El análisis de la derrota de Víctor «Kojak» Ríos

El análisis de la derrota de Víctor "Kojak" RíosLe costó mucho más de la cuenta su triunfo a Rodolfo Ezequiel Martínez sobre Víctor Ríos, en el duelo de fondo de la velada que se disputó en Merlo, organizada por “Argentina Boxing Promotions” de Mario Margossian el viernes pasado.
El Epi (29 años, 40 victorias, cinco caídas, dos empates, una sin decisión, 15 K.O.), tal como le había remarcado en un reportaje anterior a www.ganchoycross.com.ar venía de capa caída luego de sus dos erráticos choques con Diego Ledesma, en los que había obtenido una magra cosecha, con un empate en marzo y una caída en junio de 2011, en lo que fueron sus únicas dos salidas del año pasado. Después, un cono de sombras y silencio, algunos inconvenientes personales, de familia, y una larga inactividad de ocho meses, con más dudas que certezas.
Y esta vez, a Martínez le costó mucho más de la cuenta a un Ríos (32 años, 68,300 kilos, 13-8-0, 5 K.O.) que lo complicó por demás con simples pero efectivos argumentos.
Al fin y al cabo, el triunfo fue del de San Francisco Solano según las siguientes tarjetas: Ramón Cerdán: 98,5-92,5; Jorge Millicay: 98-95; y Arturo Villegas: 99-94,5. Entretanto, para los guarismos extraoficiales de www.ganchoycross.com.ar el pupilo de Alberto “Coca” Andrada se impuso por 96,5-93.
Y esta diferencia la justificamos a partir de que, tras ir debajo en el tanteador dentro del primer ciclo de combate, el de Solano levantó su producción, más por respaldo físico que por cualidades técnicas, acortó diferencias hasta finales del octavo a pura presión y algunos golpes a los planos bajos que provocaron el desgaste de un Ríos con menor sustento aeróbico y que se fue desinflando, para derribarlo con una gancho zurdo a la zona hepática en el 9º.
Allí se produjo el quiebre definitivo. Y luego, en el 10º la balanza se inclinó definitivamente a favor del Epi porque además de continuar dominando a su adversario, Ríos sufrió el justificado punto de descuento por parte del árbitro Jorge Basile por aplicar reiteradamente golpes en la nuca.
Sin embargo, Martínez pudo maquillar su actuación y transformarla en apenas discreta tras un inicio errático, con sus pies clavados al tapiz y reflejos por demás lentos, con movimientos y descargas muy anunciadas debido seguramente a la falta de ring. Ante estas ventajas, Ríos, plantado de contra y más movedizo, aprovechó ese convite y lo anticipó continuamente.
Así fue que el de Adrogué radicado en Misiones se adjudicó por escaso margen el 1º y por mayor distancia el 2º y 3º -hizo tambalear a su adversario con un upper de derecha al mentón-, cuando se animó a moverse más y a tirar con mayor continuidad tanto los swings como los ascendentes al rostro tras mover los pies, la cintura, el torso y la cabeza en forma pendular.
Apenas un bálsamo fue para el “Epi” un cuarto asalto en el que usufructuó un respiro que se tomó su rival para llevárselo por poca diferencia a partir del acierto de algunos ganchos a las zonas blandas.
No obstante, en el 5º volvió Martínez a mostrar su peor imagen, al comerse él solo las réplicas oponentes por el hecho de abalanzarse a los saltos y muy erguido -y no avanzar coordinadamente moviendo con corrección y exactitud sus extremidades y el tronco-. Aún economizando movimientos para cuidar su “máquina”, tirando menos y pegando más, Ríos gobernaba el duelo.
A puro corazón y entrega, por fin, apareció en escena Martínez a partir del 6º. Ante un oponente que perdió presencia porque ya no tenía el resto necesario para sostener el ritmo de pelea, el solanense, más decidido y con más reservas físicas manejó el desde el segundo minuto del 6º con claridad, dando vuelta el asalto al llegar con sus golpes rectos como punto de partida y acompañarlos, frente a un blanco más fijo, con repetidos ganchos de derecha a la zona basal.
Entonado por la cristalina llegada de sus impactos, Martínez encontró en el 7º la llave del incipiente quiebre del choque al conectar un preciso uppercut de derecha al mentón que obnubiló a su rival. En tanto, los ganchos abajo continuaron haciendo estragos sobre la humanidad de un Ríos que, a esa altura, ya lucía desdibujado y ahogado.
Aún con desequilibrios en su traslado y con algunos intentos erráticos desde ángulos y distancias inconvenientes, lo que siguió desde el 8º hasta el final fue todo del Epi que, a puro desborde, justificó un triunfo con un sabor agridulce.
Su rostro al final del pleito lo explicaba todo: no daba la sensación de estar amargado ni contrariado pero lejos su rictus demostraba estar satisfecho. Alguna media sonrisa, de compromiso fue su expresión más visible. Las victorias siempre sirven y más después de 14 meses sin conocerla, ya que su último éxito lo había conseguido en el club Once Unidos de Mar del Plata (donde estuvo presente www.ganchoycross.com.ar) ante el catamarqueño Miguel Ángel Robledo, por el canto de una uña y en otra actuación con claroscuros.
No obstante, deberá seguir trabajando con igual o mayor intensidad para corregir errores en defensa y en su traslación, porque en los primeros seis rounds lució lento y fuera de distancia, tanto en ataque como en defensa. Por lo tanto, ni pudo pegar bien afirmado y encontrando los mejores ángulos en ataque, ni pudo impedir, con sus reflejos más ralentizados que su rival lo sorprendiera una y otra vez con sus voleados, especialmente de derecha por la ventana que él dejaba con su puño zurdo bajo.
¿Puede Martínez mejorar y volver a tener una chance internacional? Está dentro de una categoría muy difícil tanto en el plano internacional como nacional y de su apego al gimnasio y de su concentración total para enfocarse en ese objetivo que tiene que ver únicamente con la práctica del boxeo, dependen sus futuras posibilidades.
Si lo logra, puede ilusionarse con llegar con probabilidades de disputar palmo a palmo con los mejores de Argentina. Habrá que ver en adelante el nivel de oposición que le ponen y cuál es su respuesta, ya que Ríos es, a priori, un oponente de menores recursos que pudo complicarlo.

Fuente: Gancho y Cross.

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