Ocurrió en 1923, en el Polo Grounds de la ciudad de Nueva York, y esos dos rounds que duró la llamada “Pelea del siglo” fueron tan vibrantes que el recuerdo permanece imborrable, pese a las limitadas maneras de reproducción técnica que había por aquella época. Firpo, un guapo de Junín, tiró a Dempsey fuera del ring en ese primer asalto, con un gancho de derecha.
Los 100 mil aficionados presentes estaban perplejos. El norteamericano salió despedido del cuadrilátero, entre las cuerdas, y fue ayudado a reincorporarse por un cronista, Jack Lawrence, y por un operador de Western Union, Perry Grogan.
El sorprendido “Asesino de Manassa”, ante la permisividad del árbitro local, Johnny Galagher, tuvo una chance más de supervivencia, ya que no hubo cuenta de protección y la vuelta al ring se estiró hasta 17 segundos, según manifestaron testigos de la escena.
Lo cierto es que el primer round siguió y el bonaerense, que pesó para ese combate 87,300 kilogramos, cayó en siete oportunidades.
Dempsey, quien registró en la balanza un pesaje de 98,200 kg., finiquitó la tarea en el segundo round (de los quince estipulados) y retuvo así la corona mundial que había expuesto.
En Buenos Aires, miles de aficionados se agolparon frente a los periódicos porteños para escuchar por los altoparlantes el combate transmitido desde el mismo Polo Grounds y que muchas personas creyeron en un primer momento que Firpo había sido el ganador, luego de esa acción histórica de sacar con un golpe a su rival fuera del ring.
La memorable labor de Firpo hizo que las autoridades de Buenos Aires legalizaran el boxeo profesional que hasta entonces estaba prohibido y que sólo se practicaba clandestinamente.
El memorable escritor argentino, Julio Cortázar, un declarado fanático del boxeo escribió en “Circe”: “Vino la pelea Firpo-Dempsey, y en cada casa se lloró y hubo indignaciones brutales, seguidas de una humillada melancolía casi colonial“. El boxeo argentino tuvo décadas de gloria en el amateurismo, cosechando 7 medallas de oro, otras 7 de plata y 10 de bronce en los Juegos Olímpicos.
En especial desde las décadas del ’20 hasta la del ’50, siendo el deporte que más preseas logró hasta el momento en la máxima manifestación deportiva. Mientras que en el campo profesional, por ahora, Argentina cuenta con 30 campeones entre los hombres.
El primero resultó el mendocino Pascual Pérez; el último y todavía vigente, Omar Narváez. Entre las damas, en tanto, también se coronaron la formoseña Marcela ’La Tigresa’ Acuña y la jujeña Alejandra Oliveras.
El padre del Boxeo
Por todo lo expresado, se lo considera a Luis Ángel Firpo el padre del boxeo profesional en Argentina porque para el mencionado combate se fue a Estados Unidos sin autorización y a jugársela por sus propios medios y además a producir la epopeya para nuestro boxeo y, con justicia a raíz de esto, la Unión de Periodistas especializados en boxeo (UPERBOX) determinó que sea el día del boxeador para nuestro país; e incluso todos los años se entregan los premios llamados Firpos a los mejores boxeadores argentinos.
En el Consejo del Deporte
Este lunes a las 21, también en Posadas se celebrará aquel lejano acontecimiento, con una “choripaneada” en la sede céntrica del Consejo del Deporte, organizada por Rubén Verdún, ex campeón Mundial, a la cual fueron invitados todos los púgiles y amantes del boxeo en general de Misiones.




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