“Nos gusta jugar con los varones”

“Nos gusta jugar con los varones”

A Sofía y Renata López Báez las une un fuerte lazo de sangre por ser gemelas, pero además las une la pasión que ambas sienten por el básquet.
Estas dos niñas de 9 años forman parte desde hace aproximadamente tres de la escuela de básquet infantil del Itapúa Tenis Club, que tiene como profesores a Ignacio Pasquet y a Matías Caramuto, dos entrenadores que durante varios años ‘la remaron’ para mantener con vida este espacio en el club ubicado en la avenida Corrientes -entre Alvear y Belgrano- de la ciudad de Posadas. 
Hoy en día la escuelita y el club pasan por un buen momento en cuanto a la cantidad de chicos que acuden a jugar al básquet, pero fueron varias temporadas de sostener a pulmón un lugar histórico para el deporte posadeño que había quedado librado a su suerte. 

“Vinimos porque mi hermano empezó a jugar y eso nos dio curiosidad de picar la pelota y tirar al aro, el básquet es un deporte que nos gustó desde el primer momento. Nos encanta venir a jugar porque nos divertimos mucho. Es nuestro deporte favorito”, aseguró Sofía, la más extrovertida de las hermanas que contagian simpatía en el parquet del Itapúa.
Estas dos niñas que cursan el 4° grado en la escuela Madre de la Misericordia probaron con otros deportes de forma previa, pero desde que conocieron el básquet no lo dejaron más. 
“Hicimos gimnasia artística y tela, pero nos quedamos con el básquet. Para nosotros es normal jugar con los varones, aunque algunos son un poco brutos. Cuando tenemos que jugar los partidos nos ponemos un poco nerviosas, pero después nos tranquilizamos y lo disfrutamos”, comentaron. 
Al momento de explicar cuál  es su rutina y cómo hacen para cumplir con sus otras actividades diarias, las “mellis”, como le dicen en el club, contaron que “a la mañana vamos a la escuela. Lunes, miércoles y viernes tenemos inglés a la siesta y cuando terminamos venimos a básquet. A veces terminamos bastantes casadas. No nos gusta tanto el básquet femenino porque es un poco aburrido, nos gusta jugar con los varones”, aseguraron. 
A pesar de estar unidas desde antes de nacer, Sofía y Renata dicen que no se extrañan cuando están lejos, pero que siempre quieren estar juntas en el mismo equipo a la hora de jugar al básquet y tienen un motivo muy particular. 

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“Cuando hacemos cosas por separado no nos extrañamos, pero al momento de jugar nos gusta hacerlo juntas porque si estamos en el mismo equipo nos podemos pasar la pelota entre nosotras. Lo más lindo de venir a jugar al básquet es que nos divertimos mucho”, finalizaron. 

El desafío de los entrenadores
Matías Caramuto e Ignacio Pasquet son los grandes artífices de la escuelita de básquet del Itapúa. Ambos entrenadores la pelearon durante varios años en un contexto desfavorable para continuar dando clases y que cada vez más niños tengan la posibilidad de desarrollarse en este deporte. Hoy, y gracias a la formación de una comisión de padres que les brinda su apoyo hace aproximadamente un año, la realidad es otra para el Itapúa. 
“Buscamos hacer las clases dinámicas y divertidas para que los chicos se sientan a gusto. Hace mucho que trabajamos con nenas, no tenemos mucha cantidad porque a veces ellas se inhiben de jugar con los varones, pero de a poco se van sumando”, comentó Caramuto, quien se explayó explicando que “en las categorías menores es normal que las nenas jueguen con los varones y estamos acostumbrados. Hasta los 10 años pueden trabajar juntos tranquilamente como se hace en las clases de Educación Física de la escuela. Tienen las mismas condiciones y habilidades, es cuestión de encaminarlas”, dijo.  
Para finalizar comentó lo que significa para ellos que cada vez más niñas se sumen a la escuelita de básquet. 
“Nos pone muy contentos como profes que las nenas vengan y se enganchen. Nuestra función es que los varones las integren y las traten como pares, de igual a igual. Ellas (Sofía y Renata) siempre tienen una gran predisposición y vienen a entrenar con todas las ganas. A veces las nenas son un poco más pasivas que los varones, pero ellas están siempre con ganas de entrenar”, cerró. 

Fuente. Facundo Álzaga, El Territorio.

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