugamos uno de nuestros mejores partidos de la temporada y el más importante. Controlamos de punta a punta el juego, mostramos actitud, juego y tácticamente estuvimos a la altura”, opinó Fabio.
Con los números en la mano (18 puntos y 8 rebotes de promedio), está claro que el pivote obereño fue el jugador más regular de la temporada, ratificando sus pergaminos en la categoría.
Sobre la campaña, reconoció que “la primera mitad de la temporada sufrimos muchas lesiones y eso nos condicionó bastante”.
“Pero creo que en los playoffs apareció el mejor equipo. Nos pasamos la pelota, fuimos sólidos, solidarios y contundentes”, subrayó.
Tras recibir el afecto de los hinchas, que lo tienen como su máximo ídolo, el obereño no ocultó su felicidad por lograr la permanencia con el club de sus amores, en el que se formó y del cual también es hincha.
“Si bien la realidad era dura, confiaba que teníamos material y que podíamos salir adelante -señaló-. Por suerte no me equivoqué y el equipo apareció cuando más lo necesitábamos”.
“Costó más de lo que muchos creían, de lo que yo incluso creía. Pero fue la primera temporada en el TNA, teníamos que hacer pie y por suerte lo hicimos”, reconoció.
Ahora, luego de unos días de merecido descanso, Fabio partirá rumbo a Asunción del Paraguay para sumarse a las filas de Sol de América, actual campeón de la Liga Paraguaya.
Mientras tanto ya piensa en el retorno a OTC para la próxima temporada del TNA: “Me encantaría seguir, me quiero quedar a jugar acá”.
Otra voz autorizada para analizar el logro es el escolta Javier Ceci, quien destacó su alegría porque “Oberá y Misiones siguen teniendo un lugar grande en el básquet argentino”.
Reconocimiento del Intendente
En una nota enviada a las autoridades del OTC, el intendente Ewaldo Rindfleisch felicitó a la institución por el triunfo ante Echagüe y la permanencia en el TNA.
“Un párrafo especial merece el grupo de simpatizantes que acompañó al equipo en cada presentación.
Su aliento constante se escuchó en la victoria y también permitió sobrellevar los momentos difíciles, transmitiendo a nuestros jugadores la pasión con la que los obereños vivimos esta instancia deportiva”, subrayó la nota.
Fuente: territoriodigital.com



Comentarios recientes