
Miguel Zandomeni quedó en la historia del básquet misionero por ser el capitán de Luz y Fuerza durante la temporada 1994/95, en la que el Eléctrico se consagró campeón del Torneo Nacional de Ascenso y consiguió su lugar en la Liga Nacional.
A 25 años de ese logro único para el deporte de la Tierra Colorada, el entrerriano puso a ese campeonato como “lo mejor que me pasó” en su carrera y repasó el camino de ese equipo que obtuvo el título la noche del 15 de junio de 1995.
“En mi carrera profesional Luz y Fuerza no fue un club más, sino que marcó un momento muy importante en mi carrera. Ganar un torneo en el ascenso o Liga Nacional es muy difícil. Siempre uno se pone esos objetivos, pero no siempre se cumplen”, arrancó Zandomeni, quien llegó a la tierra colorada en 1993, tras haber tenido un par de temporadas en el TNA y la Liga Nacional.
“Yo ya estaba con un par de chicos, nos renovaron el contrato y llegó Rubén (Magnano), que fue un poco una sorpresa. No lo veíamos en esa categoría a él. Estaba en Atenas de Córdoba y de pronto estaba dirigiéndonos a nosotros. Después entendimos los motivos, pero para nosotros fue muy bueno”, recordó.
Es que el entrenador de la Generación Dorada llegó casi por casualidad a Misiones, luego de que los cordobeses no le renovaron el contrato a mediados de 1994. Sin embargo, Magnano armó un equipo muy competitivo y fue siempre protagonista en esa temporada en el ascenso.
Antes de arrancar el torneo, Zandomeni se ganó la capitanía en una charla y recibió el respaldo de Magnano todo ese año y también en la Liga Nacional.
“Antes de empezar el torneo a mi se me dio por hacer una charla con los jugadores, le pedí la palabra a Rubén para hablar con todos los jugadores y él lo tomó como que yo podía ser un referente para el equipo y ahí me nombró como capitán y de hecho me mantuvo como capitán en la Liga Nacional”, contó Zandomeni.
“La gente me adoptó como misionero, siempre me trató bárbaro. Nunca entendí el por qué del cariño, porque yo no fui un gran jugador, pero siempre me sentí muy querido y respetado y eso me llevó a quedarme en Posadas”, confesó con gracia el ex alero, que tras un par de años fuera de Misiones regresó y vivió durante varios años en la capital misionera.
Un equipo sobresaliente
Luz y Fuerza dominó de punta a punta el TNA 1994/95. De los 40 partidos que jugó en esa temporada, el conjunto misionero ganó 32 encuentros y solamente perdió 8. En los playoffs arrasó contra Libertad de Sunchales (3-0), eliminó a Obras Sanitarias por 3-1 y en la finalísima contra Regatas de Mendoza tuvo su momento más complicado.
“Fue un torneo espectacular. Rubén tenía muy claro cómo se tenía que laburar para llegar a esa meta. Era muy obsesivo, muy temperamental y a veces choca ese carácter del entrenador con los jugadores”, dijo en referencia al cordobés, gran armador de ese equipo.
Si bien la temporada de Luz y Fuerza había sido muy buena, los misioneros perdieron un partido en casa y la serie se mudó a Mendoza. Allí los mendocinos ganaron el tercer juego y para el cuarto tenían todo listo para festejar.
“El cuarto partido a Regatas le jugó mucho la presión. Los dos equipos éramos muy parejos, pero nosotros estábamos liberados de alguna manera de la presión. No estábamos en nuestra cancha, si ganábamos estirábamos a un quinto partido y nos libramos de esa presión”, recordó Zandomeni y contó que “después tuve de compañeros a un par de jugadores de Regatas de Mendoza y es verdad que tenían el champagne preparado y le aguamos la fiesta. Fue espectacular”.
Tras el 72-69 del cuarto partido, la serie se mudó a Misiones y el quinto partido fue emocionante de principio a fin en el club Tokio. En cuanto a la previa de esa noche y lo que había sucedido en Mendoza, Zandomeni aseguró que “te cambia la cabeza totalmente. Te sentís ganador del torneo, pero sabiendo de que iba a ser pareja como todas las series y así se definió, sobre los últimos segundos”.
El doble de Fernando Posetto en los últimos instantes sellaron el histórico 83-81 para los misioneros, que festejaron en un colmado Templo Oriental.
“Jugábamos con un promedio de 800 personas por partido y cuando jugamos los playoffs eran 1000, pero nunca más que eso, hasta las semifinales. Ahí tuvieron que instalar otras tribunas y nunca pensaron que el estadio iba a estar como esa noche”, rememoró el capitán.
Zandomeni pone al logro con Luz y Fuerza como un hito en su historia profesional. “Fue lo mejor que me pasó. Jugué en equipos de Liga Nacional, pero lograr un torneo en cualquier liga que juegues es un honor muy grande”, destacó.
“La mejor virtud era el grupo de personas que había, eso ayuda mucho, más a un entrenador exigente como Rubén. Tuvo un equipo muy unido, desde Donald Jones hasta el utilero éramos muy unidos para todo y eso ayudó a que el equipo dentro de la cancha tenga ese plus extra y que la idea del entrenador se plasme dentro de un campo de juego. Eso es lo que más rescato. Obviamente había una gran calidad de jugadores, pero el compañerismo era muy bueno”, cerró el capitán histórico que tuvo Luz y Fuerza en ese hito del deporte misionero, que mañana cumplirá 25 años.
Los nombres del ascenso
Con Rubén Magnano a la cabeza y Alejandro Lotterio como asistente, Luz y Fuerza tuvo en su plantel a Matías Tomatis, Fernando Posetto, Donald Jones, Pablo Hoya, Lauro Mercado, Miguel Zandomeni, Gustavo Monella, Fernando Rodríguez, Raúl Tarnowyk y a un joven Matías Caramuto.
En cuanto a lo que fue el certamen, el conjunto misionero fue segundo en la zona Norte en la primera etapa, detrás de La Unión de Colón, con un récord de 10-4, mientras que en la segunda fase fue una de las mejores etapas del equipo. De los 14 partidos que disputó ganó 13 y fue primero, por lo que se quedó con la localía para definir en los playoffs.
Justamente en los mano a mano fue contundente. Ganó los 9 juegos que necesitaba para ser campeón y solamente perdió tres.
La noche del 15 de junio de 1995, Luz y Fuerza selló la serie ante Mendoza de Regatas y se metió en la historia grande del deporte misionero y del básquet argentino.
Fuente: Diego Vain, El Territorio.




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