Un equipo consolidado en el TNA

Un equipo consolidado en el TNA“El club necesita un equipo donde el objetivo sea llegar TNA-1 y no salvarse del descenso, un equipo que compita todo el tiempo, que forme parte de la competencia en forma activa, ése es el conjunto que tiene que armar Oberá el año que viene”. Esta fue la proyección que hizo un año atrás el entrenador Álvaro Castiñeira para Oberá Tenis Club, con vistas a la tercera temporada en el Torneo Nacional de Ascenso de básquet.
Esa tercera temporada llegó y, a pesar de la incertidumbre económica del principio y de la conformación del equipo a contrarreloj, el deseo del técnico se llevó a cabo y el principal objetivo que se propuso la dirigencia del club se cumplió.
Por eso ahora, luego de finalizada la tercera participación en el segundo nivel del básquet nacional, la conclusión es positiva y el balance es favorable.
El equipo jugó una primera fase muy cercana a la perfección, donde no perdió partidos como local, incluso ganó dos veces de visitante, y estuvo siempre ubicado en las principales posiciones. Así llegó a la meta de acceder por primera vez al TNA-1, una posición que le aseguró la categoría, lo alejó del descenso y liberó presiones para lo que seguía.
Después, en la segunda fase (TNA-1), fue irregular en el nivel de juego, pero se recuperó para la Reclasificación y llegó a los cuartos de final, un escalón hasta donde nunca había trepado.
Ahí está la principal virtud del club y una faceta que no se puede obviar en el análisis. Siempre el club fue superando etapas, subiendo escalones sin retroceder.
Desde que empezó a jugar la vieja Liga Nacional C, pasando por el ascenso a la “B” y hasta llegar al TNA, siempre fue por más y lo consiguió.
Y eso se notó puntualmente en el TNA, donde en la primera temporada (2008/2009) ganó apenas 11 de los 33 partidos que disputó y mantuvo la categoría en el último partido del play off ante Echagüe de Paraná, como visitante.
Ya en la segunda (2009/2010) estuvo lejos del fantasma del descenso, fue protagonista en el TNA-2, pero se quedó en el camino en el segundo cruce de play off frente a Belgrano de San Nicolás (Buenos Aires).
En la recién concluida tercera temporada creció aún más, porque llegó al TNA-1, pasó la Reclasificación y accedió a los cuartos de final, cayendo en el quinto partido de la serie ante Alvear de Villa Ángela (Chaco).
“Fue una temporada muy positiva, que nos permitió consolidarnos en la categoría y a nosotros (los dirigentes) nos ayudó a seguir aprendiendo”, indicó Alberto Martínez, uno de los principales referentes de la dirigencia “Celeste”.
“Jugamos un torneo digno, llegamos a los cuartos de final por primera vez y nos eliminaron en el quinto partido de una serie muy pareja”, agregó, respaldando el análisis anterior.
A su tiempo, el entrenador Álvaro Castiñeira también hizo su análisis al respecto: “Sufrimos altibajos y nos faltó experiencia, pero creo que estábamos en condiciones de dar un paso más”, precisó. Mientras que Martín Müller, quien terminó siendo el capitán del equipo, reconoció que “la categoría sola nos puso en nuestro lugar, pero dimos todo en cada partido y sentimos la camiseta como propia”.
Por otro lado, tampoco se puede evitar en el balance final el mojón que marcó la repentina e inesperada salida del equipo de Mariano Ceruti y José Fabio, dos experimentados jugadores de la categoría.
Quedará como una incógnita si el equipo podría haber llegado más lejos o no con ellos, pero no quedan dudas de que sus compañeros acusaron el golpe y esa experiencia se sintió en varias oportunidades.
“Hubo un bajón en la calidad del equipo cuando se fueron Fabio y Ceruti”, reconoció Martínez desde la dirigencia. Mientras que desde el plantel, Andrés Landoni contó que “hubo una reunión entre todos y nos planteamos que no había vuelta atrás, que el grupo debía ocupar los lugares vacíos que dejaron los que se fueron y que cada uno tenía que poner un poco más de su voluntad y dar la cara por el equipo”.
Finalmente, esa situación generó el que puede ser el único reproche que deban hacerse los dirigentes y el cuerpo técnico por las decisiones a la hora de armar el plantel. Casi sin opción para el puesto, Castiñeira insistió con la contratación de Ceruti, aún a sabiendas de que no es un jugar fácil de sobrellevar.
Y los dirigentes apostaron nuevamente por Fabio como el emblema del club, consientes que la relación entre el jugador y el entrenador no era de las mejores, incluso, desde el final de la temporada anterior.
No obstante, por la sensación y por los números fríos, fue una temporada de asentamiento y consolidación del club en el TNA.

Fuente: Primera Edición.

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