Más de medio centenar de jugadores, muchos de ellos acompañados de sus padres, siguieron con interés las explicaciones y recomendaciones de Margall.
“Siempre fui reconocido como buen tirador”, indicó Margall, quien luego de abandonar la práctica activa del básquet a los 35 años se dedicó a entrenar y a dar charlas y clínicas de básquet por todo el mundo.
“Aprender a meter canastas es el espectáculo y la razón de ser del baloncesto”, agregó.
Fuente: territoriodigital.com




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