Para Tokio fue el momento menos oportuno para ceder la localía. Para Tirica, el más indicado para quedar a un pequeño paso de la gloria.
En la primera final de la Liga Provincial de básquet (categoría Mayores), el conjunto eldoradense venció al Japonés 68-65 el viernes en el juego de ida de la definición y este domingo por la noche podrá consagrarse campeón si vuelve a ganar, en este caso como local.
El equipo posadeño, que perdió por primera vez en su reducto, deberá ganar o ganar hoy en la Capital del Trabajo para forzar la serie a un tercer juego, que en caso de llevarse a cabo se jugará mañana nuevamente en Posadas, ya que el quinteto capitalino cuenta con ventaja de localía por haber ganado la fase regular.
Mucha marca; poca determinación
Tokio y Tirica conocían de memoria sus puntos altos y sus puntos débiles. El equipo de Bidarra apostaba a su juego interno, mientras que la visita sabía que podía sacar réditos en el perímetro o en la individual.
Y tal como lo hizo a lo largo de la competencia, el Felino eldoradense entró mucho más despierto y decidido que su rival. Luis Ayala se animó y lastimó desde la línea de libres, de a dos y también de tercera dimensión, y sus 10 puntos en el primer cuarto fueron claves para entender las causas del mejor arranque visitante. El local estuvo los primeros cuatro minutos sin convertir, sumando pérdidas y errores no tan comunes. Al menos hasta que se animó Juan Rivas, que permitió que la diferencia en el tablero no sea decisiva.
Tirica mostró mayores variantes en ataque, pero lo mejor fue la asfixiante presión defensiva que obligó a varias equivocaciones del rival.
De todas maneras, el 20-15 a favor de la visita al cabo del primer parcial aún no definía nada.
Pese a que mantuvieron la intensidad en la marca, los dirigidos por Sebastián Villalva se vieron sorprendidos por la aparición de Facundo Barreyro, que también sumó de a uno, dos y tres para emparejar las acciones. El ex Racing fue la llave que no encontraba Bidarra en esos primeros minutos, aunque también fue importante el aporte de Fulquet en la pintura. Entre los dos hicieron los 19 puntos con los que el dueño de casa se fue al descanso largo arriba (34-35).
Mientras en Tokio sólo Fulquet parecía estar encendido y decidido a llevarse por delante a su rival, en Tirica fue creciendo progresivamente la figura de Cristian Diesel, bien apoyado en la conducción de González y las penetraciones de Ayala.
De cualquier manera, el local sacó máxima eficacia del pressing bidarrista y “secó” al visitante en los primeros cinco minutos del tercer cuarto. Pero en el cierre del parcial los mencionados Diesel y González metieron dos bombas clave y el Felino se llevó el segmento (13-11) y llegó a los últimos 10 minutos 48-45 al frente.
Lo que no se ve, pero define
A falta de 7’ Tokio se adelantó 52-50. Fulquet era una fiera en la pintura y Acosta comenzaba a marcar el camino, pero del otro lado el trabajo de Diesel se iba potenciando.
En una ráfaga de minutos, Fulquet, Acosta, Jourdan y Rivas, todos titulares, llegaron a la cuarta falta y quedaron encapillados, y Villalva supo leer el mensaje y entendió que las penetraciones definirían el juego. El pressing local lógicamente disminuyó y las incursiones ofensivas de Facundo Aguirre y Ayala, más la viveza de Rojas, adelantaron nuevamente al visitante.
Garrone, figura decisiva en casi todos los triunfos japoneses, esta vez bajó un cambio, y Jourdan no estuvo tan fino como en los juegos frente a Mitre.
Así y todo, mientras Fulquet aún masticaba bronca por haber llegado a la quinta, Acosta metió un ladrillazo de tercera dimensión y dejó el tablero 65-65 a falta de 45 segundos.
Tras una pérdida por bando, Rojas encestó uno de los dos libres que tuvo y adelantó nuevamente a Tirica 66-65 cuando sólo faltaban 5 segundos para la chicharra final. El tiempo muerto de Bidarra no sirvió demasiado para manejar la última pelota, ya que la entrega de Garrone no prosperó y entonces fue Diesel, a cuatro segundos, el que desde la línea (metió sus dos simples) obligaba al milagro local. Sobre la chicharra fue Kupracz el que tuvo en sus manos la chance del tiempo extra, pero el lanzamiento de tres no progresó y por ende tampoco la ilusión del triunfo japonés.
Un estadio totalmente colmado vio cómo el invicto oriental se rendía a los pies del Felino, que ahora tratará de que la fiesta sea completa en su casa.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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