Quilmes se sacó el mal humor de encina que tuvo el sábado y lo cambió por un juego más fluido y certero. Superó a Estudiantes de Concordia 71-65 con una buena tarea defensiva, sobre todo en el primer tiempo. Llegó a sacar 27 puntos pero la visita no se rindió nunca y sobre el cierre llegó a meter incertidumbre.
El posadeño Alejo Montes aportó 9 puntos para el quinteto entrerriano.
Fue un juego raro. La definición de “raro” se ajusta como pocos conceptos para detallar el juego que a continuación contaremos. Quilmes dominó a voluntad y el partido terminó cerrado. Ponerse de acuerdo en los por qué la visita llegó a ponerse a 4 puntos a segundos del cierre será más difícil que hacer congeniar a la oposición con el gobierno. Pero lo intentaremos.
El juego tuvo un solo equipo en todo el primer tiempo. Quilmes marcó una supremacía total en los dos sectores de la cancha. Laginestra destinó a Fioretti que lo marque a tres metros de distancia a Cadillac (por su carencia de tiro) para hacer un triángulo con su alero, junto a Mota y Lee para contener el rebote y doblar a Maciel y Essengue. Gamboa y Orresta seguían a Ríos y Ortíz (en ese orden).
De todos modos, Quilmes en el ataque estacionado sorteó los mismos problemas que Estudiantes les presentó en el juego uno. Le puso la bola a sus internos para la sobre carga, revirtió al perímetro y metió tres de los primeros cuatro triples que tiró. Y ya se sabe que si se puede abrir un poco la defensa, es crucial para lo que viene.
Aunque el negocio lo hizo defendiendo. Su set defensivo fue brillante. Lo llevó a Estudiantes a una anarquía total que le provocó primero el fastidio de su entrenador (triple cambion a lo 5 minutos) y luego 6 pérdidas en el primer cuarto que le permitieron al local correr el contraataque. La gran dinámica de Cristian Cadillac fue la clave.
El “tolita” jugó el mejor partido desde que está en Quilmes, a pesar de no tener tiro frontal usó su dinámica para encarar el aro, lastimar con penetraciones, tener una inmensa marca de la primera línea y anotarse en todos los rubros (2 asistencias, 3 reboteas y 2 recuperos) para los 8 puntos del primer cuarto.
Cuando Estudiantes quiso frenar un poco el descontrol y hacer pie en el juego el tablero lo tenía abajo con un doloroso 27-7 que cerró el primer cuarto.
La reacción de la visita llegó en inicio del segundo cuarto cuando después de los retos, se serenaron e hicieron foco en el partido. Recuperaron el juego colectivo y con parcial favorable 2-9 achicaron a 13 (29-16). Pero Quilmes tuvo una noche inspirada. Entraron Romero, Vildoza, Andy Rodríguez y la armada suplente trajo soluciones para meter un parcial 11-3 y escaparse por 21 puntos arriba (40-19).
El primer tiempo cerró por un inapelable 44-21 con 13 pérdidas de la visita, apenas 2/10 en triples y 4/14 en dobles. Un desconcierto que no encontraba soluciones porque tampoco tenía respuestas individuales.
Para el tercer cuarto Quilmes ensayó un sprint para terminar el juego muy rápido y casi lo logra. Se escapó 56-29 con parcial 12-8 para sacar 27 puntos de máxima a falta de 2:30 para que termine el 3er cuarto.
Eduardo Gamboa anotó su primer tiro de cancha cuando restaban 6:30 para que termine el tercer parcial (hasta allí llevaba 4 libres) y con solo 6 puntos cerró el tercer cuarto. Hubo 4 pérdidas más casi seguidas en la visita (tema importante en la noche) y Quilmes aprovechaba casi todo para florearse.
Hubo un dato, acaso uno solo, que era una mera anécdota por entonces: el plantel de Estudiantes era el único en Once Unidos que no estaba convencido del resultado y todavía no se había rendido.
Y fue la causa principal del desenlace. Seguramente Quilmes también bajó la persiana mucho antes. Es natural, es normal en cualquier equipo que disfruta de guarismos semejantes. Y aunque el técnico Leandro Ramella movió el banco para que no se aburguesara el equipo fue inevitable que se perdiera intensidad.
Al compás de un aguerrido Estudiantes, liderado por Eduardo Gamboa oficiando de “Paturuzú” la visita se vino de apoco achicando la brecha. Primero bajó el número de pérdidas (clave), luego extendió su defensa y la hizo mucho más combativa. Quilmes no tuvo respuestas en su media cancha habitualmente goleadora: Vildoza, Rios y Ortíz alternaron buenas con malas. La salida de Cadillac lo condicionó y ya no volvió a entrar.
Cuando Gamboa se volvió un demonio incontenible (15 pts en el últimos cuarto) todos miraban al banco con la esperanza de que entrara Eseverri, acaso el más preparado para marcarlo, pero era inútil, el “Goyo” no pisa bien con su talón derecho en problemas y fue preservado.
Laginestra se jugó con un equipo “bajo” con Fioretti de ala pivote y Peralta de Pivote. Estudiantes levantó el partido con Robert Lee en el banco. Pero ese plan “B” de necesidad y urgencia venía funcionando bien y no había necesidad de tocarlo.
Es que en el tercer cuarto, en el desconcierto y desmadre de Estudiantes, Lee había reprochado a sus compañeros por las pérdidas y sobre todo porque no le pasaban el balón (Y tenía razón). Ahora Estudiantes solo con nacionales iba por el milagro.
En definitiva llegó a ponerse a solo 4 puntos con un triple con tablero de 7 metros y medio de justamente Lee (que ingresó en los instantes finales) 69-65 pero Maxi Maciel desde la línea de libres convirtió los dos libres de su falta para darle tranquilidad a Quilmes y cerrar el juego.
Fue una victoria y una derrota “rara” para cada uno. Ambos sabrán con que parte del vaso quedarse. Lo que si queda es la sensación que a esta serie le quedan sorpresas para dar. Está pareja y apasionante. Y por ahora…en estado de paridad, iguales en uno.
Síntesis
Quilmes (71): Cristian Cadillac 12, Maximiliano Ríos 8, Lucas Ortiz 11, Maximiliano Maciel 16 y Gastón Essengue 9 (FI), Manuel Gutiérrez 0, Andrés Rodríguez 5, Facundo Grutzky 2, Cristian Romero 2, Luca Vildoza 6 y Tayavek Gallizzi 0. DT: Leandro Ramella
Estudiantes (Concordia) (65): Sebastián Orresta 2, Eduardo Gamboa 21, Matías Fioretti 0, Lee Roberts 14 y Pablo Moya 6 (FI) Pablo Osores 8, Leonardo Peralta 2, Alejo Montes 9, Joaquín Giordana 3 – DT: Hernán Laginestra
Parciales: 27-7, 44-21 y 56-36
Árbitros: Zanabone – Hoyo y Lugli
Estadio: Once Unidos – Mar del Plata
Crónica: Pablo Tosal (@pablotosal)



Comentarios recientes