La ausencia de equivalencia en la competencia interna conspiró contra el desarrollo del pugilismo en el orden nacional. Salvo los duelos entre Roberto Sosa con Santiago Acosta, Martín Coggi-Carlos Ahumada, Daniel Dorrego-Daniel Brizuela, Claudio Tapia-Vicente Martín Rodríguez y César Cuenca-Nazareno Ruiz (en el Anfiteatro el pasado 19 de diciembre), brillaron por su ausencia las contiendas entre los clase A de Argentina.
A esa realidad se le suma la proliferación de títulos regionales arancelados y de mero valor estadístico (Fedelatin AMB, CMB Mundo Hispano, Latino OMB, y otras yerbas) que solamente sirven para sumar récords positivos de papel y sin demasiado riesgo para los mejores boxeadores del país, y posicionarlos en los rankings mundiales de las distintas asociaciones sin pasar por el filtro de exigentes choques por títulos argentino y sudamericanos.
Pero eso no es todo: el panorama se presenta por demás sombrío en el boxeo albiceleste porque la FAB se sumó a esta contaminación de cetros pseudo truchos fomentando y/o aceptando sin chistar la aparición de otro despropósito compuesto por interinatos de campeonatos argentinos y sudamericanos.
Como punta de un iceberg que, si no se lo frena, puede marcar una triste tendencia de cara al futuro, tenemos que entre los superplumas reina Israel Pérez como campeón argentino regular, mientras que el eldoradense Martín Vicente Rodríguez es el monarca alternativo.
En tanto, entre los supergallos, Sergio Estrela se coronó como el rey sudamericano interino mientras que el brasileño Carlos Olivera es el dueño del cinturón sudcontinental regular.
Sumando ideas
A modo de contribución, www.gnchoycross.com.ar aporta ideas (el dinero lo deberán poner los managers y promotores, porque billetes no nos sobran), respecto de probables combates entre los mejores pugilistas de Argentina para fomentar la competencia interna y elevar tanto el nivel de las peleas que se presentan semana tras semana.
De esa forma, se podrían acercar más sponsors y el público asistente podría incrementarse, formándose un círculo virtuoso para el siempre deseado repunte del boxeo argentino, más allá de un título mundial más o menos.
En las categorías más chicas (minimosca y mosca) podrían cruzar guantes los boxeadores que componen este sexteto, en cualesquiera de sus combinaciones: Roberto Sosa, Julio Ler, Santiago Acosta, Raúl Eliseo Medina, Carlos Ponce y Daniel Narváes. En tanto, Luis Lazarte se puede sumar desde los mínimos, habida cuenta de que no tiene contendores de real fuste en su peso natural.
Por otra parte, pueden cruzarse el obereño Diego Silva-Guillermo Soloppi-Sebastián Rodríguez, en gallos; Sergio Medina-Ceferino Labarda-Sergio Estrela, en supergallos; Fernando Saucedo-Jonathan Barros y un ascendente Jesús Cuellar, entre los plumas.
Entre los superplumas, podrían verse las caras Israel Pérez-Roberto Arrieta-Martín Rodríguez mientas que La Hiena Barrios-Aldo Ríos-Daniel Dorrego-Marcelino López y Claudio Olmedo pueden dirimir cuentas pendientes entre los livianos.
Por otro lado, Lucas Matthysse, César Cuenca, Martín Coggi, Carlos Finito Ahumada y Emanuel Peralta dirían lo suyo entre los superlivianos.
O bien, Carlos Abregú, Héctor Saldivia y Sebastián Luján, en los 66,678 kilos, donde Gumersindo Carrasco viene con todo desde abajo. Entre los superwelters, Ulises López, Diego Chaves y Marcos Vergara le pueden dar forma a interesantísimos duelos.
Y en los medianos, piden pista las combinaciones de posibles peleas entre Sebastián Heiland con Claudio Abalos y Oscar Abalos-Veliz, con el acecho de Billy Godoy y la incógnita que representa un Mariano Carrera cuasi retirado.
Rubén Acosta con Pablo Farías sería el duelo entre los supermedianos.
En tanto, Hugo Garay con el sorprendente Mariano Plotinsky podrían sacarse chispas entre los mediopesados, al tiempo que Víctor Tyson Ramírez podría tratar de volver por sus fueros ante César Crenz en los cruceros.
Finalmente, Lisandro Díaz-El Patón Basile-La Mole Moli deberían saldar deudas pendientes entre los pesados.
Lógicamente que muchos de estos combates jamás se realizarán, dado el excesivo celo económico con el que varios empresarios y managers cuidan de desagradables sorpresas a sus pupilos más adelantados. Y por otro lado, no todos estos choques le servirán a muchos de estos pugilistas –buena parte de ellos, valores de consumo interno- para despegar internacionalmente.
Pero, por lo menos les brindará el aporte de una mayor adrenalina a la hora de competir y de, por supuesto, para acercarle unos pesos más dignos que la insuficiente paga que recibe cada uno de ellos, obligándolos a dedicarse a solventar sus vidas trabajando en otra cosa que no sea boxear.
Fuente: Enrique Rodríguez, en www.ganchoycross.com.ar




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