
El actual entrenador de Regatas Corrientes y de la selección nacional U-19 consideró que no se trabaja como corresponde en formativas (Foto El Litoral)
Nicolás Casalánguida habló sobre su designación como DT del seleccionado argentino U-19, que jugará el Mundial 2013 y dio su visión sobre la actualidad de los jóvenes valores en el basquet nacional.
El chubutense, que nació el 11 de marzo de 1979, dialogó con el portal de la Asociación de Entrenadores de Basquetbol de la República Argentina, donde también dejó sentada su posición crítica en cuanto al trabajo que llevan a cabo en la detección de jugadores y su posterior desarrollo.
– ¿Cómo tomaste tu llegada a la selección nacional U-19? ¿Lo esperabas?
La tomo como una hermosa responsabilidad de liderar un proceso de jóvenes jugadores en la máxima competencia para su edad, un mundial. Y también siento orgullo de poder colaborar y pertenecer nuevamente de un proceso nacional, que es lo máximo que a un entrenador le puede pasar. Mi esencia proviene de las divisiones formativas, de la docencia, así que siento que tomar este desafío también es volver a las fuentes. No lo esperaba.
– Cuando te juntaste con Julio Lamas y te confirmo la designación ¿qué tipo de pautas de trabajo te dio?
Julio Lamas como entrenador principal de los seleccionados nacionales marca el rumbo, da las pautas y es el máximo responsable de determinar objetivos y ahora contribuye en las designación de los entrenadores, por lo tanto, hablamos de objetivos generales, competencias previas, giras, concentraciones, designación de cuerpo técnico y también de los alcances que tiene mi función en cuanto a la toma de decisiones con respecto al equipo. En ese marco, me ha dado libertades para poder desempeñar mi tarea, manteniendo siempre un eje coordinado con el director general Enrique Tolcachier.
– ¿Cómo notas el desarrollo de los jóvenes en Argentina?
Percibo que podría ser mucho mejor, que los clubes como máximos responsables de la formación de jugadores pueden optimizar sus recursos en la formación de sus propios jóvenes. Veo pocos proyectos de desarrollo de jugadores y muchos equipos de divisiones formativas que se alimentan de jugadores para poder ganar el torneo local o la liga juvenil. En muchos casos, el resultado está por delante del desarrollo y ese es el principal enemigo en la formación.
Tenemos que cambiar el foco de cómo entrenan y cómo juegan los chicos y no lo que ganan o a quién le ganan. Las formativas deben ser para desarrollar jugadores y no equipos.
– ¿Cuál crees que es el mayor déficit? Qué te preocupa y que habría que mejorar?
Bueno voy a ser crítico, creo que no rastreamos a los jóvenes con talla. Una vez encontrados, no trabajamos como demanda nuestra idiosincrasia. Nosotros no somos ni Lituania, ni Serbia, ni Brasil carecemos de buen biotipo, tenemos capacidad actitudinal y siempre habrá talento, pero debemos ser más finos en la potencialización del recurso, llámese entrenando para el alto rendimiento, interactuando con la ciencia, preparación física especifica, rigurosidad del entrenamiento para la edad y la etapa. Eso demanda capacidad de los formadores, mejoras progresivas en la técnica individual, interpretación del juego. Creo que debería haber por regiones, polos de desarrollo, clubes o centros de entrenamiento que contemplen la posibilidad de reclutar para formar jugadores para el alto nivel, con las condiciones apropiadas, canchas, entrenadores, complementación nutricional, gimnasios acordes y competencia de acuerdo a la edad. Si bien creo que la competencia es importante, no considero que sea excluyente. Los jugadores jóvenes primero deben entrenar y formar su cuerpo, mente y juego para competir y no al revés.
– Como formador ¿cuáles son las claves para potenciar un jugador?
Enseñar, corregir, exigir, estar encima y darle posibilidades en cancha cuando se las ganan.
– Se llevó a cabo la primera concentración de la preselección nacional U19, Enrique Tolcachier y Marcelo Germanetto, que estuvieron al mando de los entrenamientos de manera provisoria, ¿qué pudiste hablar con ellos y qué conclusión sacaron tras esta primera etapa?
Enrique mandó el informe porque yo no pude estar presente en todos los entrenamientos por mis obligaciones con Regatas, todavía tengo que ver los vídeos de los juegos amistosos con Costa Rica como para hacer un análisis más preciso de la actualidad de los preseleccionados.
– Fuiste elegido mejor entrenador por Atebara. ¿La línea de qué entrenadores seguís? ¿A quién intentas copiar y por qué?
Si fui elegido en mi temporada de debutante en el 2009, cuando dirigía Gimnasia de Comodoro, una experiencia inolvidable en una temporada que estaba repleta de grandes entrenadores, que termina ganando el Atenas de Rubén Magnano, muchos de ellos me han abierto las puertas de su conocimiento para poder construir una filosofía propia.
Estudié a los mejores del país y también invertí desde los 16 años y lo sigo haciendo para viajar y convivir con entrenadores en el exterior. Pero, sin duda, el que más me marcó en mis comienzos fue Fernando Duró. Estuve con el 3 años en Comodoro como asistente y hoy puedo capitalizar las experiencias y las horas que lo escuché. Después con Sergio Hernández vi un método distinto que también me enriqueció y en el exterior, me gustó mucho convivir con entrenadores serbios. El que más me agrada en la actualidad es Svetislav Pesic.
– ¿Qué debería cambiar de nuestra liga nacional pensando en el desarrollo de los jóvenes y en el recambio?
La Liga no debe cambiar en su esencia, es una competencia excelente de las mejores del mundo y estoy orgulloso de ser parte de la misma.
Debemos comprometernos con su evolución que es distinto. No comparto la abolición de la regla de la ficha Sub 23, era una ficha que permitía que la cadena de desarrollo se haga más larga.
Fuente: El Litoral.




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