Regatas, pese a un Quinteros descomunal, no pudo gestar la proeza y perdió anoche 93 a 87 con Obras Sanitarias en el tercer partido de la serie de semifinales, que terminó en “barrida”. De este modo, los porteños se metieron en la definición por primera vez en su historia.
El posadeño Alejo Montes estuvo 10 minutos en cancha, pero no aportó puntos en los correntinos.
Hasta acá llegó el camino de Regatas en la presente Liga Nacional de Básquetbol. La derrota de anoche ante Obras Sanitarias, por 93-87 en tiempo suplementario (previa igualdad en 75), le dio la histórica clasificación a la final al equipo porteño, que “barrió” la serie 3 a 0.
Más allá del sinsabor que representa quedar marginado de la competencia, el público correntino despidió al equipo con un cerrado aplauso y en particular el reconocimiento para Paolo Quinteros, quien en los playoffs terminó demostrando toda su valía y jerarquía.
De hecho, anoche una lesión en su pierna izquierda durante el tercer cuarto resultó letal para las aspiraciones de Regatas. Porque de terminar al 100 por ciento el escolta entrerriano, seguramente hoy su equipo se mantendría aún con vida.
Pero no por la injerencia de Quinteros hay que relativizar la importancia del resto del plantel conducido por Nicolás Casalánguida que contó -entre otros- con el paraguayo Javier Martínez, ídolo de la hinchada y que tiene contrato asegurado para la próxima campaña. El entrenador es otro que prácticamente con seguridad seguirá, aunque para el armado del nuevo equipo hay mucho tiempo por delante.
Con gran concentración defensiva empezó el partido anoche Regatas. Mucho ahogo a la línea de pase, ayudas oportunas y eficaz rotación de marcas. Virtudes que opacaron el accionar de Obras en ataque, generándole pérdidas en primera línea que se tradujeron en puntos fáciles para Regatas.
Sin embargo, el local no se limitó a capitalizar los errores porteños, también estuvo “fino” en la ejecución y contó con un Quinteros inspiradísimo, que llegó a 12 puntos en el primer cuarto para ganar ese parcial 24-19. De no ser por los aciertos desde el perímetro (5/6 triples), el “tachero” hubiese quedado mucho más atrás en el marcador. Aún con ese alto hándicap, Regatas gozó de una ventaja justificada plenamente.
El dominio del equipo del parque Mitre se acentuó en el arranque del segundo período, porque Quinteros siguió enchufado y efectivo con el aro; mientras que el resto mantuvo elevada la intensidad defensiva. De ese modo, Regatas estableció una diferencia de 31-19 para delirio de la hinchada correntina por lo que ofrecía el equipo dentro de la cancha.
Pero de repente el crecimiento de Obras fue sostenido y coincidió con la presencia de De los Santos, quien no pudo darle confiabilidad a Regatas desde la base. El ritmo se hizo más vertiginoso e improductivo para el dueño de casa, que sufrió un par de triples consecutivos de Osimani y Konsztadt.
La mejoría de Obras fue tan marcada como el declive de Regatas, que fue al descanso largo con ciertas dudas (aún 42-39 arriba) cuando había sido claro dominador.
Cuando parecía que el regreso a las fuentes, con máxima concentración en defensa e inteligencia para castigar a la visita ante cualquier falla, se encendieron las luces de alarma en Regatas tras una conversión en bandeja de Quinteros, quien al caer quedó sentido en la pierna izquierda. Y ese dolor hizo mella en sus estructuras.
Astuto Obras lo advirtió y paulatina pero progresivamente fue volcando el juego al terreno que más le convenía. Así, forzó primero el suplementario y en la prórroga, con el envión anímico que esto representaba, lo ganó de la mano de Osimani, Mázzaro y Juan Gutiérrez, no en vano “MVP” este año.
Fuente: diario Época.




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