
«Oveja» subió una foto en su cuenta de Twitter junto a su gran ídolo, Finito Gehrmann, en su paso por Posadas
La pasión le sale por los poros. Evoca recuerdos y comparte sus experiencias, quizás el mayor tesoro del entrenador más ganador del básquetbol argentino. “Ya termino, me están echando y siempre tengo muchas cosas para decir”, tira con un guiño Sergio Hernández luego de más de tres horas de charla en la Clínica de Revalidación de entrenadores de la región que se llevó adelante, el domingo, en el Polideportivo Ernesto “Finito Gehrmann”.
Y no podía ser en otro lugar donde el Oveja se sienta mejor, ya que “Fino fue uno de los ídolos de mi niñez y es uno de mis ídolos actuales”, sentenció.
El entrenador de la selección argentina de básquetbol se deshizo en elogios para el mítico gigante de la tierra colorada e incluso en su cuenta de Twitter, compartió una imagen con Fino Gehrmann durante su estadía el fin de semana en la capital provincial.
“El otro día, él dijo ‘yo ya dejé de ser basquetbolista hace muchos años’; pero yo no creo eso; para mí esos tipos son deportistas toda la vida. Es un emblema de nuestro deporte y cuando me hablan de básquetbol en Argentina yo recuerdo siempre a los campeones mundiales del ‘50, Beto Cabrera, un par más y a Fino”, resaltó.
E incluso, el bahiense lo comparó con Emanuel Ginóbili. “Cuando yo lo pongo a la altura de Manu no exagero. Lo que pasa que en ese momento no había opciones para hacer la carrera de Ginóbili hoy. Fino tuvo ofertas de Europa, fue ídolo seis años nada menos que en Brasil, en el Palmeiras y sigue siendo el mejor pivote que tuvo la selección argentina junto con Oberto; y además, lo más importante, es una bellísima persona”.
El maestro
En la cancha no está parado el técnico de la selección nacional, lo hace el docente que con mucha pedagogía resalta a los atentos entrenadores, que llegaron desde las distintas partes del NEA, que a los jugadores hay que “tratarlos como si fueran nuestros hijos y darle lo mejor porque nuestros hijos también están en manos de otra gente y nosotros queremos que lo formen bien y para eso hay que capacitarse”.
En tres horas, Hernández tocó puntos importantes de su carrera y el rol del entrenador y para ejemplificar contó una particular experiencia en los Juegos Olímpicos de Pekín en el 2008. “Llegó el momento de la premiación, estaba Argentina, Estados Unidos y España para subir al podio y viene una persona de seguridad y nos dice al cuerpo técnico, ‘ustedes no, las medallas son sólo para los jugadores’… lo que significaba que nosotros somos colaboradores, y los Juegos Olímpicos te dicen que el atleta es el consagrado, no el entrenador, te demuestran quiénes son los protagonistas, aunque nosotros sepamos que en un equipo todos somos importantes”.
La pata de la motivación
La estimulación de un jugador va mutando pero siempre hay un factor muy importante a tener en cuenta, señala Hernández y es ‘superarse a uno mismo’.
“Por eso siempre rescato las enseñanzas de los Juegos Olímpicos. Porque se imaginan un tipo que se preparó toda su vida está ahí en la pista y al lado mira y ve a Usain Bolt… ya ahí mismo se tiene que ir a su casa. Pero hay miles que saben que no van a los Juegos a ganar medallas, saben de antemano que ni van a llegar a una final pero se miden con ellos mismos, con sus marcas y con su tiempo. En Argentina tenemos muy arraigado el concepto del fútbol,y no es una crítica, sino una cultura del triunfalismo, de que si no se gana es el peor y todo se soluciona, muchas veces, con cambiar el técnico”.
La responsabilidad en el juego
Aprovechando la presencia de formadores del semillero del básquetbol en la región, el entrenador nacional contó una anécdota sobre la responsabilidad de trabajar con los jóvenes.
“Tengo mellizos de 22 años y son entrenadores. Una vez uno de ellos volvió a casa y me dijo con cara de felicidad: ‘ganamos 122 a 14’; y yo lo miré y le dije: ‘y qué sacás de bueno de eso’, y no supo qué responderme en ese momento. Cuando uno es entrenador de formativas es entrenador de todos los chicos que juegan al básquetbol, no sólo de tu equipo. Sos responsable también de dejarle una motivación a los que perdieron y tenemos que hacerle saber que pueden tener revancha. El juego se puede dar así, uno puede ganar por mucho y también estar del lado perdedor y no pasa nada”, reflexionó.
