Una noche en Bahía Blanca marcó al básquet correntino. El 29 de septiembre de 1995, Luz y Fuerza de Posadas venció a Estudiantes y debutó en la élite. En los misioneros, “Ale” se convirtió en el primero de la historia de su provincia en jugar en la máxima categoría.
Siempre hay una primera vez para todo. Y si del básquetbol correntino se trata, jugar la Liga Nacional siempre es el anhelo de todo jugador que practica este deporte en la provincia. Y Alejandro Coronel fue el primero de Corrientes en jugar en la máxima categoría del básquetbol nacional.
Lo hizo vistiendo la camiseta de Luz y Fuerza de Posadas, que tuvo esa única temporada como paso fugaz entre los principales clubes que marcaron la historia de la competencia.
Fue un 29 de septiembre de 1995 el momento del debut histórico, para el equipo y para el jugador. Los misioneros comenzaban con una gira de dos partidos y su primera escala debían darla en bahía Blanca, para medirse con Estudiantes.
“Ale” Coronel ocupaba la ficha Sub 23 que por esas temporadas comenzaba a apoderarse de un lugar importante en cada plantilla. Dirigidos por el cordobés Rubén Magnano, el equipo misionero tenía un plantel con jugadores de jerarquía y varios que llegaban con intenciones de hacerse un lugar en la categoría.
Fue victoria misionera por 112 a 97 en aquel partido que se jugó en el legendario estadio bahiense “Osvaldo Casanova” y que iba a marcar el inicio de una historia aparte para Coronel. El correntino saltó a la cancha en el segundo cuarto y tuvo una destacada perfomance sumando 6 puntos y sobresaliendo en la defensa del equipo.
Magnano mandó un quinteto inicial envidiable integrado por Fernando Posetto (15 puntos), Mario Milanesio (sumó cinco triples esa noche, también 15 puntos en su cosecha), Marcos Nóbile (14), Jerome Mincy (38) y Hert Blunt (20). Aparte de “Ale”, esa noche también saltaron desde el banco Mauricio Hedman (2 puntos) y Miguel Zandomeni (2).
En el rival bahiense, dirigidos por Alejandro Álvarez, eran jugadores de la talla de Hernán Montenegro, José Luis Gil y un juvenil llamado Juan Ignacio Sánchez, los últimos meses para “Pepe” antes de recibir una oferta de Temple University, en Estados Unidos.
Fue un comienzo prometedor para el representante del NEA, que a pesar de ser su temporada estreno, sumaba pretensiones de acceder a la Zona A-1 en la fase definitoria, previa a los playoffs.
“Ale” Coronel, con 22 años, se sumó unas semanas antes de los trabajos y los amistosos de preparación llegaron en la última semana previa al estreno. Magnano no había quedado conforme con esos juegos, a pesar de haber ganado a Obras Sanitarias y Boca Juniors, sumando una derrota ante los mismos “xeneizes”.
Pero esa gira de pretemporada por Buenos Aires sirvió para conocerse el plantel, se integró a los norteamericanos y al jugador correntino, que en su haber traía varios años como juvenil en los equipos de Córdoba de Corrientes, Unión de Ituzaingó y Cosecha de Resistencia, todos en la ya desaparecida Liga B, además de llegar al proyecto misionero proveniente de La Unión de Colón (Entre Ríos), que en su primera etapa jugando en TNA ya mostraba diferencias con jugadores de su edad.
La segunda presentación de Coronel por Liga Nacional llegó en esa misma gira visitante y con una nueva victoria. Fue en la noche del 1 de octubre en Comodoro Rivadavia, con festejo en tiempo suplementario para Luz y Fuerza, por 125-121, tras haber igualado en 11 en el período regular (salvedad para recordar que el alto goleo se debía a que cada partido tenía un tiempo regular de 48 minutos).
En el sur, “Ale” sumó 5 puntos (Mincy con 35 y Milanesio con 30 fueron los goleadores misioneros) y luego del partido declaró: “Me resulta increíble haber ganado los dos primeros partidos como visitantes pero trabajamos para esto. Por suerte nos está saliendo muy bien, los resultados fueron favorables y pensamos que a medida que vayamos encontrando el equipo podemos dar mucho más todavía”.
Declaraba como un jugador experimentado, lo sintetizaba la edición del martes 3 de octubre de El Territorio de Posadas. Hasta elogiaba al entrenador: “El plantel es muy compacto, es evidente que puede mejorar en muchos aspectos y con la visión del entrenador Rubén Magnano, quien debe ser uno de los mejores del país, vamos a llegar lejos”. Otro momento clave para el correntino fue el estreno en Posadas. Sus padres presentes y un Polideportivo “Ciudad de Posadas” readecuado para la ocasión. Es que Luz y Fuerza había jugado dos temporadas en el Torneo Nacional de Ascenso (actual Liga Argentina) como local en el estadio del Club Tokio, pero para mostrarse en la elite, había sumado butacas y refacciones a este escenario en las afuera de Posadas.
Llegó esa noche del 6 de octubre cuando recibió a Ferro Carril Oeste en la capital misionera. Tercera victoria por 92-86 con otros 5 puntos del “sexto hombre” correntino.
Luz y Fuerza era el equipo sensación en ese inicio de Liga Nacional, compartiendo la punta con Olimpia de Venado Tuerto, Peñarol de Mar del Plata y Boca Juniors, todos campeones nacionales en aquella gloriosa década del ’90.
