Pobre. No le cabe otro rótulo a la temporada 2009/10 del TNA. O quizás sí. Tal vez quede un lugar para escribir “deslucido”, o “descuidado”, o cualquier otra palabra que refleje la nula importancia que le dio la Asociación de Clubes a la segunda categoría del básquetbol nacional en los últimos años, y que tuvo como resultado de esa causa, la peor edición de este peldaño basquetbolístico que la historia recuerde.
Mal barajada desde un comienzo, la categoría terminó jugando con 14 elencos porque Independiente de Tandil se lanzó vertiginosamente a ocupar el lugar vacante, detrás de la ilusión de mantener la categoría, cosa que finalmente no ocurrió. Entre medio, el propio elenco rojo cometiendo errores reglamentarios burdos (por no presentar juveniles perdió sin jugar su partido ante Argentino en la primera fase); y el presidente de la categoría, diciendo a fines de noviembre que “El TNA ya tiene confirmado a los 16 de la próxima temporada”; casi una burla para aquellos que afrontaron el desafío de participar, e ignorando la precariedad que lo rodeaba, inmersa en un cúmulo de parches que ya a esa altura daba cuentas que no se podía más.
Quizás el que le haya escrito el diario a “nuestro Yrigoyen” se lamentó (insisto, quizás) días más tarde cuando Independiente de Neuquén confirmó su salida, o esté frunciendo el seño por estas horas, antes las escasas posibilidades que tiene San Martín de Marcos Juárez de afrontar la 2010/11. Salvo que su captación de nuevas franquicias sea mucho mejor que su percepción de la realidad, la situación de la futura temporada pinta peor que la que nos acaba de dejar.
No llevamos una semana de receso y ya se habla que de los 14 elencos conocidos uno se estaría bajando. Los dos que lograron el ascenso especulan si jugar la “A” o no, por el abismo monetario que se generó entre la categoría de elite y el segundo escalón de nuestro básquet. ¿No sería momento de salir al cruce de la incertidumbre y anunciar con bombos y platillos cuales son los otros dos conjuntos que ocuparán los lugares 15 y 16? ¿Existen esos dos elencos? ¿Existieron alguna vez?
Como para completar el cuadro la categoría se encuentra atrapada en la falta de difusión y el escaso interés que genera se refleja en la situación televisiva, que dio mil vueltas para llegar a un arreglo que a toda vista igual resultó escaso, insuficiente, y acorde al momento de la divisional. Una señal de cable que pocos tienen (TyC Max), y dentro de ese espectro, algunos incluso no llegan a apreciar debido a que dependen de la voluntad de su cable operador de levantar o no la palanca que emite ese canal. La no transmisión de los primeros dos partidos de la final, y de los dos primeros cotejos del repechaje terminaron de adornar lo grotesco.
En aquella conferencia de prensa donde Juan Siemienczuk afirmó el hecho de los 16 equipos, también manifestó que “para llegar a esta instancia hemos tenido que trabajar mucho. Voy a cumplir 14 años en la administración del TNA, por eso la conozco”. En ese caso el presidente de la categoría entenderá que el TNA se muere, que no da para más.
Ya no existen remedios milagrosos para salvarlo. Por más sanguijuelas que le tire para sacarle la “sangre mala”, los métodos que utiliza quedaron muy añejos y poco efectivos. El básquet pide a gritos un cambio de formato, una renovación. Lamentablemente en los hechos quedó demostrada la falta de visión. Ojalá que no se haya perdido también el oído. De todas formas hay responsabilidades compartidas.
Los mismos dirigentes que van (o no van) a las reuniones de categoría son dueños de voz y de voto. Tienen la posibilidad de acercar proyectos, diagramar con sus pares, discutir los caminos a seguir e incluso buscar alternativas si es que desde los máximos peldaños jerárquicos no surge más que la parquedad que mata a nuestra disciplina. De todas formas entre tanto abismo por allí exista una luz de esperanza.
Aquella vez también se dijo que “podría ser un cambio de formato. Estamos trabajando detrás de un proyecto amplio, que ya está armado, pero el Consejo Directivo está trabajando para ver si se puede remodelar el Torneo Nacional de Ascenso. Hay que esperar, porque hay clubes que están jugándose todo en esta temporada, pero lo que buscamos es una reestructuración que favorezca a los clubes”.
La temporada terminó. Es momento de quitar los verbos potenciales y plasmar en hecho esas palabras. La categoría está muerta, y si logran revivirla, no resistirá otro torneo como el que pasó. Quizás sirva como reflexión final lo manifestado por el jugador con más ascensos en la historia del TNA, Mario Sepúlveda, quien ante la pregunta del diario La Nueva Provincia acerca de cómo había visto el nivel del torneo sentenció:
“Ahí. Cada vez hay menos candidatos a querer ascender. Es decir, cada vez menos equipos que se armen para lograr ese objetivo. Este año el único que se lo propuso fue San Martín de Corrientes. En otras temporadas hubo al menos tres o cuatro. Creo que la gente de la AdC miró mucho para arriba y se olvidó un poco de los de abajo. Los presupuestos son cada vez más altos. Tienen que hacer algo para ayudar a abaratar costos. Salvo por el extranjero, no existe diferencia presupuestaria entre TNA y Liga B”.
Emanuel Niel
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