Pierotti, sin pelos en la lengua

Alejandro Pierotti (Foto El Territorio)Como la actividad se desarrolla en un escenario con ventilación, es día de entrenamiento para un grupo de infantiles y cadetes del Club de Básquet Siglo XXI de Puerto Rico.
A las 17 es la cita para los chicos, quienes -como es costumbre- están bajo la supervisión de Jandry Pierotti, la principal cara visible del club y que arrastra un historial en el deporte. Con apenas cuatro años comenzó a tomar contacto con la naranja y una vez que culminó sus estudios del profesorado de Educación Física se metió de lleno en Siglo, que hace escasas semanas celebró los 20 años.
En la antesala de un viaje a Río de Janeiro con la categoría sub 15 para intervenir en un certamen internacional, Jandry aclara que a fines de septiembre realizarán el torneo aniversario.

¿Se percibe un clima distinto en la Federación?
Sí, por lo menos de mayores garantías deportivas. Por ahí pasa la cuestión, pero hasta que esto se aceite, la Federación no está lo suficientemente activa como todos queremos.
En este período que duró la gestión anterior, ¿se retrocedió, se avanzó o se mantuvo el nivel?
Hubo un poco de todo, es para hablarlo más largo. Hubo cosas positivas y negativas. Pero para generar cosas positivas se hicieron muchas negativas, porque organizar un campeonato Argentino (en 2005) y quedarte con un montón de deudas, no sé hasta donde es positivo. Es como la mentira que dice el cuentito: ‘Mamá, mamá, tengo dos noticias para contarte, una mala y una buena. ¿Cuál es la mala? Me saqué el diez. ¿Y la buena? Es mentira’. Entonces se avanzó producto de la audacia hasta irresponsable de (el ex presidente, Sergio) Matos. Porque se hicieron muchas cosas, el Sudamericano, el Argentino, producto de la audacia de Matos, pero muchas de esas cosas fueron muy desprolijas. No hay que sacarle méritos, pero se trabajó en beneficio de unos y perjuicio de otros. La gota culminante fue la cuestión de Tirica.

¿Tienen corroborado que en ese Argentino el ex presidente manejó dinero de manera irregular?
No digo eso. Lo que digo es que la rendición de los eventos, todos fueron rendiciones dudosas y muchas de ellas quedaron con los números en rojo. Pero no tengo constancia que Matos se haya quedado con plata. A lo mejor la organización fue desorganizada, que se gastó más plata de la que se tenía. Como no había rendición, uno termina sospechando.
El Territorio le señala a Pierotti un incidente que protagonizó en 2002 por una cuestión reglamentaria, que tenía que ver con la utilización de las pelotas de básquet, y luego indaga acerca de su accionar.

¿Sos muy polvorita o vas al frente y te bancás?
Sí, me banqué, si la prueba de eso fue que abandonamos la Liga. Hoy, con 42 años y no con 36, como tenía en ese momento, veo las cosas diferentes producto de la maduración que logré a través de todas estas cuestiones. Más que polvorita fue una actitud quijotesca. Y respecto de la situación de la pelota, en las carpetas que tengo encontré los recortes y estaba convencido que estaba reglamentado de manera escrita. Y resulta que estaba hablado, pero en la reunión quedó verbalmente. Mi reacción vino producto de una chicana de un dirigente que no está más en el Tokio. Eso generó todo el conflicto con la consecuencia de que nosotros fuéramos perjudicados. Eso hizo que Matos transara con un grupo de gente innombrable acá en Puerto Rico, no en lo deportivo, sino en lo social.

En Puerto Rico están Siglo y San Martín, que está a cargo de Héctor Corti. ¿Diferís demasiado en la manera de trabajar con él?
Sí, sí, sí, sí. Hace un tiempo un entrenador me decía: ‘Jandry, a ese monstruito lo generaste vos’. Yo le dije, ‘no te equivoques, lo que traté de darle fue los principios con los que regimos y que a lo largo de 20 años quedaron demostrados’. Hoy difiero totalmente (repite tres veces), lo reconozco como uno de los siete entrenadores que colaboraron en la historia de Siglo, pero de la filosofía de Siglo le quedó muy poco. Puede sonar pedante y soberbio. Quiero decir, votar en la Federación a favor de una situación y que después te diga: ‘Yo sé Jandry, pero no puedo votar en contra de Matos’. Eso es venderle el alma al diablo.

¿Cuál es tu anhelo más inmediato para el básquet misionero?
Encontrar la forma de presentar un proyecto muy bien organizado y que esta Liga, que tiene cuerpo y alma, tenga el apoyo del gobierno. Porque los que estamos, vemos lo positivo que es más allá de la frontera deportiva. Es más sano para tener una sociedad mucho mejor de lo que vemos ahora. Y eso se logra entrenando entresemana y brindándole competencia a los chicos el fin de semana. Eso se mide en calidad social.

¿Algunas vez te jugaron mala leche?
Sí, sí, muchas.

¿Y respondiste?
No, no, en el primer momento pensé en responder y creo que en eso se relaciona un poco lo de polvorita. Después, cuando volví a mi casa, me di cuenta que antes de la respuesta uno debe acordarse de que el mundo es redondo. La experiencia me hizo ver que el tiempo es el verdadero justiciero cuando uno obra bien u obra mal. Porque estimo que alguna vez puede haber obrado mal, pero no a propósito.
Tengo un entrenador muy cercano a Puerto Rico, permanentemente es mala leche; es más, orienta a los jugadores a otro lado cuando sus equipos dejan de jugar la Liga. Pero cuando tiene que buscar las futuras medidas de la cancha de básquet se acuerda de mí. Es el mejor ejemplo que tengo.

¿Qué lugar ocupa Siglo, primero en tu vida y después, en el básquet de Misiones?
En mi vida ocupa el lugar que merece después de mis afectos, que fue otra gran conclusión a través de la maduración. Después de mis hijos, mi pareja, padres y hermanos. Ocupa el lugar que Siglo merece a lo largo del tiempo, fundamentalmente por todo lo que me brindó.
Hoy el producto que pueda hacer, con aciertos y desaciertos, se lo debo al gran mundo de gente maravillosa que me rodeó desde el 89 al 2009.
Y dentro del básquet provincial. Mirá, el fin de semana volvía del casamiento de mi amigo de toda la vida en San Luis. Me encontré con una doctora de Oberá que decía que en su época el equipo representativo era Tokio. Y cuando empezamos a incursionar a nivel nacional todos preguntaban por Tokio, era referente a nivel nacional.
Y hoy creo que Siglo no sé si deportivamente ocupa el número uno. Sí que somos uno de los principales referentes, sino el máximo, en divisiones formativas a nivel nacional y países limítrofes. Ese es el gran orgullo.

Fuente territoriodigital.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.