Con mayor actitud, sobre todo en defensa, el equipo patagónico mostró que está vivo y puso el 1-2 en la serie de Reclasificación con la victoria de este viernes 81 a 68 sobre un Regatas Corrientes sin demasiadas luces. Mañana continuará la acción en Comodoro Rivadavia.
En el duelo de misioneros, Diego Romero ingresó en Gimnasia desde el banco y sumó 13 puntos, mientras que Alejo Montes jugó poco y no marcó.
Era de esperar una reacción de Gimnasia, máxime por ser local. Y se dio nomás. El equipo patagónico venció anoche 81-68 a Regatas, descontó 1-2 en la serie de Reclasificación de la Liga Nacional de Básquetbol y mañana -nuevamente en esta ciudad del Sur chubutense-buscará igualar la llave para forzar un quinto encuentro, que sería el miércoles venidero en Corrientes.
Gimnasia entró como un león herido y mostró fiereza en defensa, mientras que adelante estuvo muy lúcido y sacó rédito de cierta displicencia en su rival. Los ataques profundos de Rollins y Okosa, más los cortes al aro de Funes y Franco fueron incontrolables para el visitante. Entonces, el equipo patagónico se alejó en el score. Ni el tiempo muerto pedido por Demti “despabiló” a sus dirigidos, ya que inmediatamente robó en primera línea Funes (11 en el primer cuarto) y Gimnasia tomó diez de luz: 14-4 en 3:31. Tuvo que verse tan abajo Regatas para que inicie la remontada. Más duro en la marca, metió un par de tapas con Kammerichs y Roe para que se contagien todos. Esa actitud distinta, sumado a ráfagas de Kammerichs, Villares, Martínez y Roe, le valió al equipo del parque Mitre quedar a tiro: 22-19 con 40 segundos. Pero en la última acción del parcial, y cuando Regatas tenía dos faltas para dar, Carabajal llegó hasta el fondo y la depositó en bandeja.
En el segundo período, el dominio de Gimnasia se fue acentuando paulatinamente. Romero (nueve) hizo estragos en la pintura, Funes continuó efectivo, Okosa y Rollins también tuvieron sus momentos y Regatas siempre la remó de atrás, con una diferencia que osciló en los 10 o 12 puntos. Apenas el empuje de Field y sendos triples de Villares y Legaria sostuvieron al visitante, que de todos modos se fue al descanso largo 13 abajo (50-37). Lo principal en Gimnasia fue su eficacia de cancha: 63%, con 21/32 en dobles.
Aún cuando no ofreció lo mejor de su repertorio, Regatas consiguió “secar” a Gimnasia por algunos minutos. No obstante, los árbitros cobraron cierto protagonismo con algunos pitazos localistas: faltas técnicas de Brítez para Roe y Stanton. Esto puso más nervioso de lo que el trámite mismo ya lo hacía estar a Regatas y Gimnasia lo capitalizó -sobre todo yendo seguido a la línea: 7/12 libres- al punto de alejarse 62-45 restando 3:07 para cerrar el segmento. En medio de esta supremacía comodorense, se dio la jugada más cómica del partido: Romano fue a la línea y falló los dos libres, Okosa tomó el rebote y como por inercia se levantó y metió el ¡gancho goleador! Claro, el moreno no se percató que convirtió en su propio aro y hasta esbozó un festejo ante la reprobación del público local y la risa de todo el estadio. Al margen de esta acción cómica y atípica, Gimnasia entró al último cuarto con una renta casi decisiva: 64-50.
No obstante, Demti siguió apostando por lo mejor que tenía y aunque en algunos pasajes la hinchada de Gimnasia se dio el gusto de invocar el «ooole, ooole…» porque la distancia trepó a 18 (73-55) mediante ofensivas con algo de lujo ante la pasividad regatense. Pero, de repente, se encendió una luz de esperanza cuando a un par de acciones positivas de Romano y algo de Kammerichs le siguió un triple de Martínez para acercar a diez al visitante: 73-63 con 3:42 por jugar. De todos modos, esa ilusión fue efímera para Regatas porque enseguida Gimnasia reencauzó las cosas y la respuesta con «bombazo» de Maciel le bajó la persiana al juego. Mañana continuará la historia, cuando se escriba el cuarto capítulo.
Fuente: diario Época.



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