Puños con pimienta

El boxeo misionero tuvo en el final de la década del 70 un explosivo noqueador que se fue consolidando en el tiempo y llegó a ubicarse en los primeros lugares del ranking nacional, pero en la cumbre de su carrera, cuando tenía ofertas para un combate presentación en el semifondo de Juan Carlos Giménez, por el cetro mundial en Sudáfrica, en 1983, sufrió un accidente automovilístico que lo marginó de la actividad antes de subir al máximo escalón de su trayectoria.
Estamos recordando a uno de los púgiles misioneros que en una época de grandes valores estuvo en los primeros lugares del campo profesional. Carlos Nacimiento nació el 8 de junio de 1957 y con apenas 17 años inició el camino del boxeo misionero en una categoría de duros, como fueron “Kela” Olivera, “Flecha Negra” Miño o Andrés Devia y en esas presentaciones sacó patente de gran promesa, pues en cada una ganaba por la vía rápida y ya la popular lo bautizó con el nombre de “Pimienta”, pues decía que “picaban” sus puños.
Como en Misiones se terminaron los rivales comenzaron a llegar los mejores de la región, tal el caso de los hermanos Ibarra, de Corrientes; Jerónimo Ramírez y “Pomelo” Centurión, de Chaco, quienes cayeron ante la potencia de sus puños que acumuló 18 triunfos antes del límite en 24 combates. En 1978 ingresó al profesionalismo en un semifondo de Godoy-Floro Zarza y siguieron los nocaut como ante Luis Brítes y Dionel Ferreira del Brasil, Vicente Narváez, Natalio Pereyra, Omar Zarza y Esteban Osuna, acumulando 17 nocauts en serie.
Los triunfos lo llevaron a recibir invitaciones de todo el país, que se hizo eco de sus pergaminos. Aceptó ir a Mar del Plata, donde trabajó con Miguel Ángel Páez y Ubaldo Sacco, donde logró dos aplaudidos triunfos ante Héctor Cáceres y Ramón Méndez, y así fue fondista del Luna Park ante Alfredo Peralta y Héctor Cisneros, todo un acontecimiento para el boxeo misionero.
Llegó a ubicarse en el tercer lugar del ranking argentino de los medio medianos livianos, cuando el campeón era el mendocino Manuel Ricardo González y estaban Carlos Del Valle Herrera, de Santa Fe, y Walter Gómez, de La Pampa.

“El noqueador del año 82”
Fue distinguido con el premio “El noqueador del año” en 1982, con seis triunfos consecutivos por la vía rápida, ya sea en Salta contra Lucero, en Córdoba contra Peralta, en Catamarca contra Patricio Díaz y el resto en el Luna Park.
El historial indica que ganó 35 peleas antes del límite (18 como aficionado y 17 como profesional, además de otras diez por puntos).
Pero seis meses después de haber recibido el premio de reconocimiento nacional y cuando se presentaba la oportunidad de combatir en el campo internacional, en Sudáfrica, en el semifondo de un cetro mundial, y cuando estaba en plena preparación adquirió un automóvil para movilizarse e ir al gimnasio y sufrió un accidente en la avenida Lavalle que le demandó mucho tiempo para recuperarse, con una costosa operación en la garganta y múltiples fracturas.
Fue un duro golpe para el boxeo misionero, que de esa manera perdió a uno de sus máximos exponentes con apenas 27 años y lleno de ilusiones como para aspirar a subir el último peldaño que le faltaba para instalarse en el pedestal de los grandes. Con apenas 27 años llevaba 36 peleas, con 27 triunfos (17 por nocaut), cinco empates y cuatro derrotas.

Fuente: Julio López, en Primera Edición.

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