Tokio “A” venció a Mitre por 79 a 74, en el segundo partido de la final del Torneo Apertura 2018, organizado por la Asociación Posadeña de Básquetbol que se disputó el pasado jueves en el estadio de los auriazules y, como el quinteto oriental repitió el triunfo obtenido como local, se consagró campeón de la categoría maxibásquet.
El encuentro comenzó con un Mitre agresivo, que iba en búsqueda del triunfo que le dé la opción de un tercer partido para definir el título. Aquino comandó al equipo con su buen actuación en el periodo inicial, donde aportó la mitad de los puntos del auriazul. Tokio salió un poco lento, tardío en las reacciones, pero con buena presencia ofensiva. La paridad en el parcial solo se vio interrumpida con un triple convertido por Winzeler, que puso las cosas 16-13 para el auriazul.
En el segundo periodo cambiaron un poco las cosas. Ambos se enfocaron en la defensa, por lo que el goleo fue bajo. Pero la falta de puntos no se dio solo por las buenas defensas, sino que principalmente por la falta efectividad en ambos, en donde el local quedó en penalización, y la visita aprovechó para anotar desde la línea puntos claves. Una ventaja de solo cuatro puntos (8-4) para los orientales puso el marcador en 21-20 y en favor de los de rojo.
Tras un entretiempo muy charlado en ambos bancos, los dos equipos afrontaron el segundo tiempo con la necesidad de jugar para cerrar de la mejor manera este encuentro.
El tercer cuarto se disputó punto a punto, donde ninguno regaló nada al rival. Los dos conjuntos entraron en penalización tempranamente, lo que elevó los puntos desde la línea de libres a una alta cotización. En las individualidades, Winzeler se cargó el equipo al hombro, para poder contagiar a sus compañeros. En Tokio, que estaba un poco más ordenado, la cabeza de Flamig y la velocidad de Coronel mantuvieron al equipo siempre despierto. Los locales lograron sacar tres puntos de ventaja, dejando el marcador en 37-35 a su favor.
El periodo final fue caótico, luchado, hablado y cargado de emociones. El local intentó mantener la leve ventaja, pero el nerviosismo les jugó en contra, lo que los llevó a perder el balón en momentos claves, y a realizar faltas innecesarias. El japonés volvió a contar con un Santa Cruz (que llegó tarde por estar dirigiendo un partido de formativas) que ingresó y marcó un “triple anímico”, que despertó la euforia de sus compañeros, y la desazón de sus rivales, a quienes les estaba costando el tiro perimetral.
Tras el ecuador del último cuarto, se dieron casi tres minutos de ataque contra ataque, donde ambos fallaban en el tiro al aro. Sin puntos que sumar, era el oriental quien jugaba con dos puntos de diferencia.
En los últimos 86 segundos, Aquino se cargó el equipo al hombro, y se convirtió en el hombre más ofensivo del auriazul, quien junto a Winzeler y Hauser pudieron romper con la defensa del rival, pero no siempre lograron convertir la llegada al poste bajo en puntos.
Nada estaba dicho en los últimos 18 segundo, mucho menos luego de que Aquino marcara un doble que ponía la historia 44-47. Además, una falta al mismo pivot de Mitre, le dio dos tiros que, tras el tiempo muerto pedido por los locales, no pudieron ser aprovechados por quien llevaba la “4” en las espaldas en el auriazul.
La siguiente acción fue de triunfo para la visita, pero lapidaria para el local. Tokio sacó del fondo, nadie de Mitre cortó con falta la jugada ni robó el balón, y un pase largo, que aprovechó la distracción de los locales, terminó en manos de Calvi en el perimetro, quien encaró el aro y aseguró el doble.
Nada que hacer para los locales, que cerraron no de la mejor manera el certamen, pero que quedara como dato positivo el haber sido el equipo más regular y con un juego de sacrificio y solidaridad, que los caracterizó a los largo del torneo, y que los llevó a repetir el subcampeonato.
Calvi, quien se ausentó en el primer partido, sentenció la historia de gloria para un equipo que arrancó a los tumbos ante Itapúa, se mantuvo invicto a los largo de once partidos (luego solo perdió un juego ante Terrazas, en semis) y se coronó con el campeonato.
A Calvi, hay que sumarle valores fundamentales: Santa Cruz, quien fue clave en la primera final; Coronel, quien se destacó aportando desde la velocidad; Guimaraes, goleador del equipo a lo largo del torneo; y Flamig, quien reapareció cuando el equipo lo necesitaba en los play offs. Y a estos destacados, nada deben envidiarles el resto del plantel, todos aportaron su grano al título: Urizar, Bastarrachea, Rocco, Rotta, Guenin, Pérez Miranda, y Ricciotti.
Síntesis
Mitre 44 (0): Javier Aquino 12, Diego Wilde 3, Carlos Hauser 6, Marcelo Zembruzki 8 y Germán Winzeler 8 (fi). Yhani, Sebastián Roca 2, Castro 2, Carlos Vera 1, Benítez 2, y Christian Klenzi.
Entrenador: Estigarribia.
Tokio “A” 49: Mauricio Coronel 14, Urizar 2, Carlos Flamig 11, Calvi 5 y René Rotta 2 (fi). Horacio Santa Cruz 4, Pablo Rocco, Mario Pérez Miranda, Emiliano Guimaraes, y Alejandro Bastarrachea.
Entrenador: Alejandro Bastarrachea.
Parciales (progresión): 16-13; 4-8 (20-21); 17-14 (37-35); y 7-14 (44-49).
Árbitros: Maximiliano Romero, Matías Duarte, y Fabián Romero.
Estadio: “Club Atlético Bartolomé Mitre”, Posadas.
Fuente: Meta Goles.



Comentarios recientes