De la mano de los pibes

De la mano de los pibesEl Templo Oriental fue, una vez más, testigo de un clásico vibrante y caliente del primer al último cuarto.
Tokio y Mitre, cuyos jugadores y cuerpo técnico se conocen a la perfección, armaron un partido digno de una final. Por el marco, el calor, la paridad y la efervescencia con la que se vivió, la primera semi demostró que no hay favoritos.
El primer cuarto dejó en evidencia que la marca y la presión son características de ambos. El desnivel individual de Caramuto fue lo más claro que dejó ese primer segmento, ya que en Tokio hubo un goleo más repartido tanto dentro como fuera de la pintura. El 17-17 fue una clara muestra de ello.
Peralta y Jourdan, baluartes decisivos en la última victoria del Japonés frente al Auriazul al final de la fase regular, fueron los mejores de un equipo local que falló más de lo que lanzó de tercera dimensión.
Lo contrario pasó en Mitre, donde Martín Ayala aprovechó al máximo cada espacio para meter sus clásicas bombas. Pese a que aumentó el goleo, el 20-20 mantenía las cosas en tablas al cabo de los primeros 20 minutos de juego.
Luciano Garrone se sumó al binomio casero local y Tokio tomó una mínima ventaja de 48-42, pero entonces Ayala y Caramuto se pusieron el equipo al hombro, lastimaron desde fuera del perímetro y fabricaron faltas en cada excursión ofensiva.
El trabajo de Matías (ex Tokio) fue determinante en la zona pintada, metió 7 de los 8 libres que tuvo a favor y le dio al equipo de Martínez una importante luz de ventaja (48-55).
Ese parcial de 13-0, que a esa altura no estaba en los planes de nadie, parecía abrirle las puertas del triunfo al Auriazul, pero Olsson llegó al límite de faltas, Caramuto quedaba en la cornisa y también en evidencia la falta de variables.
Y en Tokio se repitió la fórmula del último clásico, y el hambre de gloria de Peralta y Jourdan fue la llave para revertir la historia. El primero se hizo fuerte en cada acción defensiva, y el segundo metió seis puntos de manera consecutiva que volvieron a dejar las cosas como al principio (65-65).
Y a partir de ahí se hizo todo de Tokio. El propio Jourdan metió un bombazo “anímico”, Fulquet, que había hecho sólo tres puntos en media hora de juego, se hizo fuerte en la pintura, Garrone manejó el trámite con inteligencia y la defensa dijo presente.
El equipo de Bidarra metió un contundente parcial de 22-5 en ocho minutos y no hubo reacción posible.
Tokio se impuso 82-74, sumó su séptimo triunfo seguido de local y mañana buscará sellar su pase en rodeo ajeno, su cuenta pendiente.
El ganador de la Liga Provincial de básquet clasificará directamente al Campeonato Argentino de Clubes, torneo que reemplazará a la desaparecida Liga Nacional B.

Fuente: territoriodigital.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.