Un título es un título

Por Enrique Rodríguez
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Mar de Ajó (Especial) – A los 24 años le llegó la primera alegría del campo rentado a Vicente Martín Rodríguez (58,300 kilos, 24 triunfos, 2 derrotas, sin empates, 13 K.O.). Es que, más allá de su antigua coronación como monarca OMB latino superpluma, al fin y al cabo, un cetro arancelado y de escaso valor histórico, en la víspera, el misionero de Eldorado radicado en La Salada, Lomas de Zamora, venció contundentemente por K.O.T. al minuto y 45 segundos del 9º round a Adrián Flamenco (27, 58,800, 10-3-2, 2 K.O.) y se alzó con un título de los que valen, de los que dejan huella y que le suman un lustre especial a quien lo porta: la corona albiceleste.
Claro, al éxito del mesopotámico hay que colocarlo en su justa dimensión ya que la FAB, en su afán de cubrir rápidamente las vacancias de sus campeones ausentes por inactividad o lesión, apela a un recurso al que últimamente utilizan rodas las entidades mundialistas tan controvertido como peligroso para la integridad física de uno de los que protagonizó un combate de semejante trascendencia: los interinatos.
Por esa razón, las equivalencias entre los contendientes suelen caminar por el filo de la cornisa cuando no derrapan y se estrellan en el fondo del abismo.
Así encontramos un pleito titular argentino entre el número 1 del ranking nacional y con cierta proyección internacional que le otorga su 13º puesto en el ranking mundial OMB y un Flamenco que está ¡9º en el escalafón argentino! Y realizó ayer su primer combate protagónico con una extensión programada a 10 asaltos luego de realizar 10 peleas a 4 rounds y las restantes cuatro, a 6.
Y esta crítica no va en desmedro de las condiciones del guapo pugilista radicado en Paso del Rey, que se la jugó con todo lo que tuvo y que vendió cara su derrota. El asunto es que si este choque encabezaba la cartelera de un sábado cualquiera, no habría habido ningún tipo de objeciones. Pero hacerlo por un título nacional…
Respecto del pleito en sí, la superioridad de Rodríguez sobre el zurdo Flamenco fue muy marcada y se amplió con el correr de los asaltos, dado las enormes diferencias de jerarquía entre uno y otro.
Salvo en el primer capítulo, de estudio y cautela puros -habida cuenta de que ambos son pupilos de Alberto Zacarías, quien no quiso subir a ninguno de los rincones- cuando Katana, plantado de contra sorprendió tibiamente a su oponente y se llevó por poco la vuelta a partir de algún mandoble siniestro, el resto de la pelea favoreció a quien fuera el vencedor, que en esta ocasión estuvo secundado por Mario Tedesco.
La clave del pleito estuvo en el exacto y molesto punteo de zurda que Rodríguez disparaba continuamente para abrir la guardia de un Flamenco que se intentaba mover con su raro estilo para no ingresar a la zona de fuego, un objetivo que logró en parte hasta que sus piernas cansadas le restaron aire a su escape e intento de contraataque. Y si bien es cierto que el norteño pecó, en ocasiones, de una excesiva lentitud de reflejos defensivos que le impidieron leer en tiempo y forma algunos envíos teledirigidos y monocordes por su rival que ayer tuvo en su rincón al uruguayo Julio García, igual fue acumulando claras diferencias en su favor desde el 2º.

EL PRINCIPIO DEL FIN
Con el misterio del resultado develado desde hacía un buen tiempo, Rodríguez le sumó mayor actividad a la contienda y también más energía a la búsqueda del achique de las distancias, consiguiendo su justo premio en el 6º asalto, cuando le asestó dos cruzados diestros y un gancho zurdo a la zona hepática que dejó sin respuestas a Flamenco, quien recibió el primer conteo de protección de Cesareo Morales.
Perdido por perdido, en el siguiente, Flamenco se la jugó y, a guantazo limpio, preocupó durante algunos segundos a Rodríguez. Sin embargo, ese espejismo duró lo que la luz de un fósforo ya que el vencedor retomó la iniciativa y provocó la segunda cuenta del árbitro luego de una furiosa andanada.
Con todas las cartas del triunfo en su mano, Rodríguez utilizó el 8º como una preparación a fuego lento del anunciado epílogo, al cortarle el párpado izquierdo con un cruzado diestro. Hasta que en el 9º el sufrimiento de Flamenco se convirtió en tortura luego de que Morales parara la desigual contienda tras su nueva caída provocada por un cruzado zurdo acompañado por otro diestro de un Rodríguez que ganó sin dejar dudas.
Los jurados fueron: Túa, Mincholo y Villarreal.

El resto de la velada
Cristian López (65 kilos) GPP 4 (unánime) a Héctor Bordón (66,100); Hernán Carrizo (63) GPP (unánime) a Esteban Carabajal (63,600); Carolina Duer GPP 4 (dividido) a Yanina Acuña; Cristian Rizzo GPP 4 (dividido) a Iván Vallejos.

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