Dueño de un estilo único

El 13 de marzo se recordó el primer aniversario del fallecimiento de Jorge Luis Pérez, uno de los pugilistas misioneros que lució su estilo de técnica depurada y llegó a destacarse entre los mejores aficionados a final de la década del 70 y ya en el campo del profesionalismo en la del 80, donde llegó a combatir con valores de la talla de Lorenzo García, el sampedrino campeón argentino y sudamericano, quien llegó al club Brown y le dio un duro golpe al ganarle por nocaut en abril de 1985.
En otros duros compromisos -también en categoría superior- frente a Rubén Oscar Verdún, en el club Brown y ante gran cantidad de público, aunque esa vez el fallo fue derrota por puntos, pero lo más rescatable fue que el espectáculo gustó a los aficionados -en este caso porque ambos protagonistas tenían estilos similares, de buena línea-, y en ambas ganó quien estaba más cómodo en su categoría.
Jorge Luis Pérez tuvo en su carrera rivales de envergadura y en su mayoría salió victorioso, llegando a combatir en diferentes escenarios de la región, como en Asunción, Formosa, Chaco, Corrientes y en diferentes puntos de nuestra provincia.
Entre esos adversarios figuran en sus registros el formoseño Joaquín Moreyra, el chaqueño Jorge Paredes, los hermanos correntinos Ibarra y Alberto Pereyra, de la misma provincia vecina, en tanto que en el plano local cruzó guantes con Eladio Gómez, Cirilo Coronel, Pantaleón Acosta, Carlos Fidel “Camerún” Gómez, por citar algunos de sus adversarios que hicieron deleitar a los aficionados locales, en especial a los que gustaban de su estilo fino y delicado, donde priorizaba el arte de la defensa sobre todas las cosas.
Muchos aficionados que tuvieron la suerte de verlo en acción recordarán su típico visteo, su buena cintura para desairar al adversario, pero además imponía su jab y golpes veloces que penetraba sobre la guardia del rival, aunque daba ventaja porque carecía de manos de nocaut, aunque “su público” seguidor salía al cabo de sus presentaciones “lleno de boxeo”.

Un verdadero artista sobre el cuadrilátero
Jorge Luis Pérez llegó a marcar una época en lo mejor del boxeo misionero, cuando abundaban gimnasios, entrenadores y promotores donde los aficionados semanalmente podían disfrutar de un buen espectáculo, pero además elegir el estilo de sus preferencias, pues tenía a los noqueadores por excelencia o aquellos que priorizaban los buenos desplazamientos, el visteo, un buen esquive y golpes como marcan la ortodoxia de un buen boxeo.
En esta última estaba encuadrado Jorge Luis Pérez, quien se mostraba como un verdadero artista sobre el cuadrilátero, con un buen manejo de su jab y mano “picante”, pero no demoledores como para ganar por nocaut de un solo golpe y eso quizás lo relegó en la consideración de los aficionados que en esa época disfrutaban con espectáculos con menos técnica pero más contundentes.
Igualmente en el plano local no tuvo problemas para sobresalir en el campo amateur, donde terminó su campaña invicto y pasó al profesionalismo al inicio de la década del 80, donde llegó a lucir la corona provincial de los medianos livianos -pesaba alrededor de los 62 kilos- y de allí que si se exigía un poco podía combatir en las divisiones menores o bien subía unos kilos y lo hacía -como lo hizo- en las superiores, aunque en esas categoría se notaba más la carencia de golpes más duros, y más bien sentía el rigor de los pugilistas más fuertes y habituados a esos compromisos.

Fuente: Julio López, Primera Edición.

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