
A pesar de poder trasladarse con otros medios, Noelia prefiere la silla de ruedas, porque le da otra “independencia para realizar sus rutinas”, reconoció (Foto El Territorio)
El lunes 10 de septiembre de 2012 las páginas policiales se hicieron eco de un accidente automovilístico que tuvo como protagonista a Noelia Olivera, quien con 23 años, y luego de presenciar un recital de Abel Pintos en la Fiesta del Inmigrante junto a sus amigas, se quedó dormida mientras conducía de regreso a la casa de sus padres en la localidad misionera de Panambí y su auto quedó dado vuelta a un costado de la ruta provincial 5.
El pronóstico que entregaron los médicos del hospital Madariaga fue muy desalentador, porque debido a las lesiones que sufrió la joven, los profesionales de la salud advirtieron a sus familiares y amigos que Noelia tenía sólo 10 por ciento de probabilidades de continuar con vida.
Sin embargo, el destino, ese mismo que le hizo atravesar una situación límite, le tenía preparado un premio a su esfuerzo y su amor por seguir con vida cuatro años después.
Noelia, quien debió pasar por un periodo de rehabilitación en la clínica Fleni en Buenos Aires, recibió el miércoles pasado la citación para formar parte de una concentración junto a la selección argentina de básquet sobre silla de ruedas, un deporte que comenzó a practicar en febrero de este año en la escuela municipal de básquet adaptado y del cual se enamoró desde el primer momento.
“Todavía no lo creo ni caigo. Se comunicó conmigo el director técnico (Carlos Cardarelli) hace más o menos un mes, antes de los Juegos Paralímpicos. Me preguntó si estaba dispuesta a ir a probarme y formar parte de una concentración. Y el miércoles) me mandaron la convocatoria oficial para ir a fin de mes. Son tres días de concentración en Santa Fe capital”, relató Noelia antes de comenzar el entrenamiento junto a sus compañeros en el Polideportivo Finito Gehrmann.
Su filosofía de vida y su manera de asumir lo que le pasó fueron dos de las armas fundamentales que tuvo Noelia para tener esta posibilidad en una actividad que practica hace menos de un año y que hoy la tiene como la primera mujer misionera en ser convocada para la selección.
“Siempre digo que lo que sucede conviene. Pienso que me pasó esto porque me tenía que pasar. Yo no me quedé. Sabía que tenía que continuar con mi vida y eso hice. Sigo haciendo todas las cosas que hacía antes, aunque de otra manera. Es un arte para mí, porque tenes que ingeniarte para hacer las cosas”, destacó.
“Yo elijo la silla”
En el accidente Noelia sufrió una fractura en su columna que le impide caminar, pero con la ayuda de un andador o con muletas se puede trasladar tranquilamente. Sin embargo, esta misionera oriunda de Panambí que hoy tiene 28 años recién cumplidos prefiere movilizarse y realizar sus rutinas diarias en su silla de ruedas, porque en ella encuentra otra libertad.
“Hace cuatro años que estoy en la silla. Si bien puedo caminar con un andador o con muletas, yo elijo la silla. Porque me da la independencia que necesito para realizar mi rutina diaria”, comentó.
Justamente esa silla es la que la acercó al deporte de la mano de su entrenador Marcelo Bogado, quien la acompaña y la está preparando de la mejor manera para el próximo desafío que le tiene preparado el destino.
“Empecé a jugar acá el 2 de febrero de este año. Todavía no hace ni nueve meses. Es algo que ni me lo imaginaba, tampoco lo creo. Es como que todavía no caigo. La posibilidad de ir a entrenar con las chicas de la selección ya significa muchísimo para mí. Si quedo sería genial, pero el hecho de poder ir y estar con las chicas que representan al país es increíble”, valoró.
Y en cuanto a cuáles son sus expectativas de cara a la preselección que se llevará a cabo entre el 28 y el 30 de octubre, Noelia Olivera manifestó: “Las vengo siguiendo bastante a las chicas del seleccionado. Tengo un poco de miedo de jugar con ellas porque yo acá sólo entreno con varones y los entrenamientos son un poco más fuertes que el que realizan las mujeres. Vi algunos videos y noté que ellas realizan otros movimientos, tienen otra técnica. Son más tranquilas. Por suerte tengo una buena base y mi idea es ir y aprender. Sé que tengo condiciones para poder quedarme en el equipo, pero hay muchas cosas que tengo que seguir aprendiendo. Voy a dar todo de mí para quedar”, se ilusionó.
Aquel accidente sufrido en la mañana del 9 de septiembre de 2012 también le permitió a Noelia darse cuenta de lo importante que es realizar deportes y conocer un mundo que antes no conocía. “Antes del accidente hacía vóley, pero muy eventualmente. Después del accidente estuve ocho meses en rehabilitación en la clínica Fleni de Buenos Aires y ahí nos hacían realizar algunos deportes. Cuando probé acá con el básquet me enamoré de este deporte. Nunca había hecho básquet ni había mirado un partido”, reconoció entre risas.
Para finalizar, la misionera se encargó de valorar la importancia que tuvo para su vida el hecho de comenzar a jugar al básquet, lo cual además de lo estrictamente competitivo, también le permitió hacer un nuevo grupo de amigos junto a sus compañeros de equipo.
“Esto del deporte es otro mundo para mí. Es algo que me apasiona porque me levanto todos los días con ganas de venir a entrenar, no me quiero perder ninguna clase. Después de haber estado con sólo un 10 por ciento de probabilidades de vivir, tener esta posibilidad ya es más de lo que puedo pedir”, finalizó.
El básquet, un pionero en los deportes adaptados
El básquetbol en silla de ruedas es una de las disciplinas pioneras en la historia del deporte adaptado. Se jugó en los primeros Juegos Paralímpicos disputados en 1960 en Roma. La participación femenina recién se dio en los Juegos de Tel Aviv de 1968.
La zona que le tocó a la selección argentina en los últimos Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro fue muy difícil y las dirigidas por Carlos Cardarelli sufrieron el poderío de Alemania, campeón olímpico y Canadá, campeón del mundo. A nivel mundial, Estados Unidos también es otra selección muy fuerte; después están Holanda y Gran Bretaña y en otro escalón Francia, China, Brasil, Argentina y Argelia.
Fuente: El Territorio.




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