Y añadió que “yo ahora veo a Facu Campazzo y recuerdo cuando llegó a mi equipo a los 15 años y me alegro mucho por su carrera, pero me alegra mucho más cuando me llama para preguntarme algo de la vida, no del básquetbol. Al final todo tiene que ver con tener mucho amor por lo que se hace, ojalá todos ustedes pudieran cobrar más pero el mejor pago que tenemos es que los chicos se vayan a la casa siendo mejor persona que docente, eso es un título ganado”.
Para un entrenador que ganó tantos títulos, ¿qué es el éxito?
Es encontrar tu mejor versión. El éxito no es ganarle al otro, es superarte a vos mismo porque en definitiva es lo único que está en tus manos y lo que te va a dejar tranquilo el día de mañana con tu conciencia. Medirte con los demás es como una vara muy peligrosa y nunca vas a saber si realmente sos exitoso o si fuiste un fracaso. Estamos dentro de una locura de urgencias provenientes de una cultura ‘ganadorista’ (sic) que a veces nos hace olvidar estas cosas.
¿Qué quisiste dejarle a los entrenadores en esta clínica?
Que se capaciten, que el conocimiento es la base de todo en la profesión, pero que lo hagan desde el amor, desde la pasión y sabiendo que cada chico que juega en el club, sea con la camiseta que sea, es como un hijo nuestro y tenemos la responsabilidad de ayudarlo a crecer como deportista y como humano. El deporte es una herramienta de educación y de inclusión única en la humanidad y eso nos pone todavía en un lugar de mucho mayor responsabilidad porque cuando un padre pone a un chico en nuestras manos no pone a Ginóbili, pone a su hijo para que aprenda valores a partir del deporte. Nosotros somos los primeros que tenemos que tener en claro eso.
¿Qué se debe hacer cuando se detecta un talento?
Si bien el básquetbol está organizado en Argentina, el deporte en sí no está considerado al cien por cien entonces es muy difícil a veces saber qué rumbo tomar. Hay muy poco porcentaje de jóvenes que hacen deporte federado en el país. De la población del 0,5 de jóvenes en una edad de 5 a 18 años hacen deporte y tenemos que cuidarlos, pero hay que tener programas de detección de talentos, de altura, de reclutamiento y desarrollo. Esto merece una participación del Estado porque los clubes solos no lo pueden hacer; además, hay que capacitar a los entrenadores, tener mucha paciencia y mucho trabajo.
Estamos en un país en que la infraestructura es muy pobre, juntamos chicos y después no tenemos dónde entrenarlos. Por eso insisto que el Estado no tiene que pensar que el deporte es un gasto, es una inversión, lo mismo que la salud, la seguridad y el deporte colabora con todas esas áreas.
Yo no considero una mejor inversión que destinar dinero a la actividad física, por eso los países del primer mundo lo hacen y tienen al deporte incluido muy fuerte dentro del sistema educativo.
¿De qué manera se motiva a un jugador talentoso en edad de desarrollo?
Potenciando sus cualidades físicas e intelectuales. Sólo con talento no se llega a ningún lado y eso depende mucho de nosotros los entrenadores, que los estimulemos y los encaminemos. Aunque también hay que resaltar que si un chico es talentoso y se da cuenta de que a ese don lo tiene que explotar trabajando y dando los pasos que tiene que dar es un chico que tendría que tener un futuro promisorio.
Tuviste al prometedor jugador de El Coatí, Juani Marcos, en Peñarol. ¿Qué futuro ves para él?
Lo tiene todo en sus manos. Es un chico fuera de serie que tiene una capacidad y un talento innato que hace que él dependa ahora únicamente de su trabajo y encima le gusta trabajar… Es disciplinado y un chico dócil pero a la vez cuando está en la cancha es muy competitivo y con mucho carácter.
El perfil
Sergio Hernández
53 años
En total ostenta 20 títulos en clubes y dos con la selección argentina. Fue medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Desde 2007 es el primer entrenador argentino en ganar todos los campeonatos posibles, tanto nacionales como continentales. En 2015 volvió a ser designado entrenador de la selección argentina que logró la clasificación a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 luego de obtener el segundo puesto en el Campeonato Fiba Américas del mismo año. En Río, Argentina llegó hasta los cuartos de final.
Fuente: El Territorio.



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