“Queremos refundar el básquet del Itapúa”

“Queremos refundar el básquet del Itapúa”

Luego de muchos años de morder el polvo de la derrota, los referentes del básquet en el Itapúa Tenis Club decidieron unirse para comenzar a torcer la historia y llevar a esta legendaria entidad posadeña a lo que alguna vez fue, uno de los clubes más importantes en cuanto al deporte de la pelota naranja.
A pocos días de cumplir su 90° aniversario, que se producirá el próximo 10 de junio, en el Itapúa quieren volver a formar una base sólida en las categorías formativas del básquet para luego soñar con ser protagonista con un equipo de Primera División que compita a nivel provincial. 
Parece poco, pero es mucho teniendo en cuenta cómo estaba la situación hace un año atrás, cuando el club no contaba con categorías formativas debido a que después de las divisiones infantiles los jugadores decidían pasar a jugar a otros clubes para continuar su carrera o directamente dejar de jugar al básquet.
Esta situación fue observada por Roberto Dávalos (67), ex jugador del club ubicado sobre la avenida Corrientes y de la selección misionera de básquet. Dávalos, quien tiene a su nieto jugando en el Itapúa, no soportó el hecho de ver cómo el lugar en el cual pasó gran parte de su infancia y juventud se desmoronó con el tiempo y sufrió lo peor que puede sufrir un club: la falta de identidad y la pérdida del sentido de pertenencia. 

A los 8 años comencé a jugar al básquet en el Itapúa con mi hermano y nuestros amigos. El año pasado vine a verlo a mi nieto Francesco (14), que había dejado en la categoría Mini pero volvió por sus compañeros del colegio. Me dio una gran alegría porque yo empecé a revivir mi juventud en este club. Pero resulta que los vine a ver competir y las categorías formativas perdían por muchos puntos con los otros equipos”, comentó Dávalos, quien a partir de ese momento decidió comprometerse con la causa para cambiar esa realidad.

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“Hablé con Nacho (Ignacio) Pasquet, el profesor de Mini, y le pregunté si podía juntarme con los chicos los días sábados y enseñarles un poco los fundamentos del básquet porque los veía muy flojos en esa parte. En abril del 2018 empezamos con esto. Los chicos se sumaron cada sábado y de a poco también fueron colaborando los padres para apoyar a sus hijos. Ellos estaban muy lejos de los otros chicos y nos dimos cuenta de que necesitaban una ayuda. Tenían una ‘sed de fundamentos’. Así fuimos cambiando de poco la mentalidad y la actitud de los chicos”, relató Roberto Dávalos. El ex basquetbolista habla en plural porque después de él fueron sumando familiares y amigos del básquet del Itapúa que decidieron aportar su granito de arena para que la situación mejore. “Como siempre perdían se nos iban a otros clubes o dejaban de jugar al básquet. Por eso le empezamos a inculcar el compromiso con este club, con el grupo de compañeros. No queremos que se pierda el sentido de pertenencia y ellos de a poco lo fueron entendiendo”, profundizó. 
“Yo no soy entrenador, sólo fui jugador de básquet. Por eso le pedí ayuda al profesor “Chafi” Caferatta, que vino un par de sábados y también les aconsejó a los chicos. Llegó un momento en el que los chicos querían jugar más partidos, participar en más torneos, empezar a viajar. Ahí nos metimos en un compromiso y, como no somos entrenadores, decidimos traer uno. Nos juntamos, vimos el tema de los gastos, cada uno aportó desde su lado y lo trajimos a Juan José ‘Huevo’ Bidarra, que estaba en Paraguay y nos vino a dar una mano”, remarcó el abuelo de Francesco. Si bien pasó poco tiempo (en abril se cumple un año), a partir de este ‘click’ que hicieron gracias a la iniciativa de este ex jugador se produjo un cambio rotundo. Hoy el club tiene encaminadas sus categorías formativas, de las cuales se hizo cargo desde febrero de este año Juan José Bidarra y, además, cuenta con una plantel de Primera que cambió la mentalidad y espera competir en un gran nivel en el corto plazo. 
“Esto comenzó porque yo lo veía muy flojo a mi nieto. No tenía fundamentos. Pero no teníamos que mejorarlo sólo a él, sino que a todo el equipo. Los fuimos motivando y ahora estamos más encaminados. El objetivo era este, conformar unas buenas divisiones formativas y ahora queremos que esto siga creciendo para tener una buena Primera División. Es un compromiso muy grande, porque se trata de no perder la identidad del club. En el básquet es difícil dejar tu club para irte a otro”, reconoció Dávalos, que para finalizar destacó lo que significa el Itapúa para el básquet posadeño. “Este es el mejor club para aprender a jugar al básquet con fundamentos. Los entrenadores (Matías Caramuto y Nacho Pasquet) son muy buenos y forman a los más chicos, pero cuando crecían se nos iban a otros clubes. Eso porque no había quién se haga cargo de las formativas y los perdíamos. Ahora tenemos otra capacidad”. 
“Hay otra energía en el club, hay más gente joven trabajando y queremos que el Itapúa vuelva a ser lo que siempre fue en el básquet. Queremos refundar el básquet del Itapúa y que se mantenga en el tiempo”, cerró.

Fuente: Facundo Álzaga, El Territorio.

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