
Juan Carlos Pedrozo acumula 17 peleas como profesional, de las cuales ganó 11 (9 por nocaut) y perdió seis (Foto El Territorio)
En un final bochornoso, Abregú, que volvía a combatir tras una inactividad de 22 meses y medio, fue sorprendido por el misionero Pedrozo, que le propinó un duro castigo en el tercer capítulo al derribarlo en tres oportunidades y el árbitro marcó el final.
Tras el nocaut técnico bien decretado por el árbitro, un grupo de allegados a Abregú subió al cuadrilátero y uno de ellos agredió al oriundo de San Pedro, que en forma correcta no devolvió la agresión.
Lo que ocurrió aquella noche es el mejor ejemplo de cómo viene desarrollando su carrera como boxeador este joven misionero, que proviene de una familia humilde de San Pedro y que, desde que comenzó en el pugilismo, se las viene arreglando solo.
“Esa noche estaba solo en Salta. Me fui solo. Conseguí un chico de allá para que me ayude desde el rincón. Sabía que tenía que noquearlo antes del cuarto round y así gané la pelea. Tuve que salir custodiado por la Policía”, contó Mano de Piedra en un mano a mano con El Territorio.
Luego de ese combate, que tuvo gran repercusión en los medios nacionales, Pedrozo recibió el llamado de Antonio Medina, un entrenador de Mercedes, Corrientes, que le ofreció entrenarlo como un verdadero profesional.
Hace dos meses Juan Carlos se mudó a Mercedes y solamente vive para el boxeo, una situación que en Misiones no se pudo dar.
“Antonio Medina me consiguió casa, comida, gimnasio, médicos y nutricionista. Entreno tres veces por día: mañana, tarde y noche. Sólo vivo para el boxeo, no tengo que preocuparme por nada más”, valoró el misionero que vino a San Pedro para pasar las fiestas de fin de año junto a su familia.
“Estuve muchos años esperando una mano y no conseguí nada. Le golpeé las puertas a mucha gente. En Misiones nadie me dio una mano. Por suerte apareció este señor (Antonio Medina) que tiene mucha capacidad y me ofreció entrenar bajo las condiciones óptimas para poder crecer como boxeador”, aseguró.
Pedrozo arrancó su carrera como pugilista en el 2011. Luego de un año de realizar peleas amateurs pasó a desempeñarse dentro del campo rentado, consiguiendo muy buenos resultados que lo llevaron a formar parte del equipo de sparring (persona que ayuda a un boxeador a entrenarse peleando juntos) de Lucas Matthyse.
“En el 2013 me llamó el equipo de Lucas Matthyse y me fui a entrenar con ellos en Junín (Buenos Aires). Fue la única vez que realmente tuve un entrenamiento profesional”, contó el boxeador.
En San Pedro no existen gimnasios de boxeo y por tal motivo existen muy pocos boxeadores. Es por eso que llegar a vincularse con “los pesos pesados” del boxeo a nivel país fue muy complejo para Mano de Piedra, que tuvo que hacerlo todo a pulmón.
Luego del contundente triunfo ante Abregú en Salta, Pedrozo no volvió a subirse al ring. Su próximo desafío será durante el mes de febrero en Alemania, donde se presentará por primera vez en el Viejo Continente.
“Mi mayor sueño es pelear en Las Vegas y creo que puedo llegar. En el boxeo sos un producto, si ganás valés y si no ganás no valés nada”, finalizó.
Fuente: El Territorio.




Comentarios recientes