Una especie de despedida de Leandro Hiriart

Leandro Hiriart1Ya con el bolso armado para regresar a Rosario, su ciudad natal, el entrenador Leandro Hiriart eligió las redes sociales para saludar a los hinchas del Oberá Tenis Club y realizó un balance de lo que fue la temporada del Torneo Nacional de Ascenso.
Si bien sus palabras tienen un tono a despedida, al menos explícitamente no cerró las puertas para volver a dirigir al Celeste.
Reconoció que no se pudo cumplir con las expectativas previas, en una campaña con muchas lesiones y problemas extradeportivos.
Sobre los dirigentes, opinó que “pocos que merecen ser caciques porque han puesto plata de su bolsillo y la cara”, y ponderó el esfuerzo de sus jugadores y el cuerpo técnico “a pesar de tantos obstáculos que nos terminaron vaciando física y psicológicamente”.
Hiriart definió su paso por Oberá como “una temporada de mucho aprendizaje y muy difícil de gestionar”, habida cuenta a los imponderables y los problemas económicos que tuvo el club, con una deuda salarial de tres meses.
“Agradecer a la gente de Oberá por haberme hecho parte de la ciudad por nueve meses. Personas de primera, solidarias y con la sencillez y calidez del norte argentino. En una categoría con una difusión limitada, decirles que trabajamos seria y dignamente para llegar lo más lejos posible. No se pudo cumplir las expectativas que teníamos inicialmente. Hasta diciembre fuimos el mejor equipo de los 20 y luego todo cambió. Nunca pusimos excusas e intentamos seguir trabajando día a día”, señaló el rosarino.
También agradeció a su cuerpo técnico y médico, a quienes calificó de primer nivel profesional y humano. En cuanto a los jugadores, dijo que “son los grandes responsables de haber dejado al OTC en el TNA una temporada más”.
“Dieron todo para llegar a play-offs, nunca perdieron el compromiso y no negociaron nunca su sacrificio a pesar de tantos obstáculos que nos terminaron vaciando física y psicológicamente”, remarcó.
Y finalizó: “Mi respeto a todos y me vuelvo con la conciencia tranquila de haber liderado un grupo humano excepcional (clave), sabiendo que el éxito o el fracaso de una temporada está en los jugadores que el entrenador elije. Orgulloso de no haberme equivocado con ninguno, y de haberlos dirigido y que hayan respondido siempre”.

Fuente: El Territorio.

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