Esas noches en una sola semana le permitieron a Coronel ser el adelantado correntino en la elite. Se enfrentó en partidos seguidos (épocas del fixture con dos juegos por fin de semana), a nacionales de la talla de Gabriel Cocha, Federico Susbielles en Gimnasia de Comodoro Rivadavia, o también a jugadores que integran la historia liguera cuando jugó con Ferro Carril Oeste, como Cristian Aragona, Horacio Beigier, Horacio Moravansky y un juvenil Gabriel Fernández, años antes de convertirse en parte importante de la Generación Dorada.
Sin dudas que fue el mejor espaldarazo para Coronel en la máxima categoría, lugar del que formaría parte en cinco temporadas en total (entre 1995 y 2005), alternando con años en el TNA como los recordados procesos en Ben Hur y Regatas. Su paso por Luz y Fuerza lo dejó con 37 partidos, 792 minutos y 255 puntos, arrojando promedios de 21,4 minutos por juego, 7,9 puntos y 2,1 asistencias. Números que para un Sub 23 debutante eran muy buenos.
Pero la carrera del correntino, tras su paso por Luz y Fuerzas, tuvo un capítulo al año siguiente formando parte de la plantilla de Estudiantes de Olavarría, justamente el equipo que se quedó con la plaza de los misioneros. Allí jugó un poco más, sumando 53 juegos en el torneo, con mayores promedios de 34,5 minutos por noche (1829’ en la temporada) y 10.8 puntos (573 en total).
En su tercera temporada consecutiva en LNB, Coronel formó parte del Ferro Carril Oeste de León Najnudel. Los simpatizantes de siempre recordaron a “Ale” por aquella vez que el equipo porteño le ganó al Atenas multicampeón con un triple de su factura y el festejo que provocó temblores en el “Héctor Etchart”. Allí sumó otros 53 partidos, con promedios de 25 minutos por juego (1324’ en total), 8.0 puntos (423 en la temporada) y 2.1 asistencias.
Ya con intermitencias, volvió a jugar en dos ocasiones más en la Liga Nacional, vistiendo la camiseta de Ben Hur de Rafaela (en la temporada 2002-03) y con Peñarol de Mar del Plata (2004-05).
Sin dudas, historia y legado de un jugador que se apagó a los 37 años, pero que siempre será recordado como el primero.
Fotos Archivo El Territorio de Posadas / Colaboración. Diego Vain.
Un proceso bien “eléctrico”
El proyecto de básquetbol de elite para Luz y Fuerza de Posadas duró pocos años y todo el deporte misionero todavía lo recuerda con simpatía.
Fue sin dudas un proceso deportivo ganador que culminó con ese único año en la Liga Nacional. “Termina la temporada y no vende la plaza, sino que la devuelve a la Asociación de Clubes y es la entidad que la vende a Estudiantes de Olavarría”, comentó Diego Vain, periodista deportivo del matutino El Territorio de Posadas.
Es que ese club misionero tuvo dos años en el viejo TNA (ahora la segunda divisional se llama Liga Argentina), ascendió tras una gran segunda temporada en esa segunda divisional y tuvo una rápida experiencia en la elite.
Dirigidos por Rubén Magnano, el equipo culminó noveno (entre 16 equipos, descendiendo ese año Valle Inferior de Viedma) con 51 partidos jugados y saldo positivo y parejo en su récord: 26 triunfos y 25 derrotas.
En esos años, utilizó dos escenarios, jugando como local en el estadio del Club Tokio de la capital misionera, sumándose ya en LNB al Polideportivo “Ciudad de Posadas”, que fue remodelado para la participación. Ubicados a las afuera de Posadas, en la zona El Zaimán, al lado del arroyo que lleva ese nombre.
Jugador que deslumbró hasta su último día de vida
Alejandro Coronel (1973-2010) debutó en la Primera de San Martín a los 14 años. Fue a fines de 1987 cuando se permitió esos primeros minutos en el torneo Oficial de ABCC. Y de allí tuvo un ascenso vertiginoso que lo llevó a ser uno de los jugadores más importantes de la historia del básquetbol correntino.
Cuando tenía 16 años, Pingüinos lo suma a préstamo para que sea uno de sus juveniles en la definición del torneo local y termina siendo importante en la obtención del título venciendo en tres partidos a Córdoba, club que lo llamaría para dar otro salto, el de jugar Liga B.
Después de la experiencia “cordobesa” jugaría en Unión de Ituzaingó y San Jorge de Santa Fe, ambos en la misma segunda división.
Pero desde que se creó el TNA, Coronel también marcó su camino, primero jugando en Personal de Cosecha de Resistencia y después en La Unión de Colón (en estos equipos entre 1992 y 1995).
Ya era jugador de Liga Nacional pero siempre cumplía con sus temporadas de éxito en el ascenso. Volvió al TNA en Echague de Paraná (1998-99) y después tuvo pasos muy fructíferos por La Unión de Colón (1999-00 y 2000-01) y Ben Hur de Rafaela (2001-02).
Un antes y después en su carrera desde que le diagnosticaron la maldita enfermedad (cáncer de testículos). Y luchó en la vida como en la cancha. Volvió y ascendió con Regatas de Corrientes en la 2003-04. Pasó por Obras (2005-06), hasta que se dio el lujo de jugar y ganar el Argentino de Clubes con su equipos querido San Martín de Corrientes. Fue “rojinegro” en el TNA entre 2007 y 2009 hasta que no pudo pelearla más. Se lo extraña.





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