
Rubén Magnano comenzó su carrera como entrenador en Atenas de Córdoba. Ganó la Liga Nacional 1991/92 y se consagró en el Sudamericano 1993 y 1994, pero pese a eso el Griego no le renovó el contrato y por eso a mediados de 1994 el cordobés llegó a Misiones para dirigir a Luz y Fuerza.
“En lo profesional siempre pongo de referencia a Luz y Fuerza. Fue un punto de inflexión en mi carrera. La imagen del entrenador cobró una real importancia. Yo no dejé de ser lo que era, sino que estaba un poco minorizada esa imagen de entrenador por los grandes nombres que había tenido en Atenas, pero a mi eso no me afectaba en lo absoluto. Aprendí a convivir con eso, pero en Luz y Fuerza cobró importancia (la imagen del entrenador), incluso en responsabilidad, y para mi fue un crecimiento muy grande que tuve en los dos años que estuve ahí”, analizó Magnano.
La Tierra Colorada le sentó bien al cordobés, que cuando dejó Misiones ya era visto de otra manera en el mundo del básquet. “Hubo una metamorfosis, un cambio. Cuando yo salgo de Luz y Fuerza, curiosamente me contrata Atenas y yo noté que era otro tipo de entrenador. El trabajo era idéntico, pero la mirada externa, cosa que no me preocupaba, empezó a ser diferente”.
“De pronto se ve la mano del entrenador, no le quedaba a los jugadores solamente acarrear toda la responsabilidad. El entrenador tenía una cuota sumamente importante en eso y por eso creo que fue un punto de inflexión muy importante mi paso por Luz y Fuerza”, aseguró.
En cuanto a la final y el ascenso, Magnano recordó: “Fue con una definición del Nano Posetto, que tomó un tiro fallado. Coronarse de esa manera tiene un plus, porque fue una final a pura adrenalina”.
El detrás de escena luego de alcanzar la gloria
Las deudas a varios jugadores y los problemas extra deportivos estuvieron muchas veces a la orden del día.
“Un entrenador de la categoría de Rubén necesita un apoyo dirigencial. Nosotros teníamos problemas con los sueldos, a veces con la comida, a veces nos querían sacar de los alquileres
porque no pagaban y era algo con lo que Rubén tenía que lidiar”, recordó Miguel Zandomeni.
Esas situaciones tenían que desaparecer cuando entraban al rectángulo de parquet, porque Magnano hacía primar la exigencia: “Cuando pisabas el campo de juego no había más problemas, ahí tenías que rendir al cien por ciento. Si no dabas todo lo que había que dar no jugabas. Fue exigente y eso dio sus frutos”.
“Yo había tenido entrenadores del carácter de Rubén y entendía cuál era el objetivo, pero los más chicos no habían tenido un entrenador con ese carácter y a veces lo tomaban con mucha presión, pero después entendieron que el equipo era una máquina, arrasaba todos los partidos. Ganamos todos los partidos de local, el primero que perdimos fue contra los mendocinos en la final”, analizó.
En cuanto a los problemas extra deportivos, Zandomeni fue contundente: “Es poco entendible la actitud de los dirigentes. Fueron actitudes personales entre los dirigentes”.
Es que tras ganar el torneo del TNA y de realizar una buena campaña en la Liga Nacional 1995/96, quienes manejaban el club decidieron vender la plaza y dejaron un vendaval de deudas.
“Los problemas económicos se podían organizar. La televisión en esa época aportaba mucho. Fueron egos estúpidos (de parte de los dirigentes) y un día uno dijo listo no va más y quedó todo en la nada”, se lamentó Zandomeni y contó que “nunca más cobramos esa deuda que tenían con nosotros los jugadores”.
Pero además de las deudas económicas, la desaparición de Luz y Fuerza y de Misiones del plano nacional arrastró otros problemas para el deporte de la Tierra Colorada.
“Un entrenador me decía ‘vos no te das una idea de la cantidad de chicos que tenía cuando Luz y Fuerza jugaba la Liga Nacional’ y eso no entendieron los dirigentes. Todos los chicos venían vestidos de tal o cual jugador. Los imitaban cómo jugaban. Una vez que desapareció Luz y Fuerza el básquet desapareció en todos los aspectos. La cantidad de chicos en inferiores bajó a menos de la mitad”, expresó con bronca el ex capitán del Eléctrico.
“En lo económico la vida continúa y pasa. Pero se hizo un daño al deporte y a la ilusión de la gente y de muchos chicos que querían jugar”, se lamentó Zandomeni.